El peso de las circunstancias

La dinámica de los hechos diarios, en donde los medios y las redes sociales parecieran calificar hacia dónde se inclina la balanza o el destino del país, colocan sobre la mesa el modelo de liderazgo político que tenemos y la conciencia del pueblo al que pertenecemos. Fijar responsabilidades individuales y, luego afincarse en ese discurso como si fuera una canción de moda, es de una miopía estrafalaria. Igual cuando se acusa a determinada franja partidista (PSUV /Oposición –MUD) como causante de todos los males y demonios que cada día genera mayor repudio colectivo.

Esta crisis es estructural y como tal debe abordarse para entender la magnitud del compromiso revolucionario. Una sociedad capitalista moralmente podrida, con una económica parasitaria, dotada de una carga social explosiva no puede resolver ni hoy ni mañana, las consecuencias de unas relaciones de producción fundamentadas en la explotación del hombre por el hombre. En sus entrañas tiene la esencia de la miseria. El hedor de la corrupción. La mediocridad en la administración de los recursos y bienes públicos. En cada político de Derecha y Neo-revolucionario hay un operador que responde, abierta o encubiertamente, a lineamientos fríamente diseñados por los "tanques pensantes" instalados en la Casa Blanca, Pentágono y CIA, (EEUU), porque debajo de nuestros pies está la mayor reserva petrolera del mundo y ese es el objetivo central por capturar.

Al detectar el origen de la enfermedad viene el tratamiento para sanar el mal. La historia ha comprobado, a un precio doloroso, que este tipo de sociedad no tiene cura si no se extirpa de raíz. Lo contrario sería una comedia que termina en tragedia. Buscar salidas negociadas, edulcorar el lenguaje, insistir en hablar con sordos es retrasar la agonía. No se puede vivir en una constante zozobra porque, en cualquier momento, se termina con las manos amarradas y condenado a cargar en la conciencia, la irresponsabilidad de haber traicionado las ilusiones de un pueblo.

El escenario del país está a la vista. Al parecer, el adversario aunque internamente son serpientes y alacranes metidos en una misma jaula, ataca con una violencia propia de un escenario de pre-guerra casi convencional y de 4ta Generación. Posee finanzas jugosas. Tiene un plan calculado en cada detalle. Goza de alianzas extranjeras. Hay medios de comunicación, locales y foráneos, que manipulan los hechos. Cuando los guarimberos lanzan petardos o bombas molotov lo que aparece en las primeras páginas, noticiarios y redes es el estallido de una granada M69 y, de paso, lanzada por militares venezolanos o colectivos bolivarianos.….

Pero al ver el bosque necesario es saber cómo están los árboles. En toda etapa pre-revolucionaria el fuego quema en ambos bandos. Los de este lado han atacado y contraatacado, en defensa propia, desde antes de llegar al poder político (Miraflores). Antes y después, al Comandante Chávez lo intentaron liquidar física, moral y políticamente. La única acción "exitosa" fue el 11 de abril del 2002. Se materializó el golpe pro-yanqui pero, en 72 horas, la tortilla se volteó. Fueron días que conmovieron los cimientos del país.

Fallecido el líder del proceso bolivariano llegó el relevo por la vía que más "hechiza" a la "democracia venezolana": Las elecciones. Es el 14 de abril de 2013 cuando por una ventaja reñida asume la presidencia el sugerido por el teniente coronel de Sabaneta. Nicolás Maduro se monta al hombro, semejante compromiso.

Rodeado por los cuadros políticos leales del "chavismo", el antiguo habitante del sector El Valle se compromete a darle continuidad a los postulados escritos en la Constitución Nacional y al Plan de la Patria. En cuatro años se han mezclado factores perversos entre sí y el tiempo no se ha detenido para realizar un balance continuado y descarnado de los aciertos, errores, debilidades y amenazas. Ha prevalecido la acción reactiva, la respuesta urgente, el ´"tareismo", la sensación de sentirse rodeado. Pareciera una carrera contrarreloj que no da espacio para detenerse, evaluar, actuar y avanzar.

Sin embargo, en el medio de un desarrollo desigual y combinado de esta etapa pre-revolucionaria, queda al descubierto la tremenda ausencia de liderazgos individuales y colectivos, capaces de trascender el discurso repetitivo, cuantificador y reactivo. Una oleada de críticas han sido lanzadas por ex - militantes del chavismo, por militantes no orgánicos quienes no han dejado de "mantener viva la indignación" como día Frei Betto.

Por igual se puede apuntar que cierto pragmatismo y sordera funcional se ha apoderado de la vanguardia bolivariana que aún tiene control, relativamente determinante, del aparato gubernamental. En su descargo, pudiera justificarse que esta actitud es un escudo protector ante la magnitud del ataque enemigo que no escatima escenarios para decapitar lo que aún queda de insurgente, en el imaginario colectivo de la mayoría social.

Si bien la Derecha mantiene el dedo en el gatillo no menos indiscutible es el grado de corrupción moral, política y económica dentro del gobierno. Alcaldes bolivarianos ineptos pero con una docena de camisas rojas en el closet. Gobernadores con testaferros por todos lados. Ministros y funcionarios de línea enriqueciéndose, groseramente. Cuerpos policiales anidando delincuentes entre sus filas. Oficiales verde oliva tentados por el narcotráfico y envueltos en mafias organizadas para matraquear en las alcabalas aduanales y fronterizas. Diplomáticos disfrutando el exilio dorado. Medios de comunicación del estado bajo la dirección de efebos quintacolumnas.

