El Pasado en el Presente. La Crónica Taquense

Ezequiel Zamora y la Federación

"No habrá pobres ni ricos, ni esclavos ni dueños, ni poderosos ni desdeñados, sino hermanos" El calificativo de Federación no es precisamente el término exacto para caracterizar al gran movimiento político-militar dirigido por el probo y brillante estratega, el valiente general Ezequiel Zamora. El término exacto es la Guerra de Clases Federal.

Esta sacudida de profundo arraigo social rebasó el sustrato ideológico del Partido Liberal, fundado por Antonio Leocadio Guzmán y sus acólitos. Zamora comprendió, como hombre de amplia visión política y profunda sensibilidad social que las ideas bolivarianas de auténtica democracia popular, de libertades ciudadanas, de honestidad en el manejo del tesoro público y de justicia social no eran las mismas ideas de la oligarquía criolla, encumbrada en el poder, quien por una simple deuda llenaba de grillos y cadenas a cualquier cristiano y lo encerraba directamente en el calabozo. Las heroicas masas de llaneros y campesinos que habían derramado su sangre en la Independencia, que habían sembrado la libertad en la América Hispana seguían careciendo de los derechos políticos elementales y estaban sumergidas en la pobreza más oprobiosa.

El país nacional estaba hundido en un régimen de profunda desigualdad político-social y en una terrible crisis económica, que hizo decir al Obispo Mariano de Talavera: "Los males físicos, morales y políticos se han confederado para oprimir a esta desgraciada República. El agio y el robo al erario llevados hasta el escándalo; la justicia envilecida; las garantías violadas, una deuda inmensa que gravitará sobre diez generaciones". Uno de los artículos de la Constitución vigente para aquella época, traicionando lo que con tanta vehemencia había proclamado el Libertador para todos los venezolanos como fue la igualdad ciudadana sin excepción económica alguna, establecía una profunda desigualdad político-social al exigir 50 pesos anuales para gozar de los derechos de ciudadanía.

Recordemos aquí que la mayor parte de la población de venezolanos sólo tenía un ingreso per cápita de un peso anual. Solamente una minoría privilegiada de godos criollos podían ser ciudadanos, elegir y ser electos para cargos como electores de segundo grado, diputado, senador, presidente, entre otros. El sufragio electoral era nada más potestad de los que tenían bienes de fortuna, sin importar para nada las amplias mayorías del pueblo que por su pobreza no podían ejercerlo. El historiador Gil Fortoul cita que de 1.273.135 habitantes que aproximadamente había para 1846, apenas 128.785 podían votar. Pero en las elecciones de ese año sólo lo hicieron 60.000 personas, las inmensas mayorías populares carecían de todo derecho a participar.

El godo español fue sustituido por el godo criollo; recuérdese que "los grandes cacaos" dueños de las haciendas y de los esclavos detentaban el poder económico y se lanzan a apoyar la Guerra de Independencia por la necesidad perentoria de obtener el poder político para acrecentar el poder económico que ya tenían. Por supuesto, con lo que no contaron fue con un Simón Bolívar que les iba a estorbar el itinerario de latrocinio a esta oligarquía agiotista y corrupta. No olvidemos el decreto de Pena de Muerte proclamado por el Libertador contra los corruptos, pero muerto Bolívar desaparece la única barrera de contención. Sin embargo, de pronto insurge Zamora ante el clamor de los pobres y retoma el pensamiento bolivariano.

El canto de la Guerra Federal a mediados del siglo XIX fue en este sentido más que contundente: "El cielo encapotado anuncia tempestad y el sol bajo las nubes pierde claridad. ¡Oligarcas, temblad! ¡Viva la libertad!". Los trescientos años de paciencia invocados por Bolívar ante el Congreso de Angostura fueron entonces trescientos cincuenta, la gesta emancipadora había sido defraudada al ser traicionada la ideología bolivariana, al no cumplirse las grandes proclamas de hondo contenido político, legislativo y social del Libertador. Ezequiel Zamora el hombre más importante del siglo XIX, después de Simón Bolívar y José Antonio Sucre organizó las montoneras dispersas y las condujo a grandes combates contra los corruptos agiotistas conservadores: prueba de ello la gran batalla de Santa Inés. El movimiento revolucionario federal o Gran Guerra Social Venezolana es la más importante coyuntura del siglo antes pasado después de la Independencia; ya que recorre a la Nación en busca de la justicia social, que no se había conseguido con la emancipación de España.

Zamora desenvainó la espada bolivariana e hizo de nuevo retumbar el cañón justiciero para destruir a los ladrones el erario público, conquistar las libertades ciudadanas, el respeto a la soberanía, la paz, el progreso, la justa distribución de las riquezas, la igualdad social y terminar con la prisión por deuda. Desgraciadamente, Zamora cayó muerto como los grandes héroes épicos: con la verdad en la mente y el fusil en las manos, por un balazo mandado a dar por su cuñado Falcón. Juan Crisóstomo Falcón y los demás que le siguieron, no supieron aprovechar el triunfo y terminaron por conciliar con el enemigo, al firmar el Tratado de Coche en 1863, y una vez más los pobres, nuestros hermanos en Cristo, fueron traicionados debido a que liberales y conservadores, federales y godos los marginaron de nuevo de las justas reivindicaciones que buscó la Guerra Federal: tierra para los pobres e igualdad para mujeres y hombres libres, al aplacar las pasiones, lo que en otras palabras significaba reprimir las demandas de justicia social de las masas pobres y hambrientas. ¡Empuñemos las banderas del Valiente General Ezequiel Zamora!



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Jesús Muñoz Freites

Filósofo. Docente. Cronista Oficial del Municipio Los Taques en el estado Falcón

 jesusfreites11@hotmail.com      @camaradatroski

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