El entrampamiento de la izquierda y la contradicción principal actual

Romper con el Madurismo es para muchos como el divorcio de una mujer maltratada. Aquella que se debate entre no seguir tolerando la violencia de género y la necesaria crianza de sus hijos por parte del esposo maltratador.

Para la mayoría, afortunadamente, pesa más el maltrato y optan por el divorcio. Pero para algunas mujeres lo importante, lo principal, es la familia y sus hijos, y por tanto toleran todo del victimario. Desde afuera uno ve perplejo este asunto.

Así están algunos compañeros de la izquierda más dogmática. No importa cuánta evidencia haya de las enormes desviaciones estructurales y en principios que tenga el gobierno, no importan las torturas, los asesinatos, los presos sin juicios, los sindicalistas detenidos, las masacres, el desastre ecológico, la destrucción de Venezuela y su entrega a potencias extranjeras, el hambre de millones ni la corrupción que hizo metástasis. Para ellos lo determinante es la lucha contra el imperialismo gringo. Esa es la "contradicción principal". Todo lo demás es secundario y tolerable. Por eso crítican pero siguen con Maduro pues Maduro es atacado por el imperialismo gringo y por eso ellos deben estar del lado contrario a ese imperialismo.

Esto es consecuencia de un terrible contrabando que cierta izquierda introdujo en el Chavismo y Chávez reprodujo como mala hierba en su discurso a las masas, a la FAN y al PSUV.

Es absolutamente falso, si somos marxistas, que la contradicción principal sea con el imperialismo. La existencia del imperialismo es una condición del sistema capitalista mundial donde nos movemos, es una condición fuera de nuestros límites de control, no una contradicción. Las contradicciones son internas al sistema que se está gobernando y transformando, no externas. Nosotros no podemos superar esa supuesta "contradicción principal" pues la caída del imperialismo gringo no está determinada por el accionar del Gobierno de Maduro.

Un panfleto de El Tano que en caricatura dice que el futuro de la humanidad depende de la Revolución Bolivariana, da cuenta del tamaño de la confusión a que ha llegado la izquierda y el Gobierno. No leyeron a Marx. No leyeron a Mao. No leyeron a Núñez Tenorio.

El Capitalismo mundial en su fase imperialista (que es una condición del capitalismo mundial) actúa a través de fuerzas internas. Empresarios, corruptos, el cine, las academias, los partidos, los militares, los sindicatos, gremios, funcionarios, la familia, etc, etc. Opera a través de la cultura, de la política y de la economía.

La cultura, que vuelve sentido común y consenso grandes injusticias; la política, que construye alianzas y moviliza masas por causas conservadoras y debilitadoras de la República; y la economía, que construye mecanismos para concretar robos al Pueblo bajo muchas modalidades.

De lo que se trata es de construir una nacion que sea capaz de superar esas contradicciones que generan injusticias, pérdida de soberanía y robos masivos.

Por ejemplo, Venezuela es un país dependiente del imperialismo mundial, especialmente los asociados a la OTAN. ¿Cómo pretende el Gobierno decir que vamos hacia el socialismo si dependemos económicamente de esos paises, si nuestras maquinarias y tecnología son en su mayoría de países de la OTAN? ¿Acaso nuestra industria petrolera, por dar un solo ejemplo, podría soportar un bloqueo de la OTAN? Solo un aventurero e irresponsable afirmaría que la mera "voluntad del Pueblo" haría que la industria más compleja del mundo luego de la aeroespacial, pueda soportar algo que aún no ocurre.

"Estamos resueltos a ser libres" fueron el tipo de consignas que nos entusiasmaron a meternos en un callejón sin salida, como si la resolución construía por sí misma condiciones objetivas, materiales concretas para superar la dependencia.

