Chantaje contra los Estados independientes

—Si algo que podríamos llamar ‘leninismo amable’ sería una fórmula que busca rebajar la incertidumbre social a través de la construcción de liderazgos nacidos de las luchas concretas, basada en el principio zapatista de ‘mandar obedeciendo’.

—La Revolución Bolivariana, socialista y chavista encontró muchos" enemigos. No sólo a los imperialistas capaces que hicieron que todo lo posible para que regresáramos al pasado semicolonial. También nos referimos al analfabetismo masivo, a la miseria y al secular agobio del pueblo. Pero ése es el destino de toda revolución auténticamente popular, que siempre encuentra resistencia en las fuerzas del mundo caduco. De las revoluciones del siglo XIX decía Marx que ellas "se critican constantemente a sí mismas…, vuelven sobre lo que parecía terminado, para comenzarlo de nuevo, se burlan concienzuda y cruelmente de las indecisiones, de los lados flojos y de mezquindad de sus primeros intentos…

El socialismo no se desarrolla en el contorno de una isla. Hay, una competición entre los dos sistemas sociales: el socialismo y el capitalista. Ya de por sí, esta competición, hace que nos preocupemos acelerar el desarrollo socioecómico. El socialismo no tiene derecho a rezagarse. Disponiendo de los recursos que tiene Venezuela y no se trata sólo del potencial recursos de petróleo y minería, sino, y en primer lugar, de pueblo que aman a su Patria y que están dispuestos a hacer todo lo necesario por su prosperidad.

La producción no existe para sí misma, la producción existe para el pueblo. De otro modo no podría ser en las condiciones del socialismo, donde no existe la propiedad privada, donde todas las empresas son del pueblo y sirven para satisfacer las necesidades del pueblo. A pesar de todo, disponemos de suficientes recursos para garantizar la del desarrollo socioeconómico del país. Es axiomática que el pueblo se desarrolla y avanza cuando se incrementa la productividad del trabajo y se eleva la eficiencia de la producción.

Al conquistar la independencia política y al regirse por sí mismos, el pueblo liberado se ven obligado a luchar duramente por liquidar el atraso económico y la miseria, por fortalecer su soberanía. Ansioso de aplastar y derrotar al país liberado y detener la marcha de la Historia, las fuerzas del imperialismo recurren al sabotaje económico, a las provocaciones políticas, y ejercen una presión directa de fuerza. Esta política se basa en la "doctrina del globalismo", esa línea no brilla por su originalidad; se quiere volver al viejo y clásico sistema, al bandolerismo.

"La pérdida de marcadores de certeza en el siglo XXI nos obliga a repensar el orden social. Dios, el trabajo, la nación, las ideologías, las tradiciones, la familia monoparental no se terminan de marchar, pero ya no cumplen su fundición de agregación social del siglo pasado. Sin olvidar que el perfil que adquirieron esos ámbitos fue porque vencieron a otros desarrollos alternativos (de ahí el tipo religioso, laboral, familiar, tradición, etc., que existe en cada comunidad). No solamente no terminan de marcharse, sino que aquello que puede sustituirlos no se han consolidado".

¡La Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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