El tema del magnicidio en grado de frustración no debe quedar en el olvido (II)

Cincuenta y cuatro días, para el momento en que escribo estas líneas, han transcurrido de la ocurrencia de un hecho que, de haber tenido el resultado que esperaban sus ejecutores y planificadores, hubiese llevado al país a unos escenarios nada positivos y en el que aún estuviéramos contando los muertos. Afortunadamente, y esperando que se mantenga así, los perversos propósitos de los autores de este hecho, no tuvieron, no han tenido y espero que no tengan el éxito en una acción de esta envergadura.

En lo que este hecho criminal ocurrió, recuerdo que a algunos amigos les comenté, por la experiencia modesta que uno tiene en investigaciones de este tipo de eventos, que tal vez no sepamos todo, o no sepamos realmente lo que ocurrió la tarde del 4 de agosto de 2018, en la que pudo haber cambiado el curso de los acontecimientos de este país. A veces, no es bueno saberlo todo ni manejar ciertas y determinadas informaciones, sobre todo cuando estas comprometen la seguridad de Estado.

El escribir artículos de opinión y el participar en algunas charlas y conversatorios me han llevado desde comunidades hasta el propio Palacio de Miraflores, y establecer vínculos con algunos buenos compatriotas y camaradas, desde Consejos Comunales y Comunas hasta de la propia Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela. Una vez ocurrido el evento de ese 4 de agosto, consulté con algunas de ellas, y me dieron información A-1 que en otros momentos y circunstancias podré comentar con mayores detalles. Como lo señalé, a veces sin darnos cuenta, podemos contribuir a suministrar información sensible a nuestros enemigos, sin pensar en las consecuencias que esto pudiera acarrear.

No obstante, quiero aprovechar estas líneas para un agradecimiento público a la periodista y camarada Teresa Maniglia. Quien fue una inseparable compañera de nuestro Comandante Inolvidable, Hugo Chávez, y que aún desde las trincheras donde se encuentra, sigue aportando y tributando al proceso revolucionario. Ella realizó una extraordinaria cronología y retrospectiva sobre el magnicidio en grado de frustración, y en el mismo tuvo la deferencia de citar uno de los trabajos que realicé en aquella oportunidad, junto a la compilación de otros extraordinarios materiales. Me permito, recomendar ese extraordinario trabajo de Maniglia, que pienso debe ser del conocimiento público.

Y fue ese trabajo el que me motivó a escribir estas dos entregas (por ahora) sobre los acontecimientos de esa fatídica fecha. Y reitero lo que señale párrafos más arriba, tal vez pasarán muchísimos años para saber realmente lo sucedido en la Avenida Bolívar, o tal vez no sepamos lo que realmente sucedió allí.

Lo que si me permito señalar, como un elemento que debería ser objeto de las investigaciones, y ahora que el propio Presidente Maduro lo señaló en su discurso pronunciado en el marco del 73 período de debate de la Asamblea General de las Naciones Unidas, por parte de la comisión internacional independiente que investigue los hechos, lo que a continuación me permito describir.

Junto a algunos compañeros, que por razones de seguridad debo preservar sus identidades, realizamos un recorrido por La Hoyada y los alrededores de la Avenida Bolívar, lugar donde ocurrió el atentado contra los representantes de las ramas del Poder Público del Estado Venezolano. En el referido recorrido, pudimos constatar, y basta contar con una buena cámara fotográfica para ello, como dichas zonas poseen dibujos de estrellas de David, diamantes y con especie de mensajes cifrados que marcan, además de la avenida bolívar como tal, zonas como centros de acopio de alimentos que se encuentran en la zona, el cuerpo de bomberos que está allí ubicado, la estación del metro de la Hoyada y la zona donde estaba ubicada la tarima presidencial. Esa simbología fue denunciada oportunamente por este servidor, y recogida en excelentes trabajos realizados por la periodista de Telesur, Madelein García.

No solo fue el ensayo de los explosivos, casi un mes antes del atentado, con la voladura del "Ché" Guevara que se encontraba en la Avenida Bolívar, tal y como fue denunciado en el portal web laiguana.tv, sino de estos otros elementos que deben ser objeto de la investigación de este criminal y fatídico hecho.

¿Será que hubo una importante participación de servicios de inteligencia de países enemigos de Venezuela en la planificación y ejecución de este crimen que pudo habernos llevado a las puertas de una guerra civil, o de una intervención militar internacional bajo la máscara de "humanitaria" sobre Venezuela? ¿Habrá participado la CIA, el M16 y hasta el propio Mossad israelí en esa acción? ¿Continuarán operando en el país y planificando una acción de similares características?

