La ética en la empresa, ¿quién se acuerda de eso?

Un ejercicio de aproximación a la noción enunciada en el título, esto es, "La ética en la empresa" cuenta con una amplia reflexión acerca de los modelos gerenciales adoptados por las organizaciones empresariales o instituciones nacionales e internacionales. Sobre todo, en el marco contemporáneo y actual cuando a nivel global se van imponiendo conceptos como competitividad y la apertura a los mercados mundiales, sin considerar los procesos de reconversión industrial y aprovechamiento de los recursos naturales sin considerar "el ser que late en ellos" (Heidegger, dixit). Esto es, el respeto al otro como otro auténtico: la naturaleza y el equilibrio de los ecosistemas.

Es eso que se ha popularizado últimamente bajo la noción de responsabilidad social empresarial, de donde se tiene que la "ética en la empresa" inicialmente alude a una parte muy significativa del know how o el modo de hacer, valores y sistema de creencias como parte de la cultura organizacional; al relacionamiento del locus fundante del ser y hacer empresarial, cuyo principio superior es la vida, porque el retorno de la inversión vendrá por añadidura, porque la mera ambición como en la película "El ciudadano Kane", el afán de riqueza apoyada exclusivamente en la razón instrumental (instrumentalizar y cosificar al otro, acumular bienes naturales y desdeñar al hombre mismo) al final se torna perjudicial, trunca la vida y, en consecuencia, la felicidad misma.

La invitación cursada a este "Venerabilis Inceptor" (antiguo principiante) por un grupo de cursantes de un doctorado en gerencia (UFT, Barquisimeto, 9 de julio de 2019) permite continuar las meditaciones en las "claves de razón práctica": huelga decir, las dimensiones éticas, estéticas y políticas en entornos sociales y particularmente en las entidades de trabajo; para decirlo así, volviendo otra vez a Kant en su "Crítica de la razón práctica" o sus "críticas" tanto del juicio como de la estética trascendental; son parte de la discursividad apofántica (Francisco Zambrano, dixit) o que contiene verdades sobre un asunto harto complejo como es el ámbito humano en la empresa y entorno físico-natural-societal, ya que como sostiene Peter Drucker el ser humano desarrolla buena parte de sus vida en medio de las organizaciones, dedicado a ellas y quizás sufriéndolas" (citado por Carole Leal y Leonardo Vivas en: "Gerencia exitosa. Con sello latinoamericano" Galac, Caracas, 1998., p. 9).

No es lo anterior una cuestión retórica, sino que tiene que ver con la asunción y práctica de la moral o "morales efectivas" asumidas con sus sanciones y premios en el marco de las organizaciones, cuando éstas despliegan históricamente su andar y que, cada cual a su modo y según la razón social de cada una, pretende alcanzar sus objetivos estratégicos mediante unas apuestas con sus manuales de procedimiento, reglamentos internos y modos de ser y hacer. Pero, ¿en verdad las empresas paran mientes en la ética a la hora y punto de desarrollar su accionar? ¿Son éticos los procedimientos en la producción de bienes y servicios? Veamos.

Si bien como dice Ortega y Gasset (1955) "el hombre siempre en cada instante, está viviendo según lo que es el mundo para él" (p. 40) también se puede decir lo mismo de las organizaciones empresariales: actúan de acuerdo a la concepción del mundo que postulen los altos miembros de la gerencia estratégica que, en general, será el de las ideas dominantes de la época; ya que, volviendo al filósofo español, éstas surgen en un tiempo específico por necesidad profunda de la vida; de donde se tiene que las ideas dominantes sobre las concepción del mundo, en palabras de Ortega y Gasset (ob cit) "no funcionan por cuenta propia… sino por necesidad profunda" de satisfacer una demanda de la época.

