Para atrás como el cangrejo

Un liderazgo que le teme a la crítica y autocrítica, no sirve para nada. Es un tigre de papel. Una revolución que llorisquea ante la crítica, y que no practica la autocrítica, no es tal. Será otra cosa, pero no una revolución. Sobre todo si ha sido concebida como un proceso normal y corriente que pretende desarrollarse dentro de las leyes del capitalismo. El capitalismo acepta las críticas, aunque no las tomen en cuenta. Tampoco le para a la autocrítica. "Esas pendejadas son de los comunistas trasnochados, no para nosotros que nos regimos por la ley del dinero". ¿Y entonces, en qué quedamos? Nos vanagloriamos que somos marxistas leninistas y hasta celebramos los 100 años de la revolución rusa con marchas, cantos y gritos. Somos un montón de cosas, entre ellas, un montón de paja. Mucha paja a diario. Muchos clichés, pero vamos para atrás como el cangrejo. No avanzamos ni empujados por una 4X4.

Atención lector, he aquí unos ejemplos que me han permitido titular este artículo de la manera en que ustedes lo han leído. EL DEPORTE, ¿ha avanzado o termina de poner la torta en Santa Marta Colombia? Después de haber mantenido, durante varios años, la supremacía en los Juegos Bolivarianos, caemos vencidos bochornosamente ante Colombia. Nos han sacado más de 100 medallas de oro. ¡Qué descaro! ¿Qué pasó en Colombia? Alguien tiene que dar la cara y hablarle claro al país sobre la hecatombe. En otro país ya hubiera renunciado las autoridades deportivas por incapaces. No se explica como Venezuela invirtió millones y millones de dólares en el entrenamiento, dentro y fuera del país, de estos atletas, para que dieran tal comiquita. Nada les faltó. Absolutamente nada. ¿Pero… ¿Qué estará haciendo Pastor Maldonado…, lavando platos?

CORRUPCIÓN. Lo de PDVSA no tiene nombre. Lo de CITGO rompe todos los récords en materia de corrupción y de traición. Mientras más ollas podridas se destapan, más corrupción hay. Los corruptos están en todos los lados. En todos los ministerios. En todas las empresas públicas. Estamos nadando sobre un mar de corrupción. No sé porque no crean "La Universidad de la Corrupción". Hay talento de sobra. Hace poco el presidente Maduro aprobó un dineral para la CVG y las empresas básicas de Guayana. Eso ha sido la tónica desde Hugo Chávez. Un realero para esto, un realero para aquello. Pero resulta que, veinte años después, ni "esto" marcha, ni "aquello" tampoco. Dentro unos pocos meses estarán entregando otro boje de plata, para los mismos fines. Y así, entre fracaso y fracaso llegaremos a los 100 años de revolución bolivariana ¿Cómo se llama eso?

LA ECONOMIA. Ensayos aquí y allá. Crean comisiones, ministerios, empresas, modelos, planes, leyes, y pare usted de contar. Pero la vaina no mejora. Las reservas del Banco Central se agotan, sin vérsele el queso a la tostada. La especulación sigue. La escasez crece. El bachaqueo persiste. El Dólar criminal sube haciendo lo que le da la gana. No hay quien lo pare. Ni un muro como el que proyecta construir Trump en México. En la ANC habla Delcy, muy bonito y contundente, por cierto. Habla el profe Aristóbulo. Habla Piñate. Hablan los expertos y los neófitos. Hablan los que callan, y callan los que hablan. Pero el mal avanza en la calle. En las panaderías. En los Abastos. En los Supermercados. En los hospitales. En el campo. Todo avanza, menos las soluciones. ¿Cómo se llama eso? Para mí, sin que me queda nada por dentro, eso se llama retroceder como el cangrejo. ¿O miento?, como dice, a menudo, el presidente.

Agregado:

La culpa de que yo piense y escriba así, sin tapujos, es de mi aprendizaje. Fui un torpe en asimilar las enseñanzas de los libros de marxismo, en la década de los 60. No estuve preparado para recibir tales enseñanzas. Mi concepción errática de la política y de lo que ser revolucionario se desvió desde aquellos años. Y ahora ha aflorado. Quiero que se hagan las cosas, tal y como lo aprendí. Y no puede ser. Cada revolución tiene su método de matar pulga. O su modo de morir. Las épocas cambian, y uno tiene que cambiar también. Pero yo no lo he hecho. Me he quedado anclado en los tiempos de los tiempos. Por eso mi pensamiento torcido y criticón. No escribiré más hasta 2018, si es que puedo matricular. Feliz Año para mis criticones. Así como a mis colegas de Aporrea. Y el 10 de diciembre a votar por Érika Farías en Caracas, y por el PSUV en todo el país… ¡Uno nunca aprende!



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Teófilo Santaella

Periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la Isla del Burro, en la década de los 60.

 teofilo_santaella@yahoo.com

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