El Ferrocarril de Chávez: un sueño no hecho realidad

Esta semana por concluir, hace cuatro días atrás, recibimos llamada de una amiga que se atrevió a viajar desde Caracas a la población de Anaco, Estado Anzoátegui. Nos informa, que en el bus que iba ya llegando a su punto destino fueron objeto de un secuestro y robo de todas sus pertenencias, nos invita a revisar en internet la información sobre el caso. El hecho es, que en la red no hay un solo caso de robos de unidades autobuseras sino decenas de casos; uno en particular llama nuestra atención, ocurrió en marzo de este año, según reseña el diario Últimas Noticias por la comunicadora Vivian Ariza del día 15 de ese mes, reseña el robo ejecutado por dos pistoleros que iban en la unidad de transporte que salió desde el terminal de El Tigre con destino a Caracas, al sur de Anzoátegui. Los asaltantes iban de pasajeros y en horas de la noche, en el tramo El Tigre-Cantaura hicieron desviar, a punta de pistolas, la unidad por una trilla en donde les esperaban tres miembros más de la banda criminal armados con machetes, quienes por más de siete horas procedieron a despojar de todas sus pertenencias, incluyendo algunos pares de zapatos y celulares a los 46 pasajeros de la unidad de Rodovías con destino a Caracas. En abril de este mismo año, pasajeros que se trasladaban desde Puerto La Cruz hacia Caracas, también Anzoátegui, en similar modus operandi al anterior y como evidencia de cuán poco se toman las líneas privadas el tema de la seguridad, ladrones armados como pasajeros en la ruta mandan a parar la unidad para someter a los pasajeros y robarles todas sus pertenencias, solo que ésta vez se trasladaba como pasajero un policía que les hizo frente a los ladrones, con el deplorable saldo de dos pasajeros asesinados, uno de ellos el policía, quien no pudo evitar el robo. Anzoátegui, se ha convertido en un Estado de alta peligrosidad para sus habitantes y visitantes. No por casualidad, hoy es gobernada por un político de oposición: Alberto Barreto Sira, adeco de profesión, y como es harto conocido –recuérdese Capriles Radonski- el tema de la seguridad no es prioridad para los gobernantes oposicionistas, quienes prefieren dejar a su libre albedrío a la delincuencia para después acusar al Hno. Presidente Nicolás Maduro de ser ineficiente en materia de seguridad. Por lo que se ve, Anzoátegui es tierra fértil para la delincuencia que se mueve impunemente.

Además de la inseguridad, en algunos estados y municipios del país, las elevadas tarifas del pasaje del transporte terrestre vienen imposibilitando que el derecho a "transitar libremente y por cualquier medio por el territorio nacional" (CRBV, Art. 50) sea una realidad palpable. A los venezolanos y venezolanas, las empresas privadas prestadoras de un servicio público tan fundamental como lo es el transporte de pasajeros, han hecho del mismo una calamidad para los pocos venezolanos y venezolanas que se atreven a viajar con dichas empresas prestadoras de ese servicio público. El Presidente y Comandante Revolucionario, Hugo Rafael Chávez Frías, perfiló una solución a este gravísimo problema: el Ferrocarril. No por casualidad, en la Constitución Bolivariana de 1999 en su artículo 156, por primera vez en nuestra Carta Magna aparece expresado el Ferrocarril, como una de las Competencias del Poder Público Nacional: "27. El sistema de vialidad y de ferrocarriles nacionales". Chávez, fue un enamorado del Ferrocarril. Al punto, que lo elevó a Plan Nacional de Desarrollo Ferroviario 2006-2030. Soñaba, con unir mediante líneas férreas el occidente con el oriente venezolano uniéndolos con el centro del país y desde allí, bajar al sur en un extenso recorrido de montañas, llanuras, selvas, ríos, ciudades y pueblos. "Se transportarán más de 240 millones de personas al año para el 2030, el ferrocarril abrirá espacios, conquistará territorios, almas, será un transformador socialista", señalaba en su Aló Presidente 358, redundando en una sola idea: "Hay que transformar la geografía humana, económica de todo el eje del ferrocarril, desde el primer punto hasta el último, la tenencia de la tierra, la explotación, porque el ferrocarril debe ser propulsor del socialismo, desde ya". Ferrocarril y Socialismo, tal cual V. Ilich Lenin: "el poder de los soviets más electrificación" igual a Socialismo. Hoy, tendríamos que sugerir: "Comunas más Ferrocarril igual a Socialismo". Socialismo sobre rieles, le llamó Chávez.

