El agente de la CIA y la mamarrachada política

Un amigo de la Escuela de Matemática cada vez que nos veíamos me decía «Mira, es que Chávez Frías es una agente de la CIA puesto ahí para acabar con la izquierda en Venezuela». Para mis adentros pensaba, este loco del carajo. Sin embrago, siempre me quedaba la intriga y la curiosidad de tal afirmación.

Uno podría esgrimir cualquier argumento para dudar de la primera parte de la afirmación de este amigo. No obstante, la verdad evidente de la segunda parte de aquella afirmación se puede ver en las acciones del mentado. Ya que, nadie puede negar que Chávez Frías acabó con la izquierda en Venezuela; incluso podemos decir que también lo hizo con la derecha.

Hay que señalar algo con respecto a eso que en Venezuela se llama izquierda. Los partidos políticos en Venezuela se formaron durante el periodo de Juan Vicente Gómez. En su mayoría o todos eran partidos socialistas: socialcristianos (COPEY), socialdemócratas (AD) y comunistas, de este último se fueron dividiendo los diversos partidos socialistas. Por otra parte, de los socialdemócratas (adecos) se dividió el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

Con la anterior he querido señalar que lo de derecha en los partidos políticos venezolanos es algo ambiguo. Pues, la derecha política la representaba el ejército, esto es, lo andinos en el poder. Ellos eran la verdadera derecha venezolana. Tal vez, al fenecer el proyecto andino con el gobierno de Pérez Jiménez, los comunistas y socialistas empezaron a llamar derecha a los partidos políticos opuestos a sus tendencias.

Los partidos de izquierda eran una minoría, solo alcanzaban en las elecciones presidenciales entre un 5 o 3 por ciento de los votos de los electores. A esta cifra la llamaban «el 3% histórico». Nunca lograron alcanzar un mayor porcentaje electoral. Aunque si tenían un pequeña representación en el Congreso Nacional y una voz política propia.

Además, tenían (la izquierda) un trabajo sostenido en el ámbito sindical y universitario desde los tiempos de Gómez. No eran unos parias. Aunque había las diferencias políticas propias de este ámbito, había también un cierto respeto por sus opiniones y su trabajo político. Con todo esto acabó Chávez Frías.

El mentado acabó con todo un trabajo político de casi ochenta años. Y solo sumó el desprestigio que actualmente tiene la izquierda. Además, hay que decir que la izquierda se prestó para eso. Se «bajó los pantalones» como se dice en criollo. Se convirtieron en unos mamarrachos políticos, y ahora están padeciendo las consecuencias de esa actitud abyecta.

La izquierda es sinónimo de corruptos y corrupción. Ostentan otros muchos títulos denigrantes y con razón. El daño político es irreversible a corto plazo, y quién sabe si a largo plazo también. Las acciones y el legado del mentado fueron, en verdad, con la intención de convertir en estiércol a la llamada izquierda venezolana, y lo logró.

Con la llamada derecha hizo lo mismo. Pero acá se dieron otras circunstancias, más propias de que la derecha no supo leer las nuevas reglas políticas y de la situación. Lo que salva a esta llamada derecha es que son oposición, y como toda oposición en Venezuela cuenta con el beneplácito de la gente. Aunque fue esta misma gente quienes los desplazaron.

Porque la verdad es que la derecha, entiéndase socialdemócratas y socialcristianos, se mataron ellos mismos. Al convertirse en unos corruptos y depredaros, en la década de los noventas ya nadie creía en ellos. No fue Chávez Frías quien acabó ellos, fueron ellos mismos los que se pusieron la soga al cuello. E incluso, podemos señalar que con Chávez Frías aparecieron en el escenario político verdaderos partidos de derecha.

Las pataletas las comenzaron a dar cuando cayeron en cuenta que habían perdido el poder. Eso fue en el 1998. Allí se ofuscaron y se enredaron políticamente, se desesperaron a tal extremo que ellos mismos terminaron por acabar con sus propios partidos. En este sentido, el mentado es un factor determinante en esa hecatombe.

Ya en la presidencia, el mentado aprovecho las debilidades y los enredos de sus adversarios para irlos liquidando. Pues, la gente los repudiaba, incluso para insultar a alguien se le gritaba «adeco». Hasta ese grado la ignominia de esos partidos llamados de derecha.

Actualmente, gracias al legado del difunto ya no se distinguen las diferencias políticas. Solo hay acomodados y no acomodados, estos lo representan la mayoría de la población. Entre los acomodados políticos están unos mejor acomodados que otros, es decir, que están haciendo bueno negocios con los dineros del Estado venezolano. A esto se ha reducido todo, quién roba más y mejor.

De allí que aquella afirmación que hacia mi amigo de la Escuela de Matemática cobre cierta relevancia y verosimilitud, a medida que pasan los días. Pues, lo que se logra ver es que esto es un «quítate tú para robar yo». De política solo queda un aguaje. Una sombra siniestra, que es la mamarrachada de este nuevo siglo que ya se siente viejo.



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Obed Delfín


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