Alquimia Política

El conflicto de las facultades de Kant y el conflicto de la evaluación del desempeño laboral en la UNELLEZ

En 1798, el filósofo alemán Immanuel Kant (1724-1804), precursor del criticismo y del idealismo, publicó su opúsculo "El Conflicto de las Facultades", obra caracterizada por reflexionar en torno al principio que debe regir el actuar y definir las actividades y gestiones de la Facultad de Ciencias Humanas, en lo particular, y en lo universidad, en la sociedad alemana de la época (finales del siglo XVIII, d.C.).

Kant, hace una división entre facultades superiores (derecho, medicina y teología) y facultades inferiores (filosofía); destacando que no debe haber cadenas contra aquellas facultades que le siguen el juego social al Estado prusiano de la época; allí recalca que la "administración social de las facultades superiores", no serían valiosas para el Estado si al gobierno de turno no le importara su influencia sobre la gente. Kant acusa al gobierno de pretender tener un saber a priori en la división de las distintas facultades, interviniendo en la jerarquía, proponiendo el instinto natural más básico para priorizarla en el interés de sus acciones políticas. Kant expresa que las facultades superiores tienen un saber básico, en ellas no hay ninguna libertad en el manejo e internalización del conocimiento, no como ocurría con la filosofía, puesto que ella despliega una reflexión concreta sobre la realidad y va a la esencia, siendo uno de los saberes más integrales e independientes que permiten intervención ni manipulación.

En este sentido, Kant ratifica que aceptar una doctrina impuesta no es posible para la filosofía, por ello es una facultad incómoda, que molesta los intereses de los Gobiernos; en la filosofía no es posible producir un error, en cuanto a que sea un saber débil frente a los otros saberes; no hay error porque no hay pretensión de verdad. En este sentido Kant expresa: "Incluso cabría conceder a la Facultad de Teología la arrogante pretensión de que la Facultad de Filosofía sea su sierva (aunque siempre subiste a la duda de si ésta precede a su graciosa señora portando la antorcha o va tras ella sujetándole la cola del manto), con tal de que no la despidan o le tapen la boca; pues justamente esa modesta pretensión de ser libre, pero también de dejar en libertad a los demás, tan sólo para descubrir la verdad en provecho de cada ciencia y ponerla al servicio de las Facultades superiores, debe recomendarla ante el propio gobierno como nada sospechosa y del todo imprescindible".

Kant, a todas estas, delimita la frontera en su escrito entre dietética, entendida como el arte de comunicar, informar y abordar las contradicciones, y la praxis, como las acciones para profundizar los saberes y ponerlos al servicio del hombre. Como ejercicio de reflexión dialéctica es importante la postura de Kant, pero aún más cuando nos deja como legado la idea que en las facultades (espacios Universitarios de interacción y movimiento de los saberes), la intervención del Estado debilita la capacidad administrativa y académica para dar respuestas a las necesidades de saberes en la sociedad.

En el caso que ha ocupado mi atención en los últimos días, el Nuevo Reglamento de la Universidad Nacional Experimental de Los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (UNELLEZ), y la figura de unos Manuales para la evaluación del desempeño laboral del personal docente, administrativo y obrero, es evidente la intervención del Estado en la concepción de criterios académicos que ya están descritos en la "Ley de Universidades" (1970), vigentes y que no vienen a sumar acciones que fortalezcan la respuesta de la Universidad a los intereses de las políticas públicas del Gobierno, sino que busca debilitar el interés, la motivación y el carácter independiente de una institución que está para proponer pautas y principios disciplinares, en vez de venir a ser objeto de revisión y amedrentamiento. Estamos de acuerdo con que se valore el desempeño universitario, con lo que no estamos de acuerdo es con el "chantaje" de evaluar en nombre de un "bono de rendimiento" o una lealtad incondicional a las posturas de las autoridades de turno; ese es el trasfondo cuando se habla de "primas por producción", se propiciando condiciones contrarias al ideal socialista y se profundiza la esencia de una organización capitalista de la más baja calaña.

La profesora Laura Hidalgo (del Instituto Pedagógico de Caracas), en su artículo "Hacia un nuevo enfoque de la evaluación del desempeño integral del profesorado universitario" (2017), expresaba al respecto del tema, que un proceso de evaluación en el ámbito universitario es un proceso altamente complejo y multidimensional; donde hay un sinfín de aristas a tomar en consideración para poder ajustar un criterio de medición que sea adecuado, pertinente y justo, para la variedad de perfiles laborales que se desprenden de la figura del trabajador universitario. Recalca Hidalgo que las instituciones de Educación Superior para cumplir con las necesidades institucionales nacionales deben inaplazablemente replantear "…su quehacer a través de la redefinición de su misión, a objeto de que contribuyan a resolver los problemas sociales del país mediante el análisis de las tendencias sociales, económicas y políticas que surjan abordadas con enfoques multidisciplinarios y transdisciplinarios, que permitan lograr la pertinencia social de los estudios y el conocimiento fundamental de los acontecimientos sociales…Transformar la concepción y ejecución de las funciones académicas: de docencia, investigación, extensión y de gestión institucional con la finalidad de que las mismas al ser desarrolladas en forma integral y cohesionada por los docentes, estén orientadas a la formación de los ciudadanos aptos para resolver los problemas sociales locales, regionales y nacionales, así como de mejorar y optimizar el funcionamiento de la institución…Concebir la evaluación como la mejor estrategia que permite valorar el desempeño para mejorar y cualificar la práctica profesoral a nivel universitario y alcanzar una de las aspiraciones del Estado venezolano de garantizarle a su estudiantado una educación de calidad….(Y estimular…) el desempeño del profesorado brindándole actualización y capacitación permanente con la finalidad mejorar y elevar el desarrollo de las funciones académicas."

