Asumamos las fallas y los errores y apliquemos las tres R

Tenemos que asumir las fallas y los errores de una vez por todas, aplicar las tres R de inmediato, y continuar el proyecto socialista que iniciamos con El Gigante Chávez, el cual sigue el presidente de la paz, Nicolás Maduro Moros. Regresar a la IV República, a la dictadura de Acción Democrática y Copei arrastrada al imperio gringo, sería lo peor que le pudiese ocurrir a la Patria de Bolívar, pero insisto, hay que escuchar a la gente y comenzar la revisión, la rectificación y el reimpulso que se requiera en función de las necesidades y las exigencias de la población.

Sobran los ejemplos en los que las personas se cansan de advertir y denunciar las irregularidades, sobre todo, por las redes sociales, sin embargo, en muchos casos, sus quejas no trascienden y, al no encontrar eco, esa misma gente se termina molestando, agotando, y desencantando. Hay que dar la batalla de la mano del pueblo.

El presidente Maduro ha demostrado estar ganado a esa pelea, como la da con Tarek William Saab en la Fiscalía General de la República descabezando a los directivos corruptos de Pdvsa; solo que en esa batalla deben estar implicados los tres niveles de Gobierno. No le podemos pedir al máximo líder revolucionario que además de ser Presidente, sea gobernador y alcalde, menos policía de las Pulgas y Las Playitas en Maracaibo, como tampoco guardia nacional de las alcabalas de la vía de la frontera y de las estaciones de Corpoelec. Estos tienen sus directores, comandantes y deben actuar en consecuencia.

Sabemos –y allá el que no lo quiere reconocer- que Maduro no descansa buscando alternativas, soluciones, por encima de los ataques arteros del imperio gringo, de sus serviles en el mundo y de los apátridas venezolanos; pero como él mismo dice y lo comparto, esta crisis no atañe a un solo hombre, nos implica a todos y todos debemos participar en vías de superarla.

De modo que cada quien en las regiones y localidades debe asumir las fallas, los errores y actuar ¡ya! en la resolución de los problemas que les competen, principalmente esos que están a la vista de todos. Porque además de Pdvsa, el Saime, por ejemplo, en este país hay casos verdaderamente asombrosos en otras instituciones, como el planteado por la doctora Pascualina Curcio a Mario Silva en la Hojilla, dijo: "se está proponiendo un proceso automatizado para hacerle seguimiento al uso de las divisas, en aras de que sea transparente... Hemos venido observando que el Cencoex tiene su sistema de asignación de divisas, lleva sus estadísticas, su registro, pero hay otro sistema en los puertos que no se comunica con el del Cencoex, y así no hay manera de saber si los bienes que llegan a estas instalaciones corresponden con la cantidad de divisas entregadas…"

No se necesita ser un experto en la materia para saber que por esta vía, a través de infiltrados, quinta columnas, salta talanqueras, apátridas, empresarios aprovechadores, se pudo originar cualquier desaguadero de dólares preferenciales entregados por el Ejecutivo nacional. Y es que siempre, o por lo menos desde hace mucho, los puertos han estado en el ojo del huracán de la corrupción. La gente lo ha denunciado con insistencia, aunque por lo que dice la doctora Curcio, nunca les han atendido sus acusaciones. Ahora, yo me pregunto: ¿Y qué hacen los directivos y los uniformados castrenses destacados en los puertos? No se sabe, pero obviamente nunca han operado atendiendo a las tres R planteadas por el Gobierno nacional, incluso, aquellas de Chávez. Menos han asumido sus fallas y sus errores.

Hay otras irregularidades que la gente denuncia, grita, y no se aplican los correctivos, como el contrabando fronterizo. La gente ya habla de "Bachacos Verdes" responsabilizando claramente a los uniformados verde oliva, solo que en torno de esta situación lo que predomina es el silencio. Y aunque no se deben hacer señalamientos a priori, sin la investigación correspondiente de la fiscalía, tampoco se le pueden cerrar los ojos a la cantidad de curiosos que ven el chorro de camiones cargados cruzando la línea limítrofe.

La misma Pascualina Curcio dijo en La Hojilla que el contrabando pasa por la vía formal. Lo señaló tajante y sin atisbo de dudas. "Esas unidades no circulan por las trochas", aseguró.

Mario Silva también leyó un mensaje de Iris Valera muy interesante, en el que la ministra informaba que en las estaciones de gasolina de Táchira se ven enormes colas de busetas del transporte público, y nadie explica dónde trabajan, por qué echan combustible todos los días, mas no aparecen para transportar al pueblo. Otra falla que se debe asumir y atender.

Insisto entonces en que no se pueden seguir ocultando las irregularidades, menos si están a la vista de todos, como sucede en Maracaibo con los mercados Las Pulgas y Las Payitas. En esas instalaciones siguen enquistadas las mafias operando delante de militares, policías, mientras el pueblo víctima de esas acciones delictivas, observa desesperanzado que nadie hace algo por él.

De allí que los gobernadores, los alcaldes, deben ser los primeros en actuar en función de las tres R y asumir sus competencias y compromiso con la gente; esto va para los mandatarios opositores que se sentaron a conversar con el Gobierno nacional, por cierto, algo digno de reconocer, y para los que dicen ser chavistas y encandilan con el rojo intenso de sus gorras, suéter o camisas, no obstante su proceder o su labor en favor del proceso dista mucho de lo que debe hacer un revolucionario de corazón en el poder.



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Gian Carlo Di Martino

Politólogo, profesor, abogado. Ex-Alcalde de Maracaibo. Cónsul de Venezuela en Milán - Italia.

 giancarlodimartino2017@gmail.com

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