¿Es Consecomercio una organización terrorista?

Ana, es una compatriota que hace una década ya, aprovechando las virtudes que la Revolución Bolivariana de promover microempresas, financiarlas con créditos blandos, se unió con 3 amigos más y se atrevió con ellos y ellas a montar un pequeño negocio de ventas de empanadas y jugos. En un local, que deben pagar mensualmente por su alquiler un monto modesto, se mantuvieron mostrando al público sus productos a costos modestos, más bien diríamos: solidarios, lo que les permitió mantener su negocio lleno de comensales habitualmente y a un costo, muy por debajo del que cobraban por los mismos productos, locales cercanos, con las mismas características. La guerra económica, que lideran Lorenzo Mendoza, Fedecámaras y Consecomercio, regidos por las directrices de la CIA; así, como afecta al pueblo todo, también afecta a los pequeños negocios que la Revolución Bolivariana aupó y financió para que alzaran vuelo. Un aspecto que poco se dice, pero que es una realidad, es que con dicha estrategia de guerra, estamos en presencia de un proceso de concentración de capitales hacia la cúspide de los factores de la burguesía. Pero, volvamos con Ana, en el pequeño negocio que prestaba sus servicios de atención al público, lo hacía con Elizabeth, mientras Juan y Ramona se encargaban de la cocina. Mantuvieron sus precios hasta más no poder, pero en diciembre de 2017, la guerra de Lorenzo contra el pueblo elevó la harina de maíz de marca canadiense que administra, cual franquicia extranjera, y el aceite, los montó bien alto hacia los 28 mil Bs, lo que obligó a nuestros pequeños microempresarios a elevar sus precios en proporciones tales, que fueron alejando a sus comensales habituales, que si antes se comían 2 empanadas y un jugo, ya en diciembre cambiaron sus hábitos, y apenas les alcanzaba para comerse cuando mucho una sola empanada. Con ello, las ganancias declinaron y se vieron forzados a bajar gastos de nómina para mantenerse en el negocio. La reducción de personal, se inició con Ana y ella, de vuelta al hogar con sus 4 hijos y cuarentona ya, se convirtió en una víctima más de la obsesiva guerra que Lorenzo Mendoza, Consecomercio y Fedecámaras, le han declarado al pueblo venezolano todo, sin distinción de sus simpatías político-partidistas. José, el esposo de Ana, trabaja en una fábrica privada cuyo patrón incrementa los salarios cada vez que el camarada Presidente Nicolás Maduro, le obliga hacerlo vía Decreto Presidencial. Al caer los ingresos de la familia, Ana ha entrado en un proceso de depresión y angustia. En algunas oportunidades, se pone a llorar de solo pensar qué hacer para llevar más ingresos al hogar. El médico del barrio, le diagnosticó estrés, ya que se le dificultaba la respiración y por ello, se vio obligada a ir al consultorio Barrio Adentro más cercano a su vivienda.

Diez años después de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, The Lancet publicó una serie de artículos sobre cómo afectó ese atentado terrorista, en términos de salud, a algunos de los trabajadores que intervinieron en las labores de rescate. El análisis, evaluó a un poco más de los 27 mil agentes de policía, trabajadores de la construcción, bomberos y trabajadores municipales que actuaron en esa contingencia. Destacan, para efectos de este artículo, cifras como que el 7 por ciento de los agentes policiales presentaron cuadro agudo de depresión, un 9 por ciento trauma de estrés postraumático (TEPT) y un 8 por ciento trastornos de pánico. Las personas que experimentaron directamente los ataques terroristas a las Torres Gemelas, continúan desarrollando un conjunto de problemas psicológicos, tales como el TEPT, la depresión, los trastornos de ansiedad y las conductas auto-destructivas, incluyendo el alcoholismo y la drogadicción.

