(Este es el día a día del caraqueño)

¿Hay paro de transporte en Caracas o es una guarimba?

¿Es una estrategia de las cooperativas y empresas transportistas para cansar a la gente?

Cada día se hace más difícil "agarrar una buseta" en Caracas. Así dice la gente, así habla el pueblo, pues…

Hace ya como un mes que vengo observando la situación. No es un paro declarado, pero pareciera una táctica para cansar al usuario, hacerlo sufrir cada día, en las horas "pico" ¿Objetivos?: que aumenten el pasaje, elecciones, guarimba…

Llego a la parada y debo esperar, a veces, hasta 20 minutos. Las unidades que cubren la ruta Santa Mónica – Silencio son los verdugos de mi tiempo. Cuando veo a lo lejos la buseta, destartalada, así como echada hacia un lado, despintada y lenta, como una gran tortuga, con la tapa del motor abierta para que no se recaliente, una extraña alegría me invade (si al menos me tocara un "Yutong"). Ya hay como ocho personas esperando…A esto se suma el hecho de que los chóferes no acatan las normas del subsidio oficial para pasaje estudiantil y tercera edad. Cuando ven gente de esos sectores en las paradas, siguen de largo…

Al fin llegaré a mi destino. Subo. El chófer me increpa: "pagar al subir, por favor". Es un hombre ya mayor, "musiú", cabello cano. Lleva en una mano los billetes y en la otra el volante. La buseta está full. El gentío se arremolina en la entrada y el chófer debe gritar: "‘Échense pa’atrás por favor". Entonces todos se mueven disciplinadamente hasta donde pueden porque hay que considerar a los que llevan rato esperando en la parada.

Mientras tanto el tipo sigue cargando pasajeros…"Entren que caben cien", como dice Héctor Lavoe…Pero, no. Ya no cabe un alma. "¡Arranque por favor!", gritan desde atrás…."Meeera, no te pares en la escalera que ya se está despegando", grita el chofer en su acento portugués a un joven que va literalmente colgado en la puerta de la "nave"… El joven ni se inmuta…"Bueno si me la rompes me la pagas"….Y el gentío grita "Arrancaaaaaaaaaaaaa"…

Ya en la estación de metro de Plaza Venezuela. La gente empieza a bajarse. Pasan los minutos. Bajan 20 suben 30…Decido tomar el metro para no llegar tan tarde adonde voy porque…¡Ya es tarde!…Un gentío pelea por subirse a las busetas que van hacia la Avenida Urdaneta, las "copetico rojo" que vienen de El Cementerio. Hay angustia en los rostros, la gente suda, sufre, van con los Bs. 280 en la mano, corretea busetas, las persiguen, sólo quieren salir de eso, montarse en algún transporte que los lleve adonde van…La "copetico rojo" arranca y el chófer grita: "atrás viene otraaaa" Pero no viene y los que se quedan deben esperar otros 15 minutos o 20 o 30…La mayoría sale temprano de casa. Llevamos prisa, queremos ser puntuales, pero podemos pasar hasta dos horas en ese proceso de esperar en la parada, tomar la buseta y llegar al trabajo…Llegar ya cansados, con hambre y arrechera.

Veo esa escena todos los días, la sufro, la vivo…

Camino hacia el metro. Al bajar a los trenes, un vaho caliente me recibe, las escaleras mecánicas no funcionan y están sucias. Entonces me arrepiento de la decisión. Demasiado tarde. Pasan como 10 minutos y al fin llega el vagón. Full de gente. Un calorón que asfixia pues casi nunca esos vagones tienen aire acondicionado. Creo que ya se me cayó el maquillaje…Entro como puedo en el primer vagón. Caigo en cuenta de que salí de casa a las 8 am y ya casi son las 9…(Llegaré cuando llegue, me digo)

Me ubico en la portezuela que nos separa del operario. Pego la cara al vidrio para ver el túnel. Es una chica la operaria. Me fascina ver la pantallita que muestra cada estación…Siempre he querido manejar un vagón de esos. Es una de las cosas que están mi lista (como la película de Morgan Freeman y Jack Nicholson). Es mágico ver cómo se desplaza el metro en el túnel. Una daga que atraviesa el vientre de la ciudad. Mis pensamientos son interrumpidos por el clásico saludo: "Buenos días mi gente, ¿qué se dice?". La gente responde ya sin ganas…"gracias por regalarme esos buenos días, se oyó lindo" dice la voz. Quien habla es un joven que anda con otro y ya tienen una historia hilvanada. El otro anda con cara de enfermo, no dice nada y se sostiene de su "hermano". Aquí vamos: con voz de locutor, clara y brillante, y una excelente dicción nos narra algo increíble (recuerdo el módulo de especializaciones en radio del curso de locución de la UBV, el chico no fue mi alumno pero ¡qué bien lo hace!). Su hermano casi no puede respirar y él coloca su dedo a la altura de la garganta y nos muestra un extraño movimiento, algo tiene vida allí en esa garganta, palpita. Resulta que el chico tiene una bacteria alojada en el corazón porque fue a sacarse las cordales para colocarse unos "brackets" y el odontólogo al parecer no era muy aseado. Desde ese día le cambió la vida al muchacho y ahora tienen que drenarle no se qué cosa en las arterias pero para eso necesitan una medicina que afortunadamente consiguieron pero el bachaquero las vende "detalladas" y entonces necesitan 7 mil bolívares para comprar un "blister" y bueno por favor deme lo que usted pueda…Esa "performance" dura justo el trayecto entre Plaza Venezuela y Colegio de Ingenieros donde los chicos se bajan…

Yo sigo con lo mío. Viendo a través del túnel…Me encanta ver esa sinuosidad, y pienso en cualquier cosa o mejor no pienso en nada. Pero en Bellas Artes se montan otros dos hermanos. Andan sucios y malolientes. El que habla, también con voz de locutor, dicción perfecta, echa el cuento y admite que sí: que andan sucios, malolientes y que no han comido: esta vez el cuento es que a su hermano lo atropelló un camión y quedó con una pierna chueca "miren como tiene eso"…Como no se puede operar porque no tiene plata, esa pierna se la curan en el hospital pero para eso tiene que tomarse un antibiótico que…bla bla bla…

Se bajan en Parque Carabobo…El tren sigue y yo vuelvo a mirar el túnel a través del vidrio. Por fin llegamos a Capitolio. Emerjo a la superficie y me reciben los vendedores de oro, dólares, euros, barriletes de menta…Ya casi son las 10 de la mañana. Seguro terminó todo…Será mejor relajarse un poco en la Plaza Bolívar, dar de comer a las ardillas. Miro al frente y allí está: la Casa Amarilla, la Asamblea Nacional Constituyente…¿Sabrán allí que hay un paro de transporte y que por eso nadie llega a tiempo?

Se confirma mi sospecha: Hay un "paro técnico"

http://www.diariolavoz.net/2017/10/04/transporte-paro-tecnico-falta-repuestos-e-insumos/?utm_content=buffer2d19b&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer



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Luisana Colomine

Profesora de géneros periodísticos y periodismo de investigación en la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Comunista.

 @LuisanaC16

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