Asidero

Libertad es un acto de conciencia politica

Estamos viviendo una época de los extremos sociales y me angustia ver, por un lado, la extrema pobreza y del otro la opulencia, pero, no es tanto de la burguesía, ricos y oligarquía. Sino aquella que proviene de dirigentes medios de nuestra estructura social progresista. Cuando, hice la especialización de Filosofía moderna, casi me obligaron a estudiar tres años de matemáticas y física, asignaturas que odiaba desde la época de escolar, Juan Nuño y Federico Riu y Pérez Esquivel fueron muy fuertes conmigo, aprendí que aplicaban un sistema asimétrico para observar mis reacciones ante la realidad contextual.

En la Casa de La Juventud de COPEI, en Valencia, lugar de residencia pude observar como un grupo de jóvenes venían en busetas de Caracas, Venezuela, para dictar seminarios sobre una doctrina, apenas nueva, me refiero liberalismo social y de una democracia social tipo europeo. Uno, de los exponentes, concluyó que en América Latina había dos grupos sociales, los que no comen y los que no duermen, entre ellos, solo una palabra convergía, es la expresión, Paz. En uno de esos calurosos aplausos, solo se le ocurrió decir a la audiencia que, a los campesinos se les debe dar trabajo y, a sus hijos prepararlos a los modos de producción y, a la población, solo una tortilla porque no quieren esforzarse en el trabajo, desean que el Estado, los dote de todo.

Esto, fue un espejo de lo que se avecinaba y, que es realidad actualmente. De verdad, esa mañana a los exponentes, se les olvido disertar sobre el pago de tributos. Así, digan que el gobierno es una tiranía o, el pueblo se enardezca. Los urbanismos, necesitan ser valorados.

En cuanto a la dismetría, es un término médico que se refiere a un problema neurológico que afecta parte del cerebro o del cerebelo y que consiste en la discapacidad del enfermo para calcular sus movimientos, especialmente de manos y pies, cuando se quiere tomar un objeto o sobrepasar un obstáculo. Esto, se ve en los casos de torpezas neurológicas o falta de coordinación en el cumplimiento de un trazado.

Sin duda, en el campo político, hay muchos que no comen y pasan muchas tarascadas en las sedes de los partidos y casas comunales, buscando ayuda económica, pero, jamás se activan en el hacer social.

Estados Unidos de Norteamérica fue en un principio llamado para cumplir un hecho histórico, pero, no cumplió. Dejo la puerta abierta para que la violencia, drogas y promiscuidad sexual penetraran en todos los centros educativos de su nación y Suramérica.

Dios fue desalojado de los centros de enseñanza, en todos sus niveles, incluyendo la oración y lectura de Las Sagradas Escrituras. Todo, aquello que hiciera alusión a los textos bíblicos fue prohibido y, en su lugar, aparecieron la venta de condones, mensajes profanos y, toda clase de mensajes profanos y filosóficos que ignoran por completo a Dios y el respeto a la vida. Esta realidad norteña, ocurrió un 25 de junio de 1962, ante un fallo de la Corte Suprema de Justicia de los EEUU, sobre una serie de leyes que obviaban a Dios y La Biblia, como parte de su educación.

Algo, similar pasa en Venezuela, ante una Corte de Justicia complaciente, una Asamblea Nacional que no ejerce autoridad y una ANC, que viene prohijando leyes, sin base constitucional. De modo, que bíblicamente, tenemos que cosechar lo que sembramos.

Aquellos jóvenes que visitaron la Casa de La Juventud demócrata cristiana, se convirtieron en los socialistas de hoy, entraron en pelea con los hijos de los viejos comunistas, Fidel Castro, perteneció a ese sarampión de la cruz religiosa, pero, al escuchar de los rusos se plegó a esos ideales que traen una crisis existencial a este Cono Latinoamericano.

Hemos visto con tristeza, cómo lentamente se ha ido deteriorando la moral y los valores dentro de los centros educativos públicos, y vimos con asombro como 17 jóvenes murieron en un tiroteo en la escuela en Parkland, Florida a manos de un joven de 19 años, y como estos hechos se han repetido en otros estados en los últimos años, reflejando que actualmente existe una crisis moral y de valores en las escuelas norteamericanas, y la misma está en su punto más caliente, y pregunto: ¿Por qué ocurren estas tragedias?

Tenemos que aprender a entender que una educación no tiene validez, si no va acompañada de valores concretos, y los valores concretos radican en el principio del temor a Dios.

No necesitamos tener un estado religioso, simplemente necesitamos un estado laico pero respetuoso de los valores cristianos tradicionales, y sin caer en sectarismos o denominación, reconozcamos la soberanía de Dios sobre todo lo que hacemos, y sobre todo lo que tenemos.

Se ha sostenido la idea de que para demostrar el más grande amor a la patria hay que ser soldado y estar dispuesto a ofrecer la vida por la defensa de nuestro territorio si se ve en la necesidad de enfrentar a un invasor que pretenda hollar nuestro suelo. Es digno reconocer la decisión de los hombres y mujeres que lucen con integridad su uniforme militar y están dispuestos a combatir cualquier peligro, ya sea para defender el territorio nacional o frente a los actos ilícitos del crimen organizado y todo aquello que amenace la libertad y el honor de nuestro pueblo.