Así, la modernidad que es antropocéntrica ha postulado la supuesta superioridad del ser humano por sobre los demás entes naturales y es con el quiebre profundo propio del desencanto postmoderno ha hecho que muchos pensadores han pedido repensar el relacionamiento hombre unidimensional-organizacional (obra de Herbert Marcuse) con su entorno que básicamente son recogidos en las principales obras de autores como "La postmodernidad explicada a los niños" de Jean François Lyotard; "En busca de nuestras huellas. La dimensión espiritual de las religiones del mundo", de Hans Kung; "La cabeza bien puesta. Reformar el pensamiento, reformar la educación" y "Los siete saberes necesarios a la educación del futuro", de Edgar Morin; Carta Encíclica "Laudato sí", del Papa Francisco, por nombrar alginas más recientes porque ya habían advertido esa tendencia hacia la cosificación la "Gaya Ciencia", de Nietzsche.

Así, una primera evidencia de la necesidad de la ética en la empresa viene a ser la de "proteger la propia casa", que es el significado originario de la voz griega "ethos"; casa y los principios fundantes del relacionamiento del hombre con el medio, que se extiende a sus organizaciones productivas y de servicio, del que de manera individual y colectiva son (somos) responsables y se tiene la necesidad de aplicar de manera eficiente un cierto repertorio de principios y normas, hasta constituir toda una cultura organizacional con soluciones satisfactorias a las demandas del entorno.

Las empresas de clase mundial, sostiene la obra "Diálogo Norte-Sur. Informe de la Comisión Brand. Comisión Internacional sobre Problemas Internacionales del Desarrollo" (Nueva Sociedad. México. 1981), sostiene que las empresas trasnacionales que controlan yacimientos, materias primas, procesos de industrialización, la producción de alimentos, energía y demás en países en vías de desarrollo, tienen una alta responsabilidad; por ejemplo, realizar inversiones y tecnología compartida. Esto es, llevar tecnología a países del llamado Tercer Mundo cuyos flujos de medios financieros entre 1970 y 1980 ya era de 8000 millones de dólares, aunque en 1976 rondaba los 830 millones de dólares (en obra citada, pág. 213).

Igualmente, en esa obra se recomienda crear y aplicar leyes nacionales y códigos internacionales de conducta con fines de reglamentar la tecnología compartida, controlar las prácticas empresariales, dado que éstas proporcionan un marco general para las actividades de las empresas multinacionales (obra citada, pág. 227); tales leyes deben abordar el régimen de inversiones, transferencia de tecnología, repatriación de utilidades, regalías, dividendos; regular el comportamiento ético en actividades como: la revelación de información y prácticas empresariales, normas laborales, zanjar disputas de intereses; esas leyes deben contemplar también la soberanía permanente del Estado-Nación sobre los recursos naturales de todos los países, especialmente los pequeños sobre los desarrollados; las empresas tienen el imperativo categórico de desarrollar tecnologías apropiadas y eficientes, que tengan en cuenta las condiciones en materia de energía limpia y ecológica, así como mejorar los flujos de información (en obra citada, p. 224).

En esto se coincide con el Dr. Luis Britto-García en un suelto en Últimas Noticias (24/07/2018) sostiene que:

"Se nos invita a formular propuestas para vencer la crisis. Ésta no existiría si se hubieran aplicado desde el principio las propuestas siguientes.
La primera es la irreductible defensa de la soberanía contra todo sometimiento de Venezuela a cortes, tribunales u órganos jurisdiccionales extranjeros. Es imprescindible que la explotación de recursos naturales se realice en lo posible con recursos propios o con empresas donde Venezuela conserve mayoría decisiva; que los contratos sobre la materia sean objeto de publicidad exhaustiva en todas sus fases; que se realicen sólo con empresas que hayan demostrado sobrada capacidad técnica y financiera y presenten expedientes irreprochables de relaciones con el Estado; que en lo posible tales empresas no tengan su asiento principal en países que hayan mostrado inusual y extraordinaria actitud de amenaza contra Venezuela, y que en los acuerdos con empresas extranjeras no se concedan privilegios, beneficios, ventajas, exenciones de impuestos, regímenes de estabilidad tributaria o de sometimiento a tribunales extranjeros, ni créditos u otorgamientos de recursos que no rigen para las nacionales".

Dado que el tópico referido a la ética en la empresa constituye una referencia abierta convendría tal vez traer a colación algunos estudios de caso, como recomienda el IESA. Al respecto el amable lector que así desee puede sugerir ejemplos al correo que aparece al final de esta nota y al Facebook Luis Saavedra Mata.

 



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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