La velocidad del tránsito al Socialismo a la venezolana, será medida en líneas férreas colocadas a lo largo y ancho del país. 13.665 kilómetros lineales de líneas férreas, soñó Chávez, permitirán desplazarse en 2030 a 1.548 trenes en 15 líneas que tendrán 379 estaciones ferroviarias, entre estaciones de pasajeros, estaciones de cargas, estaciones técnicas e interpuestos, ubicados en todo el territorio nacional. Un Plan, que de concretarse permitirá generar empleos y nuevas ciudades, fomentar el turismo interno, la producción de alimentos, su transporte y distribución en todo el país, abaratando sus costos con mayor seguridad, confort y en menor tiempo. Además, Chávez le adosaba el Punto y Círculo, mediante el cual el territorio nacional se poblará de nuevas ciudades alrededor de las estaciones de pasajeros del ferrocarril, dinamizando su actividad y desconcentrando nuestra población. En el Plan de la Patria 2013-2019, Hugo Chávez, le consideraba en el Objetivo 3.4.5: "Integrar el territorio nacional, mediante corredores multimodales de infraestructura: transporte terrestre, ferroviario, aéreo, fluvial, energía eléctrica, gas, petróleo, agua y telecomunicaciones".

Este sueño de Chávez, que es el sueño de todas y todos los venezolanos, en el siglo XX fue imposible de concretar porque se impusieron los intereses de las transnacionales del automóvil y del transporte, quienes lejos de llenar el país de líneas férreas, lo llenaron de asfalto, carreteras y autopistas, para saciar sus apetitos de grandes ventas de automóviles, camiones y autobuses. En este siglo, otros fueron los factores que conllevaron a la paralización de las obras iniciadas por el Comandante Chávez. La caída de los precios petroleros, sirvió de rampa de frenado para unas obras que apenas arrancaban a todo fuelle. Todavía recordamos, aquellos emplazamientos del Comandante Chávez de 2010 a los inversionistas extranjeros: "No lo voy a aceptar. Tienen que buscar financiación en bancos de Europa, y si no pueden cambiamos de empresas". La campaña mediática de descrédito contra Venezuela se acrecentaba, la posibilidad de adquirir créditos para financiar las obras se reducían, y las empresas a quienes se les habían asignado las obras no se arriesgaban a utilizar recursos propios para continuarlas. La falta de financiamiento, y posterior caída del ingreso petrolero conllevaron a la paralización total de las obras del ferrocarril, que quedaron a lo largo y ancho de nuestro territorio como testigos mudos de un gran sueño que posibilitaría nuestro desarrollo como país potencia. Tan solo, terraplenes y grandes columnas quedan como testigos mudos de un intento fallido de avanzar al desarrollo del país. Tal cual, las "Casas Muertas" que nos narrara Miguel Otero Silva, en que nos cuenta la tragedia del pueblo de Ortiz en Guárico, desolado por enfermedades, fiebres y paludismo a principios del siglo XX venezolano, en tiempos de Juan Vicente Gómez. "Sobre aquel pobre pueblo llanero, ya devastado por el paludismo y la hematuria, ya terrón seco y ponedero de plagas, cayó la peste como zamuro sobre un animal en agonía. Murieron muchos ortizeños, cinco por día, siete por día, quince por día, y fueron enterrados quién sabe dónde y quién sabe por quién. Otros, familias enteras, huyeron despavoridos, dejando la casa, los enseres, las matas del patio, el perro. Desde entonces adquirió definitivamente Ortiz ese atormentado aspecto de aldea abandonada, de ciudad aniquilada por un cataclismo, de misterioso escenario de una historia de aparecidos" (Casas Muertas, Miguel Otero Silva, Pág. 52)

Tal cual, el pueblo de Ortiz, el Ferrocarril salió del vocabulario oficial, nadie le menciona, no tiene dolientes. Pero, cuánta falta hace el Ferrocarril. Chávez lo vislumbró, Maduro le abandonó. ¡Hora de rectificación! Sin Ferrocarril, no habrá Socialismo posible en Venezuela. Hno. Nicolás, usted, un presidente transportista que conoce a fondo lo necesario que es el Ferrocarril para el desarrollo del país, debe tomar conciencia sobre la importancia del Ferrocarril en esta etapa de transición al Socialismo y el desarrollo de una Venezuela potencia. Lo necesario que es el Ferrocarril, para dale garantía cierta a los venezolanos y venezolanas de su derecho Constitucional a la libre movilidad por todo el territorio nacional. Hoy, violentado por los monopolios del transporte público prestado por empresarios privados.

Venezuela, cuenta entre sus aliados estratégicos internacionales a países que han alcanzado un altísimo desarrollo ferroviario, como China y Rusia. Invertir en el Ferrocarril, es invertir en desarrollo nacional, generando empleos, integrando el país y desconcentrando población. El Ferrocarril, es una apuesta a ganar-ganar que bien merece replantear el Plan Nacional de Desarrollo Ferroviario 2006-2030 a tiempos tan complejos como los actuales, y apostar a su desarrollo y concresión; tal cual, el revolucionario Plan de Viviendas o GMVV. Relanzarlo como una Gran Misión, y darle un reimpulso como lo haría Chávez si estuviera entre nosotros…

Caracas, 17-11-2018



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Henry Escalante


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