¿Qué es una política electoral?

Ante la gran confusión en que se debate el país, es necesario definir una política electoral que responda al interés de las mayorías nacionales. Ese interés tiene su fundamento en la unidad para conquistar un orden social distinto. ¿En qué debe consistir una determinada política electoral? En que sirva para un propósito, mantenga la Unidad y sea de fácil comprensión por la mayoría. Un pacto político o política electoral no puede consistir en la simple elección para llevar un hombre a la presidencia de la República y otros a la Asamblea Regional o Municipal. Una política electoral de esa naturaleza no puede ser entendida como la base de un frente de unidad de las mayorías.

En una política electoral es necesario diferenciar lo fundamental de lo accidental. Las elecciones son un hecho accidental, en tanto que las luchas de las mayorías nacionales por sus derechos y reivindicaciones son un hecho fundamental que tiene permanencia en el tiempo. En consecuencia, las diferencias electorales no pueden convertirse en factor que ocasione antagonismos y rompan la unidad innata que existe en la mayoría víctima de las políticas antipopulares del gobierno y trajeron: hambre por desabastecimiento (alimentos); desatención en lo indispensable para la salud (medicinas, servicio hospitalario); falla de los servicios para el bienestar (agua, aseo, transporte, electricidad); desempleo y migración de compatriotas. Ante la necesidad de impulsar la lucha social y la protesta contra esta situación, una política electoral de las mayorías no puede conducir al rompimiento de la unidad creada por las políticas antipopulares del gobierno. No se fortalece la unidad con el lanzamiento de candidaturas oportunistas, personalistas. En una política electoral seria, debe privar el consenso en las decisiones. La primera condición de una correcta política electoral o pacto político, es crear unidad en torno a un propósito. Ya el propósito existe y la unidad también. Entonces se trata de conducirlos, con claridad ideológica ¡Al éxito!

Pero, definir la política electoral o pacto político, tiene ante sí una barrera imposible de superar por la carencia de libertades para la libre participación ciudadana. La aberrante actitud de continuidad del gobierno, impide todo entendimiento para que las libertades electorales sean restablecidas. Si el gobierno como dice y pregona, obtendrá un triunfo aplastante en la elección presidencial ¿Por qué restringe la libre participación al inhabilitar partidos políticos; inhabilitar derechos políticos a ciudadanos que lo adversan; mantener a otros como presos políticos; cambiar el calendario electoral a su antojo; convocar la elección presidencial en la fecha que le parece y no en la establecida; fijar la fecha para la elección presidencial (22 de abril) y luego cambiarla para un mes más tarde; pero ahora, no sólo como elección presidencial, sino, acompañada de la elección para Asambleas Legislativas Estatales y Concejos Municipales. Este proceder oscuro y confuso del gobierno ¿Será lo que le garantiza el triunfo? ¿Ese proceder qué otra cosa indica? En primer lugar, que carece de seriedad. En segundo lugar, que está jugando a la ruleta en busca del número premiado. Es un gobierno que expresa indecisión, está lleno de contradicciones y confusión frente a la terrible realidad que ha creado, lo tiene atrapado y cada día inventa un subterfugio que le permita seguir con su aberrante continuidad. Todo un galimatías electoral de acomodo a sus intereses en violación de la Constitución y leyes comiciales. Ante ese cuadro de contradicciones del gobierno, de marchas y contramarchas, la política electoral de las mayorías nacionales debe tener claridad.

¿Qué debe definir una política electoral o pacto político de las mayorías?

Primero. Ya lo hemos dicho y repetido: por sobre todas las cosas, mantener la unidad, no fraccionarla en grupúsculos que sirven intereses personalistas, como está ocurriendo con las candidaturitas, no surgidas del consenso.

Segundo. Definir si existen condiciones para la participación libre de los ciudadanos en todo el proceso: censo de electores, inscripción, campaña y acto electoral. De no existir dichas condiciones, la alternativa es decretar la movilización nacional para la abstención y el voto nulo, como fórmula inequívoca de deslegitimar el proceso electoral y los resultados espurios que arroje. Esta actitud abstencionista se corresponde con la asumida por la Comunidad Internacional que ha dicho "no reconocerá los resultados de unas elecciones sin las garantías de participación ciudadana"; la otra alternativa es el candidato de consenso que derrote tanto las tramposerías electorales del gobierno como a su candidato continuista.

¿Qué define la política electoral del gobierno? ¡La reelección!

¿De qué le sirve a Maduro la reelección si en el ámbito interno es deslegitimado al recibir la condena de las mayorías, por la abstención; y en el ámbito externo tiene el repudio de la Comunidad Internacional? ¿Cómo puede Maduro hablar de recuperación económica si carece de los elementos indispensables para realizarla? ¿Cómo va a reactivar la producción de petróleo, la agricultura, la industria, la siderúrgica y petroquímica y atender las necesidades urgentes de abastecimiento: alimentos, medicinas, repuestos, vialidad, electricidad, servicios, si carece de los elementos para hacerlo: respaldo de las mayorías y financiamiento? Por ejemplo ¿Cómo va a renovar la pequeña despensa de cada hogar; el pequeño inventario de cada bodega en cada barrio, aldea o zona rural del país; o el gran inventario de los supermercados y distribuidoras de alimentos? Si cuando el país estaba surtido de todo, había que realizar importaciones por valor de 70 mil millones de dólares anuales ¿A cuánto asciende esa cifra hoy ante la escasez y carencia de todo en farmacias, agencias de repuestos, ferreterías, almacenes de ropa, zapaterías, materias primas para la industria de ensamblaje?

