Fantasmas de lo nuevo

Bajo este sorprendente título el escritor estadounidense Ray Bradbury nos indica que los entes fantasmagóricos como es de suponerse, no son exclusividad del recóndito pasado y que lo novedosamente actual posee sus espectros pavorosos. Claro que el uso de esta hermosa contradicción proviene de un talentoso escritor de ciencia ficción que muchos críticos han catalogado como un humanista de este difícil género literario, y yo añadiría que es un romántico del incierto porvenir, que se refugia en un futuro melancólico, algunas de sus imperecederas creaciones son Fahrenheit 451, El hombre ilustrado, Crónicas marxianas, etc. Sin embargo el uso en este artículo de la figura literaria de la antítesis lógica no está referida al análisis de la obra de este autor, sino más bien está orientada a criticar a lo que podríamos llamar en el mundo de las ciencias sociales, personas obnubiladas o enceguecidas por lo moderno, que en su afán de progreso desechan las ideas del pasado para estar al día con lo actual, en una suerte de fanatismo científico que raya en el dogmatismo religioso.

La mayoría de los apostatas del marxismo, reniegan de él aduciendo que sus padres fundadores Marx y Engels son pensadores del siglo XIX, que no tienen nada que aportar al mundo de hoy donde lo prioritario para la sociedad desde el punto de vista económico se reduce a la palabra mágica productividad o eficiencia extraída de los manuales de Gerencia Moderna, escritos por los nuevos gurú de la tecnocracia o élites universitarias del añorado por ellos, mundo desarrollado; no se dan cuenta que estas proposiciones de "vanguardia" neoliberal, están inspiradas en filósofos decimonónicos anteriores a Marx como Adam Smith y David Ricardo , economistas del siglo XVII y XVIII respectivamente.

Edgar Morín filósofo francés contemporáneo, introduce el concepto de una realidad compleja sólo abordable científicamente desde la transdisciplinaridad de las ciencias mediante la óptica totalizante de la teoría sistémica, por cierto de vieja data aristotélica. En alguna de sus frases plantea coincidiendo con Bradbury que las ideas no mueren, quedan flotando en la cultura hasta que nuevas generaciones las toman y repotencian; haciendo válida las palabras de la biblia "nada nuevo brilla bajo el sol".

A estos obcecados por lo nuevo y la productividad de la gerencia moderna capitalista, les recordamos que Marx planteaba que el modo de producción capitalista donde se muestra más eficiente es en la esfera de la producción de mercancías, siendo precisamente allí, donde se produce una cooperación o división del trabajo de tipo socialista; mientras que en la esfera de la distribución o reparto de la riqueza, es donde el capitalismo muestra su cara más horrenda e ineficiente, es un reparto plenamente egoísta y concentrador de riquezas en pocas manos, generando pobreza en la mayoría de la población.

Con respecto a los espectros y las ideas, me pregunto si sería por eso que Marx en el manifiesto comunista dice que "un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo".

Se asombran los cultores de lo nuevo, que los socialistas citen viejos pergaminos amarillentos con ideas obsoletas y son precisamente ellos los conservadores obsoletos que rinden culto al misterioso Dios de lo "moderno", estos grandes pendejos desconocen que en la profunda arquitectura de las computadoras, está inamovible la lógica de Parménides y que si no quieren leer en libros anticuados y roñosos , existen ediciones recientes de Platón , e incluso versiones digitalizadas de los grandes y omnipresentes maestros.



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José Burelli

Economista. Maestría en Relaciones Internacionales. Subdirector de Cultura UNESR. Profesor de la UNEFA, Universidad Pedagógica de Caracas.

 joseburelli@hotmail.com

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