En el 2006, la Oficina Regional de Educación de la UNESCO, para América Latina y el Caribe, publicó un documento titulado "Un estudio comparado entre 50 países de américa y Europa", en dicho documento, en el aparte dedicado a la evaluación del desempeño y carrera profesional docente, que cualquier "…propuesta de evaluación docente parte de una concepción de lo que es ser un buen docente. De esta forma, será diferente el modelo de evaluación si se considera que un buen docente es aquel que: se desarrolla bien en el aula, sus alumnos aprenden, sabe la materia y sabe enseñarla, o aquel que posee una serie de rasgos y características positivas…En un análisis detallado de los conocimientos y competencias básicas que tiene un buen profesor, destaca los siguientes elementos para la evaluación de los docentes: conocimiento de la materia, competencias de instrucción, competencias de evaluación, profesionalidad y otros deberes con la escuela y la comunidad. Pero también es posible partir de un modelo teórico, como es el de la eficacia docente. Así, tendríamos que los contenidos o ámbitos de la evaluación serían: el conocimiento, las habilidades, la competencia, la eficacia, la productividad y la profesionalidad docentes..."

En concreto, recalca el documento, hay seis modelos que debe considerar cualquier evaluación del desempeño laboral universitario: "un modelo centrado sobre los rasgos o factores; un Modelo centrado sobre las habilidades; un Modelo centrado en las conductas manifiestas en el aula; un Modelo centrado sobre el desarrollo de tareas; un Modelo centrado en los resultados; y un Modelo basado en la profesionalización". Ninguna de estas consideraciones están en los documentos presentados como Manuales de evaluación del desempeño laboral en la UNELLEZ, parecen más bien orientadas para valorar personal de instituciones públicas administrativas y contables, que una guía expedita para abordar un reconocimiento de cómo el trabajador universitario viene cumpliendo sus competencias, recalcando que la evaluación de competencias se efectúa de manera permanente, no esporádica; y se debe hacer bajo condiciones donde exista un carácter voluntario de ser evaluados, permitiéndose la valoración del logro y acción, de ayuda y servicio, de influencia, de liderazgo y dirección, cognitivas y de eficacia personal. Porque una evaluación del desempeño en el plano universitario es una acción para identificar debilidades y proponer estrategias que coadyuven al trabajador universitario a fortalecerlas y crecer desde el punto de vista profesional. No es una acción para buscar mal poner al recurso humano o tomarlo como excusa para prescindir de determinados trabajadores, ese nunca podrá ser el espíritu de un acto evaluativo que tiene la esencia de venir a profundizar el trabajo académico para vincularlo aún más a las políticas de desarrollo local, regional y nacional.

En los tiempos de Kant, el Conflicto de las facultades se debió a una postura tajante del pensador contra el intervencionismo del Estado en los saberes y su menosprecio a la filosofía, por ser una de las facultades más incómodas ante su rebeldía y su postura contestataria; en el siglo XXI, y en el caso de la propuesta de Manuales para la evaluación del desempeño laboral dirigido a la comunidad universitaria de la UNELLEZ, es una postura crítica y reflexiva acerca de unos instrumentos de valoración que no están construido para medir y representar fielmente el sentido e interés de la academia; se requieren instrumentos acordes a la realidad Universitaria y a lo complejidad que esa realidad le toca responder a la sociedad, en un contexto de caos e incertidumbre. Es un punto que, gracias a la bulla que individualidades como "yo" y los gremios, hemos estado dando, hoy se ha resuelto revisar esos Manuales para ser adecuados a la realidad institucional de la UNELLEZ, y no aplicarse de la manera como se pensaban aplicar: sin la consulta del poder popular universitario.

Debe abrirse la discusión de creación de una Asamblea Universitaria, como máximo órgano para dirimir desacuerdos entorno a las decisiones que el Consejo Directivo pueda asumir; así mismo, debe eliminarse, total y radicalmente, la expresión de "inapelable" de cualquier decisión de las autoridades, porque mantener esa figura es discriminatorio, excluyente y violatorio de los derechos humanos en cuanto al derecho de disentir acerca de cualquier opinión o juicio que una autoridad tenga hacia nuestra conducta o proceder.*.-azocarramon1968@gmail.com



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Ramón Eduardo Azócar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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