Pero, me pregunto, ¿Lo ha hecho con anterioridad, nuestras FANB y sus componentes? Lamentablemente, no. Se dedicó, exclusivamente a cuidar hortalizas y carnes, obviando lo previsto en nuestra Constitución Bolivariana.

Pero ser soldado no solo es enfundarse en un uniforme, manejar un fusil y obedecer órdenes de sus jefes superiores. Soldado es el militar que cumple su misión con gallardía y con honor sin deshonrar su juramento de ser fiel a la Constitución de la República y luchar por el engrandecimiento de la patria. También es soldado cada ciudadano que cumple una labor de servicio comunitario como los bomberos, los voluntarios de las instituciones de socorro que con espíritu de abnegación salvan muchas vidas, los policías que se enfrentan a la criminalidad y guardan el orden, los profesionales que cumplen su vocación con esmero, los obreros que realizan su trabajo con honradez y eficiencia, los campesinos que con su esfuerzo hacen producir a la madre tierra, los comerciantes que son justos con los parroquianos, los maestros que fortalecen las capacidades y aptitudes de los jóvenes que son promesa de la patria, el funcionario público que realiza sus deberes con puntualidad y honestidad, el padre y el hijo que cumplen sus responsabilidades, el juez que aplica la ley con justicia, el político que no engaña a sus electores con falsas promesas, el periodista que divulga las noticias con responsabilidad sin manipular la información, el locutor que se esfuerza por mantener la identidad nacional, el escritor, el poeta y el artista que con sus obras fomentan el amor, la justicia y la libertad.

Los demás, incumplen con el deber patrio.

Reconocemos que se necesita valor para empuñar un fusil y defender los intereses de la patria amada. Pero también es penoso cuando el coraje del soldado es devaluado convirtiéndolo en servidumbre para cuidar la hacienda de los que ostentan cargos públicos. Y más aún es triste para los padres, las esposas y los hijos de los soldados que se convierten en defensores de los intereses económicos y políticos de los grupos que se sostienen en el poder por golpes de Estado, a los que provocan guerras fratricidas donde ofrendan su vida y a los que sufren la pena, los consuelan con la argucia de que fueron “héroes” que lucharon por la libertad y la democracia.

Debemos honrar a la patria siendo buenos soldados respetuosos de las leyes, justos y honestos en los actos diarios de nuestra vida, fortalecer los medios que impulsen el bien común y con entereza combatir la corrupción de los que abusan del poder para enriquecerse con el erario nacional. La patria es la cuna donde nacimos, la tierra que nos da abrigo y tiene vínculos con nuestro pasado, nuestro presente y donde nacen las esperanzas para forjar nuestro futuro. Son los símbolos que representan nuestra identidad nacional, la bandera, el escudo y el himno que describen las bondades de nuestra nación, el respeto y la libertad que debemos defender con nuestra propia vida, es el terruño que nos une en una sola voluntad y el lugar donde queremos descansar cuando nos llegue la muerte. Si todos fuésemos buenos ciudadanos solidarios en el esfuerzo de impulsar el desarrollo para el bien común, Venezuela sería una nación fuerte y próspera, porque tendría un ejército de millones de soldados que defenderían los derechos de todo el pueblo.

La libertad es, de forma general, la capacidad que tiene cualquier ser humano para obrar y pensar según su propia voluntad. La libertad entendida como un derecho único de la persona a lo largo de toda su vida, implica una obligación, que es la responsabilidad de las consecuencias derivadas de los actos que el implicado ha ejecutado en base a dicha libertad, es decir, se debe hacer responsable de lo que hace.

Los conceptos que se abogan en relación a la libertad son los de justicia e igualdad. Si bien, en un concepto legal, la libertad queda limitada por aquellas leyes y normas que rigen la convivencia de una sociedad.

El libertinaje, en cambio, es aquella actividad propia del libertino, con el libertinaje, la responsabilidad resultante de nuestros actos es totalmente ignorada, con frecuencia ocasionando un rechazo social y, en ocasiones, problemas con la ley. Dios nos habla por medio de la Biblia y nos ordena a los cristianos en Primera de Corintios 6:12 “Todas las cosas me son lícitas, más no todas me convienen; todas las cosas me son lícitas, más yo no me dejaré dominar por ninguna”.

El pueblo reclama libertad con toda la razón porque desde la declaración universal de los derechos humanos, hasta los reglamentos, estatutos y normas creadas por las mismas sociedades han sido creadas para que las autoridades envestidas de poder puedan respetar a los ciudadanos hasta el respeto entre los mismos hombres y mujeres compartan o no los mismos principios o ideologías. Contamos con leyes que permiten la libertad de pensamiento y expresión, otras sobre la libertad de locomoción, libertad de culto y la de profesar cualquier ideología, pero todo en este mundo tiene un límite, ya sea el implantado por las mismas leyes o las que el hombre ha inventado.


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Emiro Vera Suárez


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