El 11 de marzo de 2004, Madrid se vio afectada también por acciones terroristas, 193 personas fueron víctimas de dichos atentados y perdieron sus vidas. Los sucesos traumáticos, como son los atentados terroristas, desbordan -con frecuencia, la capacidad de respuesta de una persona- que puede sentirse sobrepasada para hacer frente a las situaciones que se ve obligada a afrontar. En estos casos, la persona es incapaz de adaptarse a la nueva situación, puede sentirse indefensa y perder la esperanza en el futuro, lo que le impide gobernar con éxito su propia vida. Respecto a los atentados terroristas del 11M, en España, el 43,53 por ciento de las personas directamente afectadas (víctimas, familiares y allegados) sufrieron ataques de pánico durante, o poco tiempo después, de los atentados. El 31,3 por ciento cumplió con los criterios de depresión mayor; y el 35,9 por ciento los de TEPT. De los cuales, el 28,2 por ciento, era directamente atribuible a los atentados. En el caso concreto de la guerra económica, encauzada por Lorenzo Mendoza, Fedecámaras y Consecomercio contra el pueblo venezolano, se desconoce estudio alguno que haya profundizado en sus efectos sobre la salud mental del venezolano o venezolana. Apenas, un indicativo reflejado en las cifras de compatriotas que huyen, despavoridamente, a refugiarse en países vecinos; quienes, a los meses, regresan al país al percatarse que la realidad en los países que les vendió la propaganda imperialista, no es tan mágica como le proyectaron desde los medios de comunicación de la derecha oposiMudista.

Esas situaciones de depresión, tristeza y angustia, que afectan a sectores de la población venezolana, se ven acrecentadas por noticias terroristas que -regularmente lanzan ong´s financiadas y teledirigidas por Fedecámaras- sus informes de que la Canasta Básica subió a tantos millones de bolívares en el mes respectivo, siempre en ascenso, y nunca considera el CENDAS, que un poco más de 6 millones de familias reciben con regularidad una bolsa o caja CLAP a un precio que se mantuvo constante (inflación 0 por ciento) de 10 Bs durante todo el 2017. Asimismo, entes financieros multinaciones, desde el exterior, bombardean al subconsciente del colectivo nacional con sus pronósticos de inflación por el cual trabajarán todo el año, saboteando la economía nacional para que se hagan realidad. Toda una pléyade de supuestos economistas, "expertos" lo llamaran en los medios, desfilaran por las pantallas de la televisión, colocando sus escasos conocimientos de economía real a disposición de justificar la política de caos económico, que en la práctica ejecutarán Lorenzo Mendoza, Fedecámaras y Consecomercio.

Si bien, a nivel de Naciones Unidas, no existe una definición consensuada a nivel internacional, sí existen diversos instrumentos que han surgido de su seno que apuntan en esa perspectiva de definición. Así, en la Declaración de la ONU del 9 de diciembre de 1994, relacionada con medidas para eliminar el terrorismo internacional, la Asamblea General en su Resolución 49/60, definió al terrorismo en los siguientes términos: "Actos delictivos concebidos o planeados para provocar un estado de terror en la población en general, en un grupo de personas o en determinadas personas que son injustificables en todas las circunstancias, cualesquiera que sean las consideraciones políticas, filosóficas, ideológicas, raciales, étnicas, religiosas o de cualquier otra índole que se hagan valer para justificarlos". En muchos sentidos, la guerra y el terrorismo son muy similares. Ambos, implican actos de extrema violencia, están motivados por consideraciones políticas, ideológicas, económicas o fines estratégicos, y son causados por un grupo de individuos o individuas contra otros u otras. Un arma por excelencia que han utilizado el imperialismo y sus agentes de guerra en territorio nacional ha sido la manipulación del diferencial cambiario (dólar today), utilizándolo como marcador de precios de bienes, servicios, alimentos y medicinas en el mercado nacional. El Presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, quien producto de su acercamiento con Rusia en 2017, fue objeto de medidas similares a las aplicadas en Venezuela, no se fue por las ramas para explicarle al pueblo turco el objeto de la manipulación que se hace desde el exterior de la Lira turca, depreciándola, al punto de perder en los últimos años de 2017, el 20 por ciento de su valor real. Erdogan, explica tal proceso de depreciación de la moneda turca, en un discurso ante delegados de la administración local en diciembre pasado: "Todo el mundo sabe que los ataques a los que Turquía está sometida tienen también un aspecto económico" […] "Desde el punto de vista del objetivo, no hay diferencia entre los terroristas que enarbolan armas y bombas y los terroristas que utilizan dólares, euros y tipos de interés" […] "El objetivo es poner a Turquía de rodillas, hacer que se rinda, alejarla de sus metas. Para ello utilizan el cambio de divisas como arma".

