Yo también participe en el IV Congreso del PSUV

“Los socialistas actuamos como portavoces y representantes de un sueño muy bello, de una milenaria aspiración de libertad, justicia social y dignidad. Encarnamos la idea más noble que pueda imaginarse; esa de transformar el mundo que habitamos, suprimiendo la explotación capitalista para crear una sociedad de ciudadanos iguales, una sociedad –como reza el lugar común- sin explotados ni explotadores. Hemos diseñado una utopía concreta, en la cual el hombre, libremente socializado, se autogobierna, política y económicamente, rompiendo así el dualismo típico de las sociedades divididas en clases, que hace de la inmensa mayoría de la población una masa alienada” (Teodoro Petkoff, 1976, “Proceso a la izquierda”. Editorial Planeta. Barcelona. España. p. 13).

“VTV, el canal de todos los venezolanos” mediante “pases” con transmisiones en vivo desde el Hotel Alba Caracas cubrió al menos la instalación y cierre de las primeras sesiones del IV Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, con el presidente Nicolás Maduro en el uso de la palabra y, en consecuencia, se diría que usó prolijamente lo que Aristóteles da en llamar “Logos apofántico”. Esto es, afirmando y/o negando algo sobre lo atributivo de la realidad socio histórica de la Venezuela de hoy con fines de superar la crisis, empezando por abatir la inflación, afirmar la independencia y la soberanía, porque históricamente los proyectos políticos anticapitalistas han estado y seguirán siendo acosados siempre; de donde se tiene que quiso afirmar ciertas “verdades” o dar validez a proposiciones, como los cinco puntos de la recuperación económica de Venezuela.

Consideramos que eso es “apofántico” en sentido lato o incompleto y no estricto dado que, de acuerdo con José Ferrater-Mora (2004) en su conocido Diccionario de Filosofía”, “… la apófansis o el discurso apofántico se distinguía rigurosamente de otras formas de discurso; por eso decía Aristóteles que no todo discurso es una proposición: lo es solamente aquel tipo de discurso en el cual reside lo verdadero o lo falso (De int. IV, 71- a 13). Y por eso la apófansis es, propiamente hablando, una declaración y no, por ejemplo, una repetición, una exclamación o un ruego” (p. 199).

Así, pues, Maduro y como sería mucho pedir en el marco de una perorata de tenor político-ideológico aparte de realizar un conjunto de proposiciones, también incurrió en repeticiones de consignas, viejas ideas sobre el marxismo-leninismo, como la dirección centralizada del PSUV, las llamadas “leyes de la dialéctica” como la lucha de contarios, realizó peticiones a los “llorones” y evitar “ir a llorar al valle”, propaló exclamaciones e hizo rogativas a Dios sobre el éxito en dos años de los planes económicos que impulsará desde el 20 de agosto en Venezuela, además acotar que podía adivinar el futuro mediante el artificio de los caracoles, de tal suerte que habló de ciertas verdades a cumplirse.

De lo anterior tenemos entonces que, como los medios audiovisuales de información tienen la virtud de permitir a cualquier mortal beneficiarse del “don de la ubicuidad”, porque de acuerdo con Marshall Mcluham constituyen una extensión de nuestros sentidos, yo también estuve en esas deliberaciones del IV Congreso del PSUV. Claro para ello hay que ser bastante ocioso y no tener tanta envidia como el camarada y chavista “crítico” Necmer Evans, quien además quiere imitar a su muy odiado ex jefe Diosdado Cabello con sus informantes internos o “cooperantes”; pero ya se ve que este es un psicólogo social tiene mucho talento y probidad para crear intrigas, como por ejemplo, revelar que en el partido de Chávez las corrientes y divisiones son innegables; en fin, esperaremos que los compañeros delegados del estado Lara nos informen mediante una crónica detallada y florida cómo fueron las deliberaciones en las mesas de trabajo, con especial referencia la de economía, que es donde todos andamos pidiendo cacao y “Llorando como una madre”, que decía Carlitos González, aunque a Maduro le arrechen los “llorones” pero como él no hace cola ni padece la escasez de medicinas, por ejemplo, sino que lo que hace pedir por su boca cuanto le apetezca para que el capitán Escalona lo complazca y demás edecanes, pues, qué se puede decir…   

   

 

 



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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