Pérez Pirela, un periodista "prudente"

Enfrentarse al gobierno en estos momentos desde plataformas informativas como VTV es casi que imposible. El caso de Pérez Pirela lo hace ver como el final de un periodista "prudente", a quién lo dejaron hasta despedirse de su público. En general, todos los programas de opinión en VTV son excesivamente prudentes (aun siendo la prudencia ya un exceso). Opinar libremente es un acto de riesgos, para el opinador y para humo de la mentira, el cual él podría disipar de un soplo. Ser prudente en la opinión libre es como si en medio de un cáncer terminal no tomáramos morfina por miedo a que nos suba la tensión. Y es eso lo que ha pasado con los "comunicadores sociales" de VTV, que tienen miedo a que les suba les tensión en medio de una botadera de "gente rebelde" a la calle, de quedar desempleados.

Prudente es Néstor Faría con su "análisis" del caso Pérez Pirela. El esquema está bien, pero yo cambiaría el relleno de todo lo que dice, más la conclusión. Uno por uno los programas de opinión de VTV han sido censurados y sus responsables no lo "saben", es decir, sí lo saben, y se hacen los locos. Boza con Valdez, diría yo, es el más ingenuo de los programas de opinión que se conozca en ese canal, sin embargo, el tema de la economía en un país donde la economía es una rochela, hasta para estos dos señores resulta peligroso ser coherentes y sacar conclusiones (porque nunca se sabe qué hará Maduro el día de mañana).

Zurda Konducta es un colmo, siendo un programa de jóvenes. No se puede ser "periodistas rebeldes", jóvenes y de izquierda (¡Zurda!) cuando se hace periodismo parcial a favor del gobierno, porque, entonces, seríamos "juventud del PSUV" y no "periodistas rebeldes". El candelero, y eso lo saben todos, para cualquier periodista digno en este país no está en criticar a la derecha consabida, la cual se expone tanto y tan claro, que aburre, ¡tanto que ya no mienten! El candelero está dentro del gobierno y detrás de sus mentiras, en sus contradicciones voluntarias, en su desfachatez; ahí sí que se juegan los periodistas de "izquierda", "rebeldes", "impetuosos" su reputación.

El caso de Vanesa Davis no creo que se deba a Rafael Ramírez, Faría lo debería saber porque trabajó en Asuntos públicos de PDVSA, y todo aquel que conoce a Ramírez sabe que este señor no es así de retorcido como Néstor lo hace aparecer, es decir, Rafael nunca mandaría a cerrar un programa porque se metieron con él. Aquí hay mucho de cosecha personal del señor Faría. Vanessa Davis salió de ese canal por las mismas razones que saldrán todos los que se resbalan con el gobierno "revolucionario" de Maduro…

O de Chávez, porque el punto de quiebre está en los directores de ese canal más que en sus jefes. Si los mandan a corregir un detalle, digamos un error cometido por algún camarógrafo, buscan soluciones radicales y botan al camarógrafo o eliminan el programa completo. Normalmente no piensan, actúan de una vez. Así botaron a Noria, a Vanessa, a Jordan, para conservar ellos mismos sus pellejos (recuerdan mucho al actor escalador de la película Mephisto).

Mario Silva y la hojilla es un ejemplo de supervivencia sin igual, debería existir un premio al periodista sofista del año, para que se lo ganara Mario Silva todos los años. No hay manera de agarrarlo en trampa, porque se desdice con tan facilidad sofística y con tal desvergüenza madurística que siempre nos asombra. Mario Silva se ha metido hasta con Diosdado Cabello, pero, con tal de conservar su pellejo y privilegios, sería capaz de firmar un contrato a largo plazo con el mismísimo diablo, cual Fausto bolivariano (si no es que lo ha firmado ya, y corre el tiempo). Mario, ahora no convence, amedrenta, con eso lo digo todo.

"Los Robertos" son los más prudentes de todos, al punto de que han reactivado las técnicas de "Fantoches", para ocultar muy bien sus críticas al gobierno entre textos y contextos. Pero, tan ocultas, que muy rara vez uno las percibe, hay que tener vista y oídos de censor del MINCI. ¡Si tan solo pudieran ser un poquito perspicaces con las contradicciones y disparates del gobierno, como lo han sido con la fiesta perenne de estupideces de la derecha venezolana!.., lo cual, hacer chiste de ella, siempre ha sido "pan comido", inclusive para la misma gente de derecha que normalmente no se ríe.

Como conclusión, un periodista revolucionario prudente con la crítica es un periodista revolucionario pendejo, un contrasentido, no existe, se anula por reducción al absurdo. El gobierno no hace mucho para que estos desaparezcan del canal o del discurso, solo debe ejercer un poco de presión autoritaria y ya. Noria se fue con más dignidad de la que pudo haber acumulado Mario Silva en sus primeros año de programa con Chávez, y así, todos los que ahora resisten lo hacen por miedo a perder la chambita, sacrificándolo todo, dignidad, libertad, ¡aire fresco!, por tres favores y humillando la cabeza (¡y disculpen!, así es como se ven ante nuestros ojos cansados de haberlos visto)



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Marcos Luna


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