Actúan con mala voluntad, porque hacen algo muy malo que se debe disimular

La mala voluntad; actuar de forma deshonesta siempre; mentir sin necesidad; convocar a una ANC para decretar leyes por encima de la constitución para entregar nuestra economía en manos de trasnacionales y capitalistas locales, para romper las reglas de juego político; convocar unas elecciones para ganarlas por compulsión y sin muchos méritos, con trampas, cambiando a conveniencia las reglas de juego, todo lo que se busca hacer se hace, pero de manera solapada. Se persigue la corrupción en medio de la corrupción, desde la corrupción, con "mala fe", "mala voluntad". El verdadero problema es moral, es el "moralismo" y la pacatería con que se juzga a los corruptos y los que no lo son. El chantaje. El verdadero problema es que no actúan honestamente, poniendo a cada cosa su nombre verdadero: incluso si llamaran a la trampa “trampa” lograrían más simpatía dentro de la población, llamando a la restauración “restauración” y no revolución, (mucho menos socialismo)…

Revolución es, DECIR SIEMPRE LA VERDAD, esto no es retórica; no DEBE ser retórica. Pero para los líderes maduristas, incluyendo al presidente, mentir siempre es necesario. Mentir, disimular, descaradamente, desesperadamente. Esta práctica se ha hecho hábito, un recurso cotidiano para persuadir a los partidarios. Pareciera que estamos hablando de los adecos, pero le hablamos a los incondicionales del madurismo.

¿Qué se disimula? La comodidad. Esto se traduce a querer estar con Dios y con el Diablo. Esto no es una revolución, es oportunismo barato, “Venezuela es un desastre ahora porque el intento de combinar el mercado libre con el "socialismo" (entre comillas), un régimen muy corrompido, termina en una catástrofe económica y una gran desilusión de las masas”, así lo resume Alan Woods, no le agregamos ni le quitamos una palabra, es lo que se viene, una desilusión de las masas.

Son los hombres de la revolución, no la “guerra económica” ¿Qué país del mundo permite que una página web lo gobierne fuera de su voluntad, empobrezca al extremo a su población mientras enriquece a unos pocos? ¡No existe!, ¡este es el único!, porque tiene líderes pusilánimes, cómodos, irresponsables, indiferentes. Chávez no hubiera permitido que la gente comiera de la basura, niños mendigos en las calles y dentro del Metro, por hablar de los síntomas más externos y feos de la descomposición social. Este gobierno no se indigna ante la pobreza y miseria humanas; se les pudre el país frente a sus narices buscando las soluciones dentro del capitalismo. ¡O se hace una revolución socialista –el Estado controla la economía en nombre de toda la sociedad- o se restaura sin ambages el libre mercado!, se asimilan al enemigo o se exilian en Bielorrusia o en China.

La solución del lado de la revolución socialista está en el control de la economía por parte del Estado, en favor y en nombre de toda la sociedad. ¡Se acabó Dólar Today!, ahora tomamos nuestro destino en nuestras propias manos. ¡Otra solución revolucionaria no existe!, ¡hacen falta los hombres y las mujeres que estén dispuestos a tomar el cielo por asalto!

No existe nada en el mundo que no sea producto del Hombre. Solo los imponderables de la naturaleza, y sin embargos algunos creen que la CIA produce experimentos para sembrar terremotos y tormentas en el dentro de sus enemigos, es decir, que sigue siendo el ser humano responsable hasta de esos desastres. Por eso somos los hombres y mujeres quienes podemos cambiar el mundo –y no el mercado, sus leyes y los sueños de Jesús Farías-.

Si este gobierno tuviera LA VOLUNTAD de cambiar la situación de desastre que atraviesa el país por la de una revolución esperanzadora lo haría, pero no la tiene, está jugando al fracaso del socialismo, apostando al fracaso del socialismo y del chavismo, para quién sabe qué complacencias miserables, satisfacer qué bajezas de sus almas vulgares (dinero, lujos, viajes y sexo caro), o simplemente por calmar sus nervios (qué pena con los “Isaías Rodríguez”) Querer es hacer, pero ellos no quieren.

Culpar al otro de sus propios fracasos: ¡qué raro que Jorge Rodríguez, que es psiquiatra, no le perturbe esto, que no pueda controlar su propia disociación! La guerra económica no existe. Existe una sola lucha y es entre clases, y hay una base material que las identifica a cada una, propietarios y expropiados, eso es lo que hay, ricos que se hacen cada vez más ricos y pobres que cada vez se empobrecen más.

Y el gobierno en el medio. No se puede ofrecer igualdad y desigualdad a la vez, a pobres igualdad y justicia, a ricos ventajas y privilegios; no se puede ser tan descarado y demagógico sin que se les tuerza la boca, la gente los pille y se desencante. La desilusión de las masas será el signo social para el próximo año.
 



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Marcos Luna


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