Fedecámaras y Consecomercio resetean su guerra

La victoria del camarada Presidente Nicolás Maduro, en abril de 2013, aunque por estrecho margen con relación al candidato del imperialismo de EEUU, margen obtenido y eso es importante precisarlo, a los votos de las fuerzas del Gran Polo Patriótico; dejó, un mal sabor en los agentes del imperialismo que se encauzaron por la violencia, el "drenaje de las arrecheras", así lo llamaron, y once compatriotas fueron asesinados por las hordas fascistas de Primero Justicia entonces. Al final de ese año, el camarada Presidente Maduro, convoca a las fuerzas fascistas a dialogar, y a Miraflores acudieron en procura de obtener protagonismo, habida cuenta, que esas sesiones fueron transmitidas en cadena nacional de radio y tv. Ese mismo año, se realizaron las elecciones para elección de alcaldes y fue, en ese terreno, el electoral, que las fuerzas de la patria se apuntaron una nueva victoria y con un amplio margen. El Diálogo, más que una oportunidad o maniobra política, ha sido una constante en su forma de concebir la política por parte de las fuerzas patrióticas de la Revolución Bolivariana, antes con Chávez, ahora con Maduro. Pero, mientras se desarrollaba el Diálogo, tras bastidores otros actores desarrollaban una forma muy peculiar de hacer la guerra: producir el caos en la economía. De manera solapada, se iniciaba toda una campaña de guerra, que tomaba forma en las declaraciones del jerarca de las fuerzas militares imperialistas del Comando Sur y su anunciada "Crisis Humanitaria".

De manera simbólica, los anaqueles vacíos, se convirtieron en el mejor efecto propagandístico para decirle al mundo que en la Venezuela Bolivariana, su pueblo, atravesaba una profunda crisis y sus derechos humanos se veían afectados de manera tan dramática que podría hacerse necesario la intervención de una fuerza de tarea que asumiese la dirección del país para revertir esa grave situación. Tal fuerza, no era otra sino la mencionada fuerza imperialista del Comando Sur estadounidense, con portaaviones y demás fuerzas de destrucción incluidos. En el lenguaje imperialista estadounidense; humanidad, se interpreta como guerra y bombardeos, todo humanitario ello.

Anaqueles vacíos, fue el símbolo más difundido por la mediática occidental para hacer notar que en la Venezuela Bolivariana, su pueblo, padecía hambre y moría por la indolencia de un gobierno nada benefactor de su propio pueblo. Derrotada, la insurgencia violenta de Voluntad Popular, que llamaron como "La Salida", 2014, la llamada por el Comando Sur como "crisis humanitaria", tomó el protagonismo que "La Salida" abandonaba tras ser derrotada. La burguesía comercial, organizada en Fedecámaras y Consecomercio, tomaba el protagonismo dejado por Leopoldo López y su banda terrorista de VP. El desabastecimiento, las colas, y los anaqueles vacíos, se convertían en el tormento diario del pueblo de las dificultades. Un nuevo martirio se afincaba sobres las espaldas del pueblo venezolano, al no encontrar alimentos ni medicinas. Para hacerse de algunos pocos alimentos, el pueblo, debía someterse a largas colas planificadas por la burguesía comercial, que imbricaba mecanismos novedosos de generar colas como aquella que hiciera famoso a la cadena Farmatodo, de colocar pocas cajeras para atender multitudes dentro de sus locales comerciales.

El surgimiento de los CLAP, permitió al pueblo acceder a los alimentos vitales para su sobrevivencia. La batalla económica, adquirió nuevas formas de saboteo. La burguesía comercial, mutó su forma de hacer la guerra, y los alimentos comenzaron a aparecer bajo la modalidad de "alimentos importados", no sujetos a regulación alguna por parte del Gobierno Bolivariano. Con la victoria electoral de las fuerzas de la derecha fascista, en las parlamentarias de 2015, la utilización de la economía como escenario de guerra de parte de los agentes del imperialismo en territorio nacional cesa un poco en su agresividad, y quienes hasta apenas ayer agredían al pueblo, hoy se incorporan al Consejo de Economía Nacional y abrazan con cierta euforia la Agenda Económica Bolivariana, así llamada por el camarada Presidente Maduro, en procura de dar al traste con el modelo de economía parasitaria o de capitalismo rentístico, que privó nuestras fuerzas productivas durante todo el siglo XX, y parte del presente. Así, nos acostumbramos que cada martes, de cada semana, se reunieran las fuerzas del Gobierno Revolucionario y sectores de la burguesía que vieron en dicho Consejo, no solo la posibilidad de acceder a créditos y dólares baratos, sino también a ser objeto de consulta sobre medidas que fuera a tomar o considerar el Gobierno Revolucionario. Valga decir, no solo se incorporaron sectores o empresarios honestos con el país, sino también empresarios, y sectores empresariales rentistas, en pugna por derrocar al Gobierno Revolucionario. Esa dicotomía, ha propiciado muchas reservas en nuestro pueblo a la hora de evaluar la actuación del Consejo de Economía Nacional. No obstante, el CEN, ha representado un paso importante dado por el Gobierno Revolucionario, en la búsqueda de soluciones posibles a la política de caotización de la economía, ejecutada por el imperialismo de EEUU. Ahora, complementada con el bloqueo financiero y económico global made in USA.

