Y la barracuda no afloja: ¡unidad! ¡Unidad! , ¡Socialismo! ¡Socialismo!

Estados Unidos ha invertido mucho como para que abandone el plan de golpe. Una analista dijo que quizás hubo que quemar los cartuchos de Guaidó y López, pero que se trata de un proceso de más largo aliento, es decir, que si el golpe no salió bien ahora será más tarde, siempre habrá un plan alternativo, los gringos no son bobos. Y es cierto, la barracuda cuando muerde no suelta a su presa, la hiere y no la suelta hasta que muere.

Así está Venezuela hoy gracias a las ambigüedades de Maduro, en las fauces de la barracuda. Solo nos queda decir que este pueblo demostró hoy que es noble y sí tiene memoria de lo que fue aquel golpe del 2002, de los engaños de la derecha, de sus mentiras, de la conspiración, de la violencia, de la ira de la clase media aspirante. Pero seguimos estando atrapados entre los ensueños de Maduro y en la mira del imperio del norte y las lampreas de Europa, más China y Rusia.

Ahora es el momento de llamar a conformar una junta revolucionaria de gobierno, que no le dé respiro al capitalismo facilitándoles nuestros recursos naturales, minerales, hidrocarburos y mano de obra barata. Es hora de convocar al chavismo al gobierno revolucionario de reconstrucción socialista; ahora es el momento de unificar a los chavistas verdaderos en torno al socialismo ¡Si quieren nuestros recursos, no lo tendrán fácil! ¡Hagamos de aquello que buscan aquí los capitalistas la palanca para el cambio social, para empoderar a los trabajadores y excluidos! ¡Ahora sí! ¡Castiguemos a los conspiradores y que queden fuera definitivamente de cualquier pacto social, diálogo, o asociación de la clase que sea!

No se pueden desaprovechar las oportunidades. Por cada diez traidores que ahora se suman a las conspiraciones, hay, por lo menos, un revolucionario o un chavista preso o exiliado por razones mezquinas, personales; hay que llamarlos a defender al país y re-activar la revolución chavista y socialista para demostrarle al mundo que sí somos independientes y moralmente arrechos; al grupo de Lima, a la OEA, y a todos aquello que ahora se alegran de nuestra caída material, moral y política, a quienes dicen que el socialismo es un fracaso, que Venezuela es un fracaso.

El día de hoy se repitió otro episodio de "oportunistas asechando" de la derecha, y todos aquellos cobardes que estuvieron agazapados esperando que expirara el último soplo de la revolución. El gobierno debe leer en esto una señal pero no de victoria (sería una chifladura) sino una llamada para la reflexión y evaluación de la situación del país y de la revolución y su pueblo, porque este supuesto "golpe fracasado" es el principio del fin para el gobierno de Maduro y peor, para el chavismo, para Chávez y la esperanza patriótica en el socialismo.

Es tiempo de que el gobierno se comporte a la altura de su compromiso con la historia, con Bolívar y Chávez, con la tradición de "patria de libertadores" y hombres rebeldes. No basta con desenmascarar el mensaje de falsa libertad y falsa prosperidad que vocifera Abrams y los demás voceros de la casa Blanca, que prometen un gobierno de la derecha tutelado por ellos. Hay que cambiarles el juego de forma radical, hay que ir a la raíz y seguir con la revolución. Ahora más que nunca importan las ideas, y sobre esa base convocar al chavismo verdadero, escuchar a Jaua, llamar a Ramírez, convocar a Manuel Sutherland, a Oly Millán, a Luis Britto García, al comandante Julio Escalona, liberar a oficiales y petroleros sin juicios pero condenados y que sí saben cómo producir aumentar la producción de petróleo, para que se discuta un plan bien pensado de reconstrucción nacional ¡vistas al socialismo!, NO A RESTAURAR LA SOCIALDEMOCRACA Y EL CAPITALISMO; el socialismo pensado y practicado es lo único que nos puede defender de la barracuda, del imperio y del capitalismo salvaje (que es salvaje). El socialismo es nuestro antídoto y nuestra penicilina a la vez.

Es tiempo de la unidad chavista – que somos muchos – para defender una auténtica revolución con gente comprometida y seria, sin las locuras de Castro Soteldo, los dibujitos y cuentos infantiles de Menéndez, las fascinaciones de Tarex el Aissami; es tiempo de enfrentar al diablo, a los fantasmas sin miedo, con gente que sepa y no quiera jugar a gobernar. Tenemos una reserva moral impresionante, no dejemos que se pierda por la soberbia, por los hechizos del poder, por creerse invencibles porque los otros sencillamente son inútiles…, y, siendo vencidos, caigamos en desgracia todos, hasta los que nos defendemos de los golpes y conspiraciones de la derecha y el imperio.



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Marcos Luna


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