La Venezuela "terrateniente", y Maduro, nuestro próximo "Luis Napoleón" barroco tropical

La "Venezuela agrícola" exige: "¡Que se crean condiciones económicas favorables para la producción! ¡Que se estimule con subsidios "a la población" para mejorar la producción! ¡Que se respete la propiedad privada!", o sea, en el fondo lo que dice es que el Estado subsidie sus esfuerzos porque si no, no hay alimentos.

La pregunta que uno se hace ¿Son competitivos los productores "privados" del campo? ¿Son competitivos los ganaderos venezolanos? ¿Pueden abaratar costos y abastecer el consumo nacional? NO. Son principalmente oportunistas o terratenientes, viven de la renta de sus tierras, pero sobre todo de la renta petrolera, como todo el mundo en Venezuela.

El problema primordial de nuestra sociedad no es exportar para sustituir al petróleo como fuente de divisas, es la seguridad alimentaria, la independencia alimentaria; producir para autoabastecernos, e intercambiar o vender el excedente, si fuera el caso. Considerando lo costoso que les resulta a los "privados" producir de forma competitiva, al Estado le es más barato importar que subsidiar a los ganaderos terratenientes –o con alma de terratenientes-, siempre en déficit, siempre cómodos, espíritus de vacas.

Si quieren competir, ¡Inviertan!, innoven, inventen tecnología, ¡Arriesguen de verdad!, y no lloren tanto; o dedíquense a otra cosa, a especular en la bolsa, por ejemplo; dejen que el Estado –que cuenta con el dinero que ustedes no quieren gastar, o dejar de ganar- que produzca con los campesinos que ustedes explotan; que distribuya con los obreros que ustedes explotan, y dejen que el Estado, en nombre de toda la sociedad, alimente al pueblo menesteroso, porque es su responsabilidad, como representante de la sociedad.

En este país "los productores privados", los más fanáticos del "trabajo campesino" y el "sacrificio", eso "héroes de la patria", como los llama un experto adulador, son parásitos del Estado, de la renta petrolera; los más llorones son verdaderos terratenientes privilegiados, incapaces de invertir su propios dólares en innovar; que quisieran ser como los "grandes", pero sin sacrificios; que se creen reyes, por eso de ser "terratenientes".

En una sociedad verdaderamente socialista, donde no existan capitalistas intermediarios, ni capitalistas productores, o sea, capitalistas en ninguna parte, el Estado puede producir más y mejor que todos los ganaderos terratenientes juntos, sin necesidad de importar carne o maiz. Igual pasa con los terratenientes que "trabajan la tierra". Son especialistas en sub utilizar las tierras con vocación agrícola en pastos, o cosas así, explotar al ganado de manera primitiva y explotar a los campesinos; las tierras son su verdadero capital. Y este es un país de terratenientes, de latifundios y oligarcas.

La otra cara de esto es la política. Nuestra tradición democrática hubo dejado las cosas como siempre, hasta que vino Chávez. La revolución bolivariana "chavista" no terminó de "prender" porque el líder fue asesinado, pero él, Chávez, entendió que la base material de la burguesía (o la clase social que aquí hace el papel de la burguesía) está en la propiedad privada de la tierra y de los demás medios de producción, y que en esa desproporción o desigualdad de la propiedad está el origen de las contradicciones sociales, de clases, la injusticia social.

Por eso fue que unos de sus primeros cambios radicales estuvo dirigido hacia la expropiación de las tierras con vocación agrícola y las tierras ociosas; los latifundios o fundos extensísimos en manos de unas pocas familias, muchos de los cuales sostenían (y sostienen) formas de producción y explotación humana muy primitivas, medievales, relaciones casi que de señores feudales y esclavos (los siervos, en este caso, serían seres privilegiados).

Luego (segundo), producir de forma socialista, con empresas de propiedad social: ¡Empresa abandonada, empresa expropiada!, fue la orden. El caso de lácteos Los Andes, de La Gaviota, etc. Esa fue la dirección, en medio de las presiones y las conspiraciones más atroces.

Siguiendo con la política. Se murió Chávez, y todo se detuvo de pronto. Por el Ministerio de Tierras pasó Elías Jaua y no dio la talla, luego Loyo, y Chávez lo regañó ¡como para botarlo!, y el muy cobarde o muy pícaro no fue capaz de renunciar después del peo. Pero con Maduro todo se detuvo, y comenzó a retroceder poco a poco. Se desmantelaron las políticas del líder muerto, sus planes (el Plan de la Patria), se desmontaron los equipos políticos y técnicos, las directrices chavistas y socialistas. Se abandonaron las Empresas Socialistas, se abandonó a los campesinos y sus luchas; los "Fundos Zamoranos", las propiedades del Estado y la propiedad social con ellas, las "confiscaciones" del Estado. Comenzó el proceso regresivo de quebrar empresas estatales por la desidia y la anarquía política, para luego regresarlas a privados, a oportunistas o a sus dueños originales, y quedarse nada más con el control político y la discrecionalidad para repartir la renta. Lo mismo pasó con las tierras; lo mismo con PDVSA, hasta revertir la política chavista de plena soberanía petrolera (de eso ha escrito bastante Rafael Ramírez); regresaron las Cristinas a Gold Reserve, expulsada del país por Chávez sin indemnización, ahora pagándosele todo lo que los maulas y depredadores querían de la revolución; entregaron 110.000 k2, o sea, el diez por ciento del territorio nacional, a manos de concesionarios extranjeros de la minaría, devastadores de selvas y ríos en el planeta, ahora en el famoso Arco Minero.

Son los mismos actores. Una burguesía terrateniente con vocación aristocrática; la burguesía manufacturera (procesadora) e importadora, íntimamente ligada: farmaceutas, embotelladoras, empaquetadoras, enlatadoras; los comerciantes importadores, los dueños y fundadores de bancos, aseguradoras, líneas aéreas, flotas de transporte, de buques atuneros, rastreadoras etc., íntimamente ligadas, es decir, las mismas familias colocando sus capitales aquí y allá en todos los negocios posibles. Luego está la clase emergente, los pequeños y medianos empresarios, la pequeña burguesía, la clase media emprendedora con vocación capitalista (no hay de otra), oportunista, que igual es socialista, socialdemócrata, fascista, realista ("cómo si vuelve el feudalismo"…): se adapta a cualquier sistema, siempre y cuando sus ganancias sean oportunas y óptimas. Y el madurismo, la nobleza del futuro, perfilada por nuestro pequeño Napoleón III, barroco tropical.



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Marcos Luna


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