La mala "Konducta" o el fake new. ¡Menos de un dólar diario ganamos en Venezuela!

En un espacio vecino, antenoche jueves se fue la luz. Cuando esto sucede la señal de la cablera que presta el servicio de televisión a nuestra casa no entra y porque mi televisor no tiene antena, me veo obligado a ver VTV, pues es el único que puedo sintonizar en esas circunstancias. No se entienda que ese canal no veo, si lo veo, sólo que por selección, como los demás. No tengo el mal hábito, muy malo para el conocimiento, de rechazar lo que no entre en mi percepción del mundo, lo que es habitual en los fanáticos. Hay que oír por lo menos a dos partes. Y como todo el mundo, me siento tentado a seleccionar y no sentirme incómodo. Me interesa lo que piensa y dice el otro, pues sólo de esa manera puedo discrepar con sensatez y hasta alimentarme, pues no todo lo que dice es desechable o interesado. Puede tendrá razones que puedo incorporar a mi visión. Y si lo dice con sutileza y mínima cordialidad ya es digno de escucharle.

Pero eran las diez de la noche y a esa hora suelo estar despierto. En esas circunstancias me vi como obligado a ver y oír un programa que nunca está en mi agenda y menos interés. Tampoco se trata tenga indisposición contra el mismo sino que no siento me atraiga.

El jovencito que hace de presentador y líder del mismo, quien sin duda se dedica a hacer de publicista político y parece prestarle poco interés a quienes pudieran escucharle, proceder propio de los jóvenes. No les importa si al otro lado, allá, frente al televisor pudiera haber alguien que se siente agredido por su estilo y hasta para quien su discurso no tenga suficiente fundamento. Lo que pudiera ser un acto de indisciplina hasta premeditado, pues pudiera parecerle un acto de rebeldía. Más dado a servir al gusto de un lado sin importarle alguien más. Pero este proceder, que es como un caminar en línea recta siendo el camino serpenteante, debe provocarle muchas caídas, como la de antenoche. Por esa como rectitud o demasiada rigidez uno puede pecar de obsceno y hasta demasiado cruel.

Cuando se es jovencito, bien lo sé porque alguna vez lo fui, más que cambiar las cosas y hacerlas justas, se busca incomodar y hacer rabiar a alguien. Más que construir, uno quiere vencer y todavía más, derrotar a alguien por puro goce.

Anoche el jovencito, sintiéndose obligado a responder por algo que dijeron en Colombia, habló como con el exclusivo ánimo de defender al gobierno de Maduro, sin importarle los detalles, de la miseria en Cúcuta, sus alrededores, en general en el Norte de Santander y la Goajira Colombiana, espacio que bien conoce y lo que es verdad, como es verdad toda la injusticia que impone la clase gobernante del hermano país, dijo en el momento de cerrar su discurso, "mucha de esa gente allá vive con apenas un dólar diario".

Dijo eso y prontamente cambió de conversación o de asunto o como suelen decir los presentadores del canal, "cambiemos de tema". No sé si su conducta fue un gesto mecánico impuesto por la dinámica del programa, el momento o fue estudiada. Como dejar eso allí, tal un Face New, de esos de los que tanta se habla hasta en ese mismo canal. Lo que es una manera novedosa de decir de una vaina que siempre hemos llamado con una vieja palabra, embuste y hasta coba.

Pero a mí me impactó y tanto que al pensar en aquello que dijo y pasar a otro asunto como quien no quiere la cosa, dejar instalado su Face New o su coba, a mi me produjo un enorme disgusto y hasta me sentí ofendido personalmente, por mis colegas, todos los trabajadores de Venezuela y la tanta gente que conozco.

El jovencito, no sé si de buena fe, por la ligereza misma que impone la comparecencia ante la televisión pasó por alto la realidad venezolana y si eso hizo no le quita valor a mi derecho de sentirme defraudado y víctima de un intento de engaño. Pero si fue un Fake New, embuste o coba, como pudiera ser, entonces tengo sobradas razones para estar como estoy, lo que me obliga a escribir esto y hasta ocuparme del programa y del joven, lo que no haría en otras circunstancias.

Anoche, cuando dijo tal cosa, el dólar rondaba los 7 mil bolívares. Significa que el ingreso diario en bolívares de ese humilde colombiano al cual él se refirió era ese. Hoy puede ser mayor o quizás el mismo. Si multiplicamos eso por los treinta días del mes, un salario de un dólar alcanzaría la cifra de treinta al mes y de 210 mil bolívares.

Pasó por alto el muchacho, quizás por su apresuramiento y no por su deseo de servir dejando caer un Face New, que el salario mínimo mensual de Venezuela es apenas de 40 mil bolívares. Si esta cifra la dividimos entre siete mil (7000) valor del dólar, tendríamos un ingreso mensual 5.7 dólares por mes. Al dividir esa cifra entre 30 nos daría un ingreso diario por salario mínimo de 0.19 dólares. También un mil trescientos diez bolívares cantidad que no alcanza para comprar un tomate.

Si hablamos de profesionales, como un médico, ingeniero o un docente de alto nivel, hablaríamos de salarios de 200 mil bolívares mensuales, lo que viene pagando el patrón Estado, el mismo del gobierno de Maduro. Eso significa que, en ese nivel, el ingreso mensual sería de 28.57 dólares aproximadamente, que al dividir entre 30 treinta días quedaría también por debajo de ese dólar que de acuerdo a lo que dijo el jovencito, perciben los humildes trabajadores colombianos del área a la que hizo referencia.

Es cierto, los trabajadores de Colombia están en una escala de explotación humillante y eso ha sido así desde siempre. El área limítrofe con Venezuela siempre ha estado sometida a una espantosa miseria apenas mitigada por la influencia venezolana como por el contrabando de gasolina y el fuerte intercambio comercial de antes y el dinamismo fronterizo que permitió al hermano país favorecerse por años con el relativo alto ingreso del venezolano. Pero ahora, por las razones que sean, al margen de las explicaciones que cualquiera quiera darle por sus intereses, compromisos y hasta obligaciones, esa miseria se nos pegó a nosotros, tanto que como ya dijimos, trabajadores altamente especializados, sobre todo teniendo como patrono al Estado y bajo un gobierno que conduce Maduro ganan menos de un dólar diario. Y esto es verdad y hay que decirlo; con esconderlo no ganamos nada, sobre todo si se es joven. Y si eso se usa como argumento para convencer al contrario, piénsese en el disgusto que en mi produjo y sin duda produciría en miles de trabajadores venezolanos, afectos o no al gobierno. Hay que ser cuidadoso y mantener una conducta, con C, que no sea obscena, por complaciente y Face New. Por ese estado de cosas, hoy montones de jóvenes profesionales o no se sienten tentados a irse.

*Me perdonan el tremendismo y hasta el mal gusto de la K, pero necesité dejar un hito, una señal que se suele nombrar con una palabra también tremendista.

 

 



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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