Asimismo, en las versiones que se han dado, han circulado que el primer dron que estalló muy cerca de la tarima presidencial, fue detonado debido a la labor de francotiradores adscritos a la Guardia de Honor Presidencial. Pero, de la evaluación dada en el lugar, si bien es cierto que había este tipo de personal que presta seguridad a los eventos del Jefe de Estado, no es menos cierto también que el ángulo de inclinación de un disparo de esas características era negativo. ¿Cómo un francotirador de la Casa Militar Presidencial podía, en fracciones de seguro y con este detalle, disparar sobre un objeto de estas características, el cual se encuentra en pleno movimiento, y aún detenido, su disparo no hiriese o le quitase la vida al propio Primer Mandatario, sus acompañantes o a alguno de los efectivos que se encontraba en la parada militar? ¿Será que estaba en la capacidad de determinar, en fracciones de segundo, que su disparo, antes de quitar la vida, no podría detonar la carga explosiva, y ser peor el remedio que la enfermedad?

¿Cómo los ejecutores de esta acción criminal estuvieron en capacidad de, siete meses antes de la ocurrencia de este hecho, alquilar unas oficinas en la esquina de Cipreses, para la ejecución de este macabro plan? Si bien una de las interrogantes que podía tener era como los terroristas tenían la información de que el 81 aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana sería conmemorado en la Avenida Bolívar, con la lista de las personalidades que estarían presentes; aún hay una pregunta clave y fundamental que debería ser respondida: ¿A quién se le ocurrió la idea de cambiar el lugar de celebración de un acto de estas características, eminentemente militar y que se estila realizarlo en los patios de la hoy Universidad Militar Bolivariana, y específicamente en la Academia de la Guardia Nacional Bolivariana, a una avenida como la Bolívar, con todas las vulnerabilidades de seguridad que ya otros analistas y en otros trabajos han sido destacadas?

¿Realmente se trataba de explosivo C-4 lo que poseían esos drones? ¿No sería un explosivo más potente? ¿O tenían más de un kilo? ¿La acción terrorista de la Avenida Bolívar tendría realmente el cometido de acabar con la vida de Nicolás Maduro, o por el contrario, quería era lanzar una advertencia, y medir la capacidad de respuesta de la seguridad presidencial y de las instituciones del Estado venezolano y del pueblo venezolano? Interrogantes estas, que deben ir siendo despejadas con las investigaciones que se vayan realizando.

Asimismo, y pese a la captura de buena parte de los ejecutores de esta acción, además de los cómplices necesarios. Llama poderosamente la atención que los mismos delaten sin mucha resistencia a los presuntos implicados de la acción magnicida. Mercenarios de este tipo de operaciones saben muy bien que el delatar estos planes ante las autoridades, trae como consecuencia que las estructuras directivas y autores intelectuales de este tipo de crímenes, impulsan acciones de represalias en contra de familiares, amigos y conocidos de los autores materiales del plan, y salvo un adecuado plan de protección de éstos por parte del Estado, dificulto que hayan decidido acogerse a la figura procesal de la delación, prevista en nuestro Código Orgánico Procesal Penal, a cambio de una simple rebaja de pena y sin garantizar la debida protección de familiares y conocidos como acá se advierte.

Pero más allá de estas conjeturas e interrogantes que un buen investigador se haría para dilucidar los hechos, lo que si debe quedar claro es que la labor de los cuerpos de seguridad presidencial y de seguridad ciudadana ha resultado impecable. Ni hablar de nuestros servicios de inteligencia, los cuales se encuentran muy por encima de los estándares y son considerados de los mejores del mundo. Ese día, y más allá de las especulaciones y habladurías que siempre hay, el dispositivo de seguridad implementado por la Casa Militar Presidencial fue fuerte e impecable, el cual, y pese a la ocurrencia de este hecho, fue lo que permitió que el ciudadano Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, su esposa y demás acompañantes, resultaran ilesos de esta acción terrorista.

Lo cierto del caso es que, no solo debemos no olvidarnos de lo ocurrido, sino mantenernos alertas y prevenidos, pues la conspiración continúa.

¡Bolívar y Chávez viven! ¡Y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!

¡Hasta la Victoria Siempre!

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!



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Juan Martorano

Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).

 jmartoranoster@gmail.com      @juanmartorano

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