En la Comunidad Internacional el gobierno no tiene puerta donde tocar en solicitud de financiamiento para la reactivación de la economía, para los pagos de la deuda, para poner en funcionamiento la estructura del Estado y del Gobierno, paralizadas. Para ello es necesario inspirar confianza. ¿Qué confianza puede inspirar a la Banca Internacional un gobierno que en 15 años recibió 2 billones 500 mil millones de dólares y en lugar de crear bienestar en la población, la condenó al hambre e incrementó la pobreza? Esas vías las tiene cerradas a menos que ponga en subasta los recursos naturales del país al mejor postor, como lo viene haciendo con la Faja del Orinoco, el Arco Minero y privatización de las empresas del Estado (PDVSA, Electricidad, CANTV, Siderurgia, Petroquímica, cementeras), para ello crearon CAMIMPEG y ahora la criptomoneda. Si como dice, al ser reelecto, de inmediato comenzaría la recuperación económica ¿Por qué no lo hizo, en lugar de anunciarla durante cinco años sin concretar nada? ¿Qué va a cambiar con la reelección? Si en cinco años no pudo arrancar los 13 motores ¿Por qué con la reelección van a arrancar? Ni usted presidente Maduro se cree ese cuento. ¿Continuidad en el poder para qué? ¿Para tener más poder o recibir nuevo poder? Usted ha utilizado los recursos que brinda la Constitución para recibir más poder. En los primeros tres años de su mandato, tenía mayoría en la Asamblea Nacional, la cual atendió sus solicitudes de leyes habilitantes y demás prebendas para gobernar por Decreto, declarar Estado de Emergencia nacional ante la inventada "guerra económica". Y ¿Qué hizo con todo ese poder? ¡Nada! ¡Absolutamente nada! Luego, cuando perdió la mayoría en la Asamblea Nacional ¿Qué hizo? Desconoció, no la Asamblea, sino, la voluntad popular que eligió esa Asamblea por mayoría de 2/3. Entonces creó el superpoder del TSJ y cuando éste tampoco le sirvió para contener el avance de las luchas populares, se inventó el poder plenipotenciario de la ANC para desconocer los demás poderes, hasta – en apariencia - el que usted detenta. Entonces, señor Maduro, su gobierno no ha fracasado por falta de poder para tomar decisiones, sino, por exceso de poder para no hacer nada. ¿Por qué con la reelección si va a hacer lo que no hizo en seis años? ¿No le resulta absurda su pretensión de continuidad? ¿No le parecen suficientes los veinte años de fracasos, que condujeron el país a la situación de ruina y desastre económico en que se encuentra y el haber matado la gallina de los huevos de oro al reducir la producción de petróleo de 3 mil 500 millones de barriles diarios a 1 millón 600 mil? La gestión de un gobierno se mide por los resultados y no por los discursos ni las buenas intenciones. Los pueblos tienen un límite de aguante. Es mejor irse del gobierno para no causarle mayor trauma al país, además del ya causada. Hay ejemplos, el presidente Medina Angarita y Pérez Jiménez, ambos tenían cómo defender su gobierno por la fuerza de las armas y no lo hicieron, por las terribles consecuencias. Usted presidente, todos los días habla de invasiones ¡Eso no va a ocurrir! No porque usted lo diga ni realice la ingenua carrera armamentista con el dinero que debía haber destinado a atender las necesidades perentorias de la población. La invasión no figura en los planes de la Comunidad Internacional, debido a las terribles desgarraduras, secuelas, daños colaterales que tal política guerrerista causa en los países víctimas. Ahora están de moda las medidas de presión, (Corea del Norte, Rusia, China, Irán). Y si en el negado supuesto llegara a ocurrir la anunciada invasión, el único responsable ante la historia sería usted y su aberrante deseo de continuidad para imponer una forma de gobierno militarista que nada tiene que ver con el socialismo. Hasta el más ignorante en política sabe que en Venezuela no existe socialismo. El socialismo nunca figuró en los planes de Chávez (propia confesión). Pregúntele al PCV y al PPT, sus aliados incondicionales, ellos deben saber. A cada momento lo confirman en Tribuna Popular. ¿Qué defiende el PCV en un gobierno que decretó la dictadura del hambre para los 30 millones de venezolanos y creó la migración masiva de compatriotas? ¿Qué socialismo defiende el PCV? ¿El histriónico retoricismo chavista/militarista o el marxista leninista? Lo ocurrido en el país en estos veinte años es la mayor infamia contra el socialismo, con la complicidad del PCV. Desde que Juan Vicente Gómez fundó el Ejército Nacional, en las academias militares han enseñado anticomunismo, condición sine qua non, para ser militar y ascender en el escalafón.

En los fundos ganaderos existe el embarcadero, en el cual entra el ganado de uno en uno y sube la pendiente que alcanza el nivel de la plataforma del camión, que lo lleva al matadero. A este gobierno se le está pasando la hora de embarcar.



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León Moraria

Nativo de Bailadores, Mérida, Venezuela (1936). Ha participado en la lucha social en sus diversas formas: Pionero en la transformación agrícola del Valle de Bailadores y en el rechazo a la explotación minera. Participó en la Guerrilla de La Azulita. Fundó y mantuvo durante trece años el periódico gremialista Rescate. Como secretario ejecutivo de FECCAVEN, organizó la movilización nacional de caficultores que culminó en el estallido social conocido como el ?caracazo?. Periodista de opinión en la prensa regional y nacional. Autor entre otros libros: Estatuas de la infamia, El Fantasma del Valle, Camonina, Creencia y Barbarie, EL TRIANGULO NEGRO, La Revolución Villorra, los poemarios Chao Tierra y Golongías. Librepensador y materialista de formación marxista.

 leonmoraria@gmail.com

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