El Plan alternativo del socialismo chavista

Lo que facilitará la acción para los socialistas será conducirse muy cerca de la verdad. La verdad va ser el motor impulsor de los cambios. Si cometemos el error de disculparnos, como lo hace el gobierno y la derecha, mintiendo o disimulando la incompetencia comparándonos con lo peor, al estilo de Diosdado Cabello, el trabajo será flojo, muy débil para sostenerse y potenciarse. Necesitamos un apoyo sólido para darle vuelta a la tortilla y ese es hablar con la verdad, la honestidad. Cualquier plan alternativo al desgobierno de Maduro se debe fundar sobre la crítica de todas las cosas que se han hecho mal de cara a los principios socialistas; hacer todo lo contrario que hace el gobierno. Habrá que empezar a partir de las metidas de pata de nosotros mismos, de los dirigentes chavistas que ahora convocamos para restaurar el país, hasta la crítica concienzuda a la falta de formación política ideológica, la amoralidad de la dirigencia madurista, la inercia, el angustioso dejar hacer del gobierno a los capitalistas.

Es evidente que el "sin plan" de Maduro es el bautizado como Plan de la Patria II, una suerte de emplaste cocinado en un aquelarre de brujos, donde hay de todo, el cual se hizo sin cancelar el primero. Bajo la consigna madurista (re-usada por Maduro a conveniencia) de "Solo el pueblo solo salva al pueblo" todo mundo metió la mano en el inmenso caldero. Pero el plan plan, lo oculto, era no hacer nada, hacer lo mismo que se ha hecho hasta ahora: ablandarle el corazón a los capitalistas con dólares, con espacios, y darles más tiempo para sus negocios sucios, "negocios en épocas de crisis" (el tiempo que el pueblo no tiene, porque se hunde, con el aguan hasta el cuello, como los migrantes en el Mediterráneo).

El plan de la derecha, desde hace rato, es del FMI. Allá está debe estar Moises Naim, y su equipo de futuros ministros "prevenidos", asesorándolos en los detalles particulares sobre el país y su economía. ¡Claro que la derecha tiene un plan!, y en ese plan los chavistas no estamos incluidos, los socialista, los pobres no estamos incluidos; está hecho para los banqueros, los comerciantes importadores, lo manufactureros, productores paracitos del campo, y para los desclasados que también viven de la mentira y la trampa: el lumpen de la clase media, la lumpen burguesía, donde cuentan desde contrabandistas hasta dueños de casinos, todo "vividores de la renta petrolera" y ahora de la renta minera y la devastación de nuestra reservas naturales. Es el plan de la mentira, del triunfo de la mentira.

Los maduristas no cuentan con un Plan. El plan de la Patria de Chávez lo adulteraron, pero, aún adulterado lo cancelaron; era todavía un plan, y eso obliga a cumplir etapas. Ellos solo dejan que las cosas pasen a ver qué pasa, que sea el mercado el que disponga, que los capitalistas "honestos" hagan su trabajo. El plan se resume en una batalla de promesas y mentiras entre demagogos y mentirosos. Por un lado los empresarios "honestos" robando frente a sus ojos a Maduro, a su equipo y a la gente, y por el otro Maduro y su equipo mareando a los chavistas, al "pueblo". Y en el medio, el lumpen gobierno gastando dólares, chupando mientras les llega su final.

El plan alternativo socialista sigue siendo el Plan de la Patria de Chávez, con las rectificaciones socialista necesaria para atender la emergencia económica y social, una especie de misión humanitaria pero salida del chavismo y del socialismo, nacional, hecha con nuestro esfuerzo y con nuestros recursos, que ahora están en manos de los mismos empresarios y pícaros de siempre, en sus cuentas; hay que recuperar primero el ánimo, el entusiasmo y el poder secuestrado por estos perfectos burócratas inútiles, y convocar a los mejores técnicos y profesionales socialistas.

Hay una lista de técnicos socialistas con vocación de ser honestos, como Luis salas, que batió el record de menos permanencia en la carteta ministerial por crítico, el profesor Manuel Sutherland, la ex vice ministra Oly Millán, Pascualina Curcio; el ex ministro Giordani, Rafael Ramírez, está Luis Britto García y Julio Escalona, instancias morales importantes, y muchos más que ahora andan en las sombras. Se trata de una lista grande de técnicos profesionales y políticos con vocación de servicio, pero para poder confiar en su fuerza y capacidades están obligados hacer un compromiso con la verdad, hacer acto de contrición, esa es la única condición moral para construir con solidez un verdadero cambio, hablando con la verdad y desde la verdad; honrar la confianza de los chavistas que creemos en Chávez, en el socialismo, en sus principios, y en la gente honesta.

El plan de la mentira viene de la derecha interna y externa al gobierno, el plan socialista viene de la verdad, de la crítica sentida y dura. Como siempre se ha dicho, todos hemos sido formados dentro de los valores pequeñoburgueses del egoísmo y del provecho individual, sin embargo, los que en algún momento de nuestras vidas decidimos ponernos del lado de la justicia social y de los cambios, nos tropezamos en el camino con nuestras contradicciones y con nuestras verdades; es esa voluntad de verdad lo único que nos puede dar la fortaleza para cambiar la sociedad: no mentir jamás.

El próximo Plan socialista, sea el Plan de la Patria, sea otro plan mejorado, debe salir de un acto humano lo más pulcro y sentido posible, sin dar nada por hecho, por obvio, sin disimulos y sin dejar nada ni nadie por fuera de nuestras críticas y pensamientos, desechar todo lo cosmético y buscar la raíz de los males, dentro y fuera de nosotros.



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Marcos Luna


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