¿Por qué te quejas, escuálido imbécil?

"¿Por qué te quejas, hombre imbécil e incrédulo, del gobierno, desde que amaneces hasta que te acuestas… Ocúpate de algo más productivo. La queja daña al cerebro, no lo digo yo, lo dicen los que saben… Apórtale algo bueno a tu país, en vez de andar con un rosario de quejas desde que abres los ojos y pones los pies sobre el piso… Ponte en los zapatos de Nicolás Maduro, por unos momentos nada más… ¿Qué harías tú, zopenco, al frente de esta cruel crisis económica y social? ¿Qué harías frente a un ataque inclemente desde afuera, con complicidad de los malos hijos de este país? Dime, zopilote, qué harías frente a esta criminal guerra económica?...Yo sé qué harías, malandrín, como el avestruz: enterrarías tu voluminosa y hueca cabeza en la tierra, hasta que el diluvio haya pasado…".

"Puedo hablar", dijo el otro.

"Habla, si tienes con qué…"

"Me quejo porque elegí a un gobierno y no me responde, como ciudadano de este país. Tengo derecho a quejarme cuanto me dé la gana, porque sólo un tipo como tú, tarado y maleable puede atacarme de esa manera, con esos adjetivos subidos, como si yo fuera un imbécil que no piensa, que no siente y que no vive en Venezuela. ¿Quieres saber más sobre el por qué me quejo, pendejo? Allá voy:

"Me quejo porque cuando me levanto no sale agua por el tubo para lavarme y asearme. Por igual, no la hay para asear la casa, para lavar, para cocinar…".

"Me quejo, acomodaticio, porque cuando voy a dirigirme a mi trabajo tengo que jalarme más de 10 kilómetros a pies, porque no hay transporte, y los poco que transitan son una "cacharra" y quieren sacarte los ojos con el cobro…".

"Me quejo porque mi sueldo, ahora de 4.500 Bs.S, no me alcanza para un carajo. Mi mujer sale a la calle para comprar algo, y regresa quejándose también de los precios… Porque te voy a decir una cosa, esa vaina de "Precios acordados" es un saludo a la bandera. Nadie cumple. Los empresarios y comerciantes no le paran a las palabras subidas y amenazantes del Presidente Maduro…".

"Me quejo, estúpido, porque no me queda dinero para comprar medicinas… Sabes a quien acudo para que me cure mis males, a esta edad, cuando debo estar disfrutando de las bondades de un Estado, después de haberle dado mi vida útil… ¿Sabes a quien acudo? A Dios, todo poderoso y misericordioso. Todo se lo dejo al Señor…".

"Me quejo porque cuando salgo a la calle no puedo respirar sanamente, ya que la pestilencia de la basura acumulada espanta, menos a los hombres, mujeres y niños que meten sus narices en las bolsas o pipotes, para escarbar y extraer lo que les guste de ese banquete…".

"Me quejo porque no puedo tomarme una vacaciones, que bien merecidas las tengo… En cambio, debo permanecer en el mismo lugar de estas quejas, porque el dinero no me alcanza para tomarme ni una piche cervecita, de las de antes…".

"Me quejo porque veo que la corrupción se tornó, en esta revolución, en el deporte preferido de ministros, presidentes de empresas, gobernador, alcaldes, concejales, y hasta las llamadas Comunas… Me dicen que los encargados de repartir los perniles, lo están negociando, como bachaqueros… Hasta a los impolutos integrantes de esos grupos creados por Maduro, llegó la corrupción. ¿Sabes que dice el Papa Francisco sobre la corrupción? Cáete para tras, con tu ceguera, dice: "La corrupción es el pecado que, en lugar de ser reconocido como tal y de hacernos humildes, es elevado a sistema, se convierte en una costumbre mental, una manera de vivir. Ya no nos sentimos necesitados de perdón y de misericordia, sino que justificamos nuestros comportamientos y a nosotros mismos…".

"Me quejo porque la "Navidad bonita" anunciada por el presidente Maduro, solo se queda entre los enchufados. Full de comida exquisita traída desde fuera en aviones privados. Eso oigo por las calles. Full perniles y carnes de primera. Mientras, gente como tú, a pesar de que te la das de chavista echón, y como yo rebelde, como siempre, estamos esperando que los perniles nos caigan del cielo, como también los ingredientes para las hallacas…".

"¿Quieres más motivos por el cual me quejo? No te voy a complacer, porque estoy harto… Hasta la coronilla de quejarme todos los santos días, pero lo haré hasta que esta vaina cambie de rumbo, o yo me dé un "patatu" por intoxicación de quejas… Quejarme se convirtió en un placer, forma parte de mi vida cotidiana, y ni un brujo puede curarme de ese mal que esta esparcido por todo el territorio… ¿O no? ¿O miento? "¿Así o más claro?"…Chúpate esa mandarina, madurista trasnochado…". Pero, ahora que me acuerdo allí van las últimas perlas de quejidos…".

"Me quejo porque mi HCM no me cubre ni un tratamiento de sabañón. Cuando voy a una clínica salgo como alma que lleva al diablo, por los altos costos que cobran esas instituciones. Costos por las nubes, HCM por el suelo…"

"Me quejo al ver la empresa de todos los venezolanos y venezolanas, PDVSA, convertida en una empresa coja de dos patas, y dirigida sin rumbo alguno… Al tanteo, mientras la producción baja, baja y baja…".

"Me quejo porque la delincuencia no para. Los cuadrantes de paz, a pesar de las cuentas del general Reverol, no dan pie con bolas, a pesar de que su eficiencia se haya hecho sentir en algunas zoas de Caracas y algunos pocos estados… Ejemplo triste: lo sucedido en carretera a los insignes deportivos José Castillo y Luis Valbuena. Una lamentable pérdida, a manos de la delincuencia…".

""En fin, me quejo por todo… Inclusive me quejo de las canciones en grupo que se ve y se oye por el canal del Estado. Sus mensajes son de alegría y de esperanza, pero será para los enchufados, porque p no le veo el queso a la tostada desde hace años, y la luz al final del túnel no se ve porque está oscura, como una boca de lobo… Hasta me quejo de verte así, gordiflón, a expensa de los CLAP, ya que eres un "macalacachimba" del reparto… A quien reparte y reparte, le queda la mejor parte, reza el viejo dicho…y tú, Cornelilo obtuso, clamas por "ónganme donde hay, y no me pelo una marcha…".

"Para finalizar, mi respuestas a tus impertinentes y gratuitos ataques te, digo frente a tu rostro, con imagen de enchufado eterno, en el marco de tu revolución, que de lo que NO ME QUEJO es el que hayan, casi desaparecidos de las librerías (por los altos costo de papel y la influencia del dólar criminal), los libros de autoayuda. Ese comercio de escritores que nos creen mongólicos y nos mandan a repetir: "Tú si puedes lograr lo que quieras con tan solo levantar el dedo índice". Esa "literatura" no es más que un sistema engatusador que ha enriquecido a más de un escritorcillo de pacotilla, y ha convertido en "bobos, a quienes se creen esas premisas de alcanzar la naranja, con tan solo pensarlo… Al carajo, esas vainas. Si tú no te esfuerzas y trabajas duro, día a día, no vas a conseguir alcanzar la naranja. Hay que darle duro a la inventiva y utilizar el potencial que tenemos en el cerebro para echar para adelante, y menos quejándote… Simplemente, mi retórica fue una respuesta a tu impertinente etiqueta… Vete, con tu canción, bien largo al carajo…".

 



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Teófilo Santaella

Periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la Isla del Burro, en la década de los 60.

 teofilo_santaella@yahoo.com

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