Aclaratoria sobre mi artículo "Justicia Bolivariana"

DEDICO:

A los abogados egresados de nuestra alma mater UNELLEZ-VPA

El jueves, 25/01/2018, a las 03:57 am., en mi espacio en aporrea.org Alquimia Política, publiqué un artículo titulado "La Justicia Bolivariana", en él reflejaba, desde el punto de vista del conocimiento intuitivo, una superposición de eventos que hablan del manejo nada transparente y viciado de algunos procedimientos en la administración pública, haciendo énfasis en las "triquiñuelas" que algunos exponentes críticos de la justicia venezolana, han hecho público en diversos medios de comunicación social impresos y digitales. Es decir, no expresé nada nuevo ni inventado, solamente valiéndome de la capacidad imaginativa presenté hechos aislados en un contexto de realidades que deslucen los procedimientos administrativos de causas a personas que laboran en instituciones del Gobierno nacional.

Esta postura mía, muy personal y producto de un proceso hermenéutico dialéctico, la asumí como un mensaje o llamado a la reflexión para los abogados noveles que egresan de nuestra Universidad (UNELLEZ-VPA), y que ya ejerciendo sus funciones como litigantes, dentro o fuera de la administración pública, puedan cometer el error o la tentación de obrar de manera indecorosa y fraudulenta. Desde una postura revolucionaria, partiendo del principio de la revisión, rectificación y reimpulso, propuse internalizar los posibles hechos y situaciones en las cuales se obra en contra de la condición humana y los valores éticos y morales de las personas. Hice un esfuerzo explicativo por hacer ver que la transformación revolucionaria se alcanza por la vía del respeto a la institucionalidad y a los excelsos valores del ser humano, y nunca con emboscadas y manejo fraudulento de los recursos que dan las leyes para el pleno ejercicio de lo justo en un Estado de Justicia y de Derecho.

Ahora bien, en mi escrito "La Justicia Bolivariana", lo califiqué de "Bolivariana" en cuanto a un referente al estadio ideal de nuestra Justicia según lo expresado por el Ministro de Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol, haciendo referencia a la Misión Justicia Socialista, del deber de enfrentar las nuevas amenazas de la seguridad nacional en el campo económico, social y comunicacional, obrando de manera ética y moral. De esta postura se desprende la necesidad de actuar con criterios transparentes, desprendiéndose de acciones fraudulentas y viciadas, y haciendo de la ley un instrumento para la paz. La justicia Bolivariana que se debe mantener, parte del hecho concreto de minimizar la injusticia social, afianzándose en la justicia distributiva que propuso Aristóteles en sus inicios del pensamiento occidental; así mismo, se involucra con la justicia conmutativa del propio Aristóteles, en donde la idea de justicia busque el equilibrio reflexivo de los principios de justicia, muy en cuenta con lo expresado por Jacques Derrida, en su obra "Fuerza de ley", en cuanto a que el derecho no existe sin la fuerza o, lo que es lo mismo, la fuerza es esencial a la noción de ley en tanto que derecho. "Hay ciertamente leyes que no se aplican, pero no hay ley sin aplicabilidad, y no hay aplicabilidad…sin fuerza, sea ésta directa o no, física o simbólica, exterior o interior, brutal o sutilmente discursiva…, coercitiva o regulativa, etc." A esta fuerza propia del derecho Derrida la llamará fuerza de ley. Pero esa "fuerza de ley" tiene que ser galante de la legalidad por encima de todas las circunstancia.

Ahora bien, en mi artículo "La Justicia Bolivariana", en ningún momento nombro a persona o institucionalidad alguna, hago referencias genéricas, propias de los recursos literarios necesarios para transmitir motivación y un llamado de atención a las potenciales tentaciones en las que puedan caer los abogados recién egresados. Se busca, y esa es la intención real de mi escrito, y mis escritos, mover el piso y llevar el timón de este barco colectivo que es Venezuela hacia un puerto seguro de prosperidad y bienestar colectivo.

Todo lo expresado no desdibuja la importancia del artículo "La Justicia Bolivariana" cuando se dice: "…Esta situación no se puede permitir en este proceso de consolidación de la Justicia Bolivariana. Estos casos deben llevarse ante la Fiscalía y el Ministerio Público, debe haber una penalización a esta gente que obra con tanta maldad y cinismo…No se tiene necesidad de seguir alimentando estas conductas indignas, despreciables y muy comunes en algunas instituciones del Estado". Porque el papel de un escritor en tiempos de transformación es el de explicarle al colectivo todo cuando ocurre o transciende en su tiempo histórico, no puede estar de espaldas a él, de allí que el artículo mencionado culmine con la siguiente sentencia: "El llamado es a profundizar el proceso revolucionario en tiempos en que combatimos al Imperio por la vía de elecciones democráticas y participativas. Si queremos ganar y ganar, debemos obrar con rectitud y verdadera consciencia republicana".

A todas estas, destaco igualmente, para quienes andan en reuniones operativas buscando expertos en discursos y abogados litigantes en asuntos de difamación e injuria, que antes que nada en mi artículo "La Justicia Bolivariana" hice uso de la Libertad de Pensamiento que me da el artículo 57 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), en el cual se me da el mandato de expresar ideas u opiniones , por escrito o mediante cualquier otra forma de expresión, asumiendo mi responsabilidad de ser pedagógico en explicar actos impuros en el Derecho que es menester mostrar como ejemplos negativos. Este artículo pone como condición que no se permita el "anonimato, ni la propaganda ni los mensajes discriminatorios, ni los que promuevan la intolerancia religiosa". En el caso que ocupa, no he infringido este mandato, porque sostengo como creador un respeto integro al ser humano y al valor de expresar todo cuanto sea necesario de cara y de frente, sin disimulo, ni pretendiendo crear trampas en el discurso que inciten al odio o a la degradación del ser humano. Pero igual como hago uso de mi derecho tienen derecho quienes se sientan afectados (o retratados por las ideas expresadas por mí), de hacer la Replica, de exponer sus argumentos buscando dejar en claro su postura sin que con ello atenten contra la mía, porque la mía está escrita y acá explicada, nada oculto, lo demuestra treinta años de ejercicio escritural activo y responsable.



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Ramón Eduardo Azócar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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