Este 2017, hemos sido testigo de otra nueva intentona insurreccional de parte de factores imperialistas. Una vez derrotada la misma, de nuevo se utiliza a la economía como escenario para atacar y agredir al pueblo, sus ingresos, pulverizarlos. La variable ahora, es que en el seno del CEN se han propiciado fórmulas para desanudar todo el conjunto de vericuetos que no han permitido a las fuerzas productivas de la nación, desarrollarse en toda su plenitud. Una nueva política de precios, ha sido evaluada por dicho Consejo recibiendo su visto bueno, y se ha concretado en la Ley de Precios Acordados, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente. A partir de entonces, la SUNDDE se ha desplegado y comenzado a emitir los primeros precios acordados de toda una gama de productos alimenticios y de salubridad personal, que aún no alcanza la meta de los 50. Lo ha hecho, acompañando su actuación de sendas fiscalizaciones que deja al descubierto todo un entramado de corruptelas con los precios de las mercaderías de los principales productos, vitales para la alimentación del pueblo venezolano. Aún, no salen los precios acordados del llamado Plan 50, y ya, esa misma burguesía comercial ha comenzado a esconder los productos acordados y con precios ya fijados. Tal cual, 2014-2015, comienzan a asomarse –de nuevo- los anaqueles vacíos. Resetean, la fórmula ejecutada en aquellos nefastos años. Solo que hoy, y eso aspiramos, el Gobierno Revolucionario cuenta con los CLAP, la GMAS y otras formas organizacionales que bien pudieran permitirle asestarles, un golpe fulminante y certero a las mafias empresariales de Fedecámaras y Consecomercio. En ello, se juega su futuro cercano, la Revolución Bolivariana…

Post-scriptum: la Fuerza de Profesionales y Técnicos del Congreso de la Patria, ha presentado al presidente de la Comisión de Economía de la ANC, camarada Eduardo Piñate, una propuesta de Plan Antiinflacionario No Convencional. De lo poco que ha trascendido a través de los medios sobre dicha propuesta, recogemos una referida a las reparaciones a las víctimas de la guerra emprendida por Fedecámaras y Consecomercio. Andres Giussepe, coordinador del Frente, explica que una forma de retribuir el daño causado por las cúpulas empresariales sería, destinando el 20 por ciento de lo recaudado en multas aplicadas a los infractores que incurren en delitos económicos, sería para quienes realicen denuncias sobre comerciantes delinquiendo. A Alemania, los vencedores de la primera guerra mundial, mediante el Tratado de Versalles, 1919, le impusieron una pena de reparación como causante de dicha guerra, tener que cancelar una cifra de 296 mil millones de marcos de oro, algo así como 22 mil millones de dólares actuales. Un caso más reciente, tras la guerra del Golfo Pérsico, las Naciones Unidas exigió a Irak, que tras su invasión a Kuwait, debía indemnizarla destinando el 30 por ciento de sus ingresos petroleros al programa "Petróleo por alimentos". Grecia, evaluó los daños ocasionados en su territorio por las fuerzas de invasión nazi, en tiempos de Hitler, durante la segunda guerra mundial, estimando en 162 mil millones de euros el monto de la reparación que debiera pagar Alemania para saldar esa deuda. Estimamos, que bien pudiera una Comisión de la ANC, evaluar e intentar estimar el costo en miles de millones de bolívares que han ocasionado los sectores empresariales al pueblo venezolano, su economía, y fijar una Ley de Reparación por Guerra Económica Encauzada por Fedecámaras y demás Gremios Empresariales. Asimismo, establecer el plazo de pago y la forma o mecanismos de pago al pueblo venezolano. El carnet de la patria, bien pudiera ayudar para que, al pueblo le llegue la cancelación de la retribución por daños causados por las mafias empresariales.



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Henry Escalante


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