La guerra económica, que encauzan Lorenzo Mendoza, Fedecámaras y Consecomercio contra el pueblo venezolano, en su vertiente de alimentos, no se limita al incremento paulatino de sus precios, sino que se conjuga con su desabastecimiento y carestía inducida; afectando, en mayor cuantía, aquellos sectores de nuestra sociedad más vulnerables, debido a sus ingresos mínimos. Hecho, que nos conduce a considerar a Lorenzo Mendoza, Fedecámaras y Consecomercio, no solo como individuo y organizaciones terroristas, sino que, a la vez, debemos tratarlos como genocidas, ya que procuran no solo el crimen de micros y pequeños comercios, sino de sus trabajadores y trabajadoras, valga decir, procuran el exterminio de seres humanos.

Para la concresión de tal situación de exterminio, Trump ha procurado el bloqueo financiero contra el país. Semejante actuación, es la vivida por el pueblo Sirio. Como bien lo explica Michel Chossudovsky: "La economía siria está siendo golpeada por los efectos combinados de ataques terroristas y el régimen de sanciones económicas patrocinados por Estados Unidos y la OTAN. El objetivo final de la guerra encubierta de Estados Unidos y la OTAN contra Siria es la desestabilización de la economía siria y la destrucción de Siria como estado-nación. La desestabilización económica se lleva a cabo a través de diversos medios: 1. Un régimen de sanciones económicas que ha contribuido a paralizar el comercio y la inversión; 2. Actos de sabotaje deliberado y la piratería dirigidos contra la base industrial del país…" El presidente de Siria, Bashar al-Assad, ha sido enfático en cuanto en que: "La situación en el ámbito de seguridad y las acciones criminales de los grupos terroristas no pueden ser más peligrosas que el injusto bloqueo económico, impuesto contra los sirios". Bloqueo financiero, lo refiere al-Assad como más criminal que las propias acciones ejecutadas por las bandas terroristas del Estado Islámico, financiadas, entrenadas y armadas por los gobiernos de EEUU, Francia, Inglaterra, Israel y Arabia Saudita.

En el caso concreto de Venezuela, contamos con una legislación que aún no concreta acciones específicas contra esta novedosa forma de hacer la guerra contra todo un pueblo. La Ley contra la delincuencia organizada y financiamiento al terrorismo, define a los actos terroristas por su incidencia contra la vida de las personas, y/o perturbación de servicios públicos. No considera, sus efectos sobre la salud mental de los pueblos afectados por actos o actuaciones sobre la economía del país. Más que terroristas, los hechos encauzados por Lorenzo Mendoza y las bandas de Fedecámaras y Consecomercio, esta Ley los encauza desde la perspectiva de Delincuencia Organizada, en el Capítulo VII, Artículo 50, De los delitos contra la libertad de industria y comercio: "Quien en cualquier forma o grado obstruya, retrase, restrinja, suprima o afecte el comercio o industria por medio de violencia o amenaza contra cualquier persona o propiedad, en apoyo o beneficio de un grupo delincuencia organizada, será penado o penada con prisión de ocho a diez años". Ello, obliga a la Asamblea Nacional Constituyente a considerar una reforma de dicha Ley, y considerar la introducción de esta modalidad de terrorismo aplicada contra la realidad económica y el pueblo venezolano. Propiciando el caos e inestabilidad económica, como instrumentos para generar migración, descontento en la población y afectación de la calidad de vida del pueblo todo. En última instancia, propiciar el derrocamiento del gobierno Democrático Bolivariano…



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Henry Escalante


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