De la intervención militar a la anulación de la esperanza

Cuando se leen declaraciones del Secretario de la OEA sobre una «posible intervención militar» en Venezuela, uno no sabe qué creer. Porque esta falsa esperanza que se proyecta desde el exterior, lo que hace es paralizar toda actividad política interna, sea ésta de lo que se llamaba derecha o izquierda. Denominaciones políticas muy confusas y ambiguas en este momento.

La posibilidad de tal intervención es paralizante y crea falsas expectativas en aquellos que creen que la acción militar es la solución. Bien se sabe, que movilizar un ejército no es algo fácil, e incluso sacar un ejército de un país al cual se invadió es más complejo que la invasión misma. Por lo cual, no muchos están dispuestos a tener esa carga encima.

Cada vez que políticos extranjeros o nacionales hablan de una posible intervención de milicos, lo que hacen es interrumpir la búsqueda de alternativas de solución política de y entre los actores internos. Por eso parece que tales declaraciones están más alineadas con ayudar la política del gobierno, que la de los opositores (derecha e izquierda)

La vana esperanza militar ha retrasado las acciones políticas; porque ponen a éstas en un estado de suspensión. Y le dan a la gente la fatua esperanza de ver una transmisión en vivo y directo o en tiempo real, en sus televisores pantalla de plasma, una invasión que no los afecte en su vida privada y social.

La cuarentaicinco de Damocles, como decía el Indio Fernández, en tanto amenaza es un buen argumento para paralizar toda acción política. El político nacional o extranjero que alardea de esa posibilidad sobre el país le da largas y esperanzas al gobierno nacional, parece su aliado aunque diga lo contrario. Es un fanfarrón, tal político, porque lo que hace es ayudar a la situación presente se mantenga y consolide.

Es siempre como aquella frase de Tintan «no me ayude compadre». Al mentar la tal intervención militar, pareciese que muchos miraran de una vez al cielo para ver si ya divisan los aviones de rescate. Esto es alimentar vanas expectativas, expectativas demagógicas, muy propias de los políticos que les gustan las cámaras y los grandes tirajes de periódicos.

Tales políticos lo que buscan es aparecer en primera plana. Tener buena cobertura, que le sean solicitadas sus opiniones. Sacos de fatuas ilusiones son lo que son. En vez de proponer alternativas políticas, lo que le gusta es la foto novela. O por lo menos dejar que las acciones políticas internas se desplieguen lo que hacen es boicotearlas constantemente.

Son buenos ayudantes del gobierno nacional. Cobran en los dos bandos y en ambos sirven lo mejor que pueden. Los partidarios de la oposición ya están decepcionados por tanto inacción, por no decir que están entregados. Les han prometido una solución rápida, vengativa y sangrienta, nada de eso ha llegado.

Leguleyos tales políticos. Han mentido con tal descaro, que no hay posibilidad de restaurar la más mínima credibilidad. Lo que hacen mantener la situación como está. Eso da buenos dividendos, porque ellos siguen detentando sus puestos políticos a costa de lo que sea. De allí que hayan mentido e inventado confrontaciones bélicas que están a la vuelta de la esquina.

Por otra parte, hay que recordar que los militares son una hermandad y entre bomberos no se pisan la manguera, dice el dicho popular. En algunas cosas sabio el dicho. La política real es compleja, no es solo despotricar o salir a marchar. Hay pactos «de medianoche y canto de gallos», todo eso hay que considerar en la práctica real de la política.

Pareciese que la búsqueda de alternativas de solución política entre los actores internos no es rentable; ni política ni económicamente. Tal vez por eso es que se obstruye constantemente tal búsqueda, a nadie interesa. Todos sacan ganancias de la situación tal como está. Produce más beneficios para todos los políticos, sean nacionales o extranjeros.

Tal vez, sea por allí por dónde se tenga que ver qué es lo que pasa. ¿Cuánto beneficio les produce a los políticos la situación actual? Es una buena pregunta. La respuesta, posiblemente, nos de alguna clave para entender este estado de cosas. Y percibir porque existe ese constante saboteo sobre cualquier acción que pretende buscar alternativas de solución.

En la política nunca es fácil saber qué pasa. Hay muchos intereses en riesgo entre las partes. Y nadie quiere perder su cuota de poder, su espacio político. No importa lo que haya que sacrificar, a quién haya que tirar bajo la rueda del molino. La política continúa su marcha de intereses y pactos. Y en éstos se incluye las vanas esperanzas y la mentira a granel.



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Obed Delfín


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