Mientras tanto, la descomposición crecía aceleradamente a lo interno del Gobierno. La prepotencia, la separación con el Pueblo y el saqueo cada vez más descontrolado fueron ocupando todos los nichos del estado. Claro, la lógica cesarista del líder vengador que venía a poner orden traía consigo la necesaria centralidad del poder (perdiendo así los mecanismos de autoregulacion del estado) y traía la polarización, que cabalgó sobre el resentimiento, legítimo claro está, pero incapaz de construir una sociedad amante de la paz, de la justicia y del respeto por el prójimo.

Pero todo ahora es inoportuno. Ya la comprensión de lo narrado es incapaz de corregir direcciones tomadas por esta mafia que gobierna. Más si esta mafia insiste en el modelo extractivista como salida a la crisis.

Ahora todo es diferente. Un pensamiento dogmático no se percata de esto. Ya hoy no se trata de construir el socialismo, en el cual se pudo haber avanzado, superando las desviaciones stalinistas autoritarias, los dogmatismos y con las gigantesca fortuna que le entró a Venezuela si se hubiese dirigido a fortalecer el mundo del trabajo y a sumar a la inmensa mayoría de la nación en el desarrollo de la verdadera independencia. El dogmatismo no se percata que estás condiciones objetivas cambiaron, que ese enorme ingreso petrolero ya no lo tenemos y que degradadamente se repitieron, como tragedia, las desviaciones estalinistas y autoritarias. Y resulta que ni siquiera se construyó la dirección que liderara la edificación del socialismo (ni programa, ni dirección política, ni narrativa seria).

La destrucción es tan colosal que hoy la tarea inmediata es otra. Mucho más primaria y vital. Hoy de lo que se trata es de parar la muerte. Mueren decenas de niños y ancianos diariamente de hambre, de enfermedades sin tratamiento, en las minas, en los hospitales, en el campo y los barrios. Por la muerte huyen millones y otros más bajan la cabeza aceptando ser convertidos en servidumbre de un puñado pequeño de señores feudales, de delincuentes devenidos en políticos (o viceversa).

Hoy la lucha es entre la vida y la muerte. Esa es la contradicción principal en Venezuela. El proyecto socialista quedó postergado, sea cual sea su matiz y apellido. No por una decisión de la izquierda, sino por el desastre que en su nombre se hizo. Queda postergado hasta que paremos la muerte, restituyamos las normas más básicas de entendimiento y convivencia nacional, paremos la caída libre de la economía, la pérdida de la soberania y la acelerada descomposición social. Luego de lograr estás tareas inmediatas y urgentes, tendremos que revisar que falló, que debemos corregir, hacer autocrítica ante el Pueblo y volver a convencerlo de luchar por una mejor sociedad. Pero eso será después de parar la muerte.

Hoy debemos sumar todo lo suceptible a ser sumado por ese objetivo urgente. Debemos sumar a toda la Venezuela democrática, la que entiende que hay que superar la polarización para salir del abismo, la que renuncia a las venganzas, la que entiende que debemos tolerarnos en la esencia humana y trabajar juntos. Esta es la tarea política del momento.

Las contradicciones ideológicas se resolverán luego de ganarle al enemigo principal: la Muerte, que tiene responsables, recursos, plan de actuación y perdió su capacidad de autoregulacion.

La derecha fascista se articula con la Liga anticomunista mundial para ser quien derrote y sustituya a los gerentes de la muerte por vías violentas y sangrientas. No podemos dejar esta pelea solo en manos de ellos y sus metodos. Sería un gravísimo error mantenernos al margen, pulcros, cosa que ya advertía Lenin cuando hablaba de "Fuerzas sociales" o mejor dicho por Gramsci, del Bloque Histórico.

Es fácil derrotarla por vías pacíficas y constitucionales si la caracterizamos bien, nos dejamos de pendejadas dogmáticas y nos unimos en este propósito histórico de supervivencia, que no puede esperar más.



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Sergio Sánchez

Militante de las causas justas de la humanidad, crítico y autocrítico. Ingeniero de la UCV.

 sergiocmb@gmail.com      @SergioMADDT

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