Aerópago constituyente se ve triste

Se conoce como Aerópago al Tribunal Supremo de la antigua Atenas. Tal vez por el comportamiento cuestionable de aquel órgano (ni Grecia ni Roma tuvieron buena justicia), esta palabra sobrevive con sentido irónico para referirse a grupo de presuntos sabios que deciden asuntos importantes.

Hablar de aerópago en tiempos de proyectado socialismo bolivariano y protagonismo del poder popular, sólo puede ser obra de un burgués sobrevenido y desclasado, un eufemista que en vez de usar un lenguaje claro de conexión con el pueblo, más bien rebusca palabras que lo alejan de la multitud.

Yo que siempre me la paso intelectualizando temas, he llegado ha preguntarme ¿Venezuela en pleno siglo XXI necesita a un presunto sabio extraído de un aerópago para que le diga a 30 millones de venezolanos o a una Asamblea Constituyente cómo transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una Constitución?

Yo creo que no. Pero imaginemos lo contrario.

Si ello fuera necesario ¿cuánto es lo máximo que la República puede permitirse pagar por estos servicios?

El monto pudiera depender de la calidad del show, del histrionismo televisivo del ejecutante, de su elevación discursiva y su sabiduría jurídica. Quizás esto último sea lo menos relevante pues las condiciones tecnológicas del mundo actual hacen que la brevedad comunicacional se imponga, y que los mensajes más leídos mundialmente no superen los 140 caracteres. En nuestra era, la forma tiene ventaja sobre el fondo.

Sin embargo, hablando de verdaderos histriones, es decir, espectaculares showmen  o artistas en escena, he visto varios, unos en vivo y otros en video: Marcel Marceu, Fred Astaire, Michael Jackson e incluyo a los deportistas Muhammad Ali y Michael Jordan. Si pudiésemos retroceder las agujas del reloj, estaría justificado invertir miles o millones de dólares en que esos genios mostraran sus capacidades en el Poliedro, el Teresa Carreño o el Nuevo Circo porque sería un deleite para todo el país.

Pero otro es el caso de botar los reales, como dice la oposición que ocurre cada vez que calumnia injustamente a nuestro amado Gobierno Revolucionario. Habría despilfarro si la inversión se hiciera en un payaso sin luces y sin gracia, que con frases rebuscadas es un "espanta votos".

Sépase que nuestro pueblo rebelde y altivo (chavismo de a pie) no se dejará alumbrar por trajes caros, ni corbatas finas, ni Rey Momo, ni voz engolada, cabello untado de gomina, bilcream o moco de gorila, tampoco por ojos de gato Garfield, ni mucho menos por tanto amaneramiento, afectacción y movedera de manos al hablar con solemnidad y fingido sonsonete. Los pastores brasileros de "Pare de sufrir" hacen un mejor shoe. Aunque si adulación y oportunismo son arte, entonces se gana bien su cheque.

Dice otra leyenda, tan vieja como el aerópago griego, que tarde o temprano los guasones sobrevaluados se caen de la tarima, pero incluso sin caerse, su desdicha es peor porque toda la riqueza monetaria que han cobrada termina siendo confiscada por un Imperio más grande que el de Gracia y Roma. Un imperio cuya moneda es amada por falsos profetas y que sabe congelar cuentas bancarias. Tal vez ahora mucha gente entenderá por qué esa impactante cara de tristeza del señor del aerópago en TV.

Abajo el Aerópago...
Abajo la pequeña burguesía
Sólo el pueblo salva al pueblo.
Sólo el pueblo guía su Constituyente.
Viva Chávez
Viva la Revolución Bolivariana



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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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