Tenemos serias fisuras que lentamente dejan filtrar el mensaje de la podrida sociedad que no ha muerto si no, todo lo contrario, ha tomado un peligroso aire. El combate hacia adentro es timorato. Las decisiones para cauterizar a los miserables "servidores públicos "que tienen mascaras para cada ocasión, tardan tanto han ejecutarse que se ha ido creando un desaliento y desesperanza entre quienes hicieron el bulto, arriesgaron el pellejo y votaron masivamente para enarbolar, con la sonrisa fresca, la bandera tricolor como símbolo de rebeldía y corearon el himno nacional desde el fondo del alma.

En esta misma línea de reflexión resulta pertinente ver cómo ha mermado la participación política consciente de aquellos y aquellas que nunca tuvieron miedo de irse a la calle para ver y oír a su líder llanero, hasta cuando éste lo quisiera. El pueblo de a pie, el tierrúo (como descalifica la Oposición) está más preocupado por el suministro de artículos de primera necesidad, hacer las desalmadas "colas" para adquirir una aire acondicionado en la Misión Cambalache, enfrentar los atropellos de las líneas de transporte que, participar en los Consejo Comunales, Comité de Tierra, en fin, involucrarse en las decretadas organizaciones "populares" controladas por el PSUV.

Quienes hoy dominan el poder político oficial (menos la AN y ahora la Fiscalía) se han sostenido porque "los cerros no han bajado" y los barrios están peligrosamente silenciosos. Independientemente del grado de necesidades que padecen y una conciencia política limitada, la insurrección de "los de abajo" siempre ha derrocado gobiernos viciados y demagógicos, dictaduras criminales y falsas revoluciones.

Es de perogrullo que hay un enemigo estratégico llamado imperialismo norteamericano, con una flota de cipayos prestos a cumplir órdenes. Es evidente que esta confrontación tiene niveles que traspasa la luz roja. En constante acechanza. No obstante, es una verdad del tamaño del cielo que cuando se politiza y se hace partícipe al pueblo común y corriente de las acciones en defensa de un nuevo modelo de país, los resultados son positivamente predecibles. Hay que preferir "…el riesgo de errar con los pobres a tener la pretensión de acertar sin ellos". (FB)

Decir que el pueblo intervenga y decida no puede ser slogan barato, electorero, de mitin callejero. Da la impresión cómo en estas circunstancia históricas se le ha dado mayor peso al discurso engolosinador y retórico que a los hechos. Hechos que, al interpretarlos políticamente, sean suficientes para elevar la conciencia de clase. Es urgente garantizar la bolsa de comida, crear líneas de transporte con unidades de calidad. Facilitar el servicio médico de ambulatorio. Construir casas de interés social. Vale decir, mejorar el nivel y calidad de vida de la población marginada, proletaria y valiente.

Es innegable que estos objetivos y más, se han logrado exitosamente pero, cómo se explica que la Derecha ha tenido receptividad cuantitativa y cualitativa en esta franja social. ¿Por qué se "perdió" la Asamblea Nacional y, en el lado perdedor, no pasó nada? Cuando se ve a un diputado chavista lanzarle un micrófono al adversario de la MUD y luego es designado Ministro de Educación. ¿Qué mensaje queda flotando en las cabezas de los "pedros", "marías" y "ramonas"?. Si hay una condena definitiva de 13 años, nueve meses, siete días y doce horas de cárcel contra el responsable de las guarimbas que dejaron 43 personas fallecidas en el 2014 ¿por qué sentarse a negociar su liberación? ¿Será cálculo político oficialista o debilidad de poder?

Al perderse el encanto, aparece el aburrimiento y el conformismo. Creo que el peor enemigo que tiene este proceso (en el que aun creemos), es dejar la conducción del país en manos de unos pocos y ver al país de todos, atrapado en un laberinto.

El momento es hoy y ahora para asumir el espíritu del poder con el pueblo. Respetar la diferencia con el vecino es mejor que concertar con un hipócrita vendepatria de la MUD. No se trata de consultar al pueblo si debemos cambiar la Constitución o no. Es mandato aplicar sin regodeos ni maquinación lo que dice la madre de todas las leyes, en cada uno de los lugares donde lo exige, a gritos. Mientras el enemigo recrudece la violencia, se debe multiplicar la capacidad de participación, autonomía y convocatoria de la mayoría.

Hay que avanzar desde la trinchera que ocupemos más allá de la afiliación a éste u otro partido que no está en la acera de enfrente. Es el país quien está en las brasas. Remar juntos hacia donde nos dice la historia, es la dirección correcta. Aunque cueste entender es la hora de los hornos, por lo que confundir "lealtad" al partido, al Cdte. Chávez, al Pdte. Maduro, con el silencio cómplice ante los errores tácticos que padece el aparato burocrático llamado gobierno, es crear más fracturas para que el enemigo avance, criminalmente.

Es difícil pensar que sea necesaria la vuelta de la canalla al Poder Ejecutivo para que la Revolución Venezolana tome nuevas fuerzas y, se deslastre de los vicios y torpezas que no han sido capaces de superar aquellos que han ocupado, cíclicamente, cargos de gobierno. Es tiempo de romper la falsa percepción asentada en el pueblo de que solo un Mesías puede redimirnos. Igual pudiera ser una cruda y sangrienta lección para quienes solo tienen ojos para ver hasta la punta de la nariz y no lanzan por igual, la misma artillería contra el enemigo imperial. En pleno fragor del combate político crea sospecha razonada ver coincidencias entre factores críticos al gobierno con mercenarios ideológicos de Derecha.

La lucha en la calle mediante movilización permanente debe ser proporcional con las acciones organizativas comunales, pero sin el chantaje administrativo del partido de gobierno. Tal cual como sucedía en la época del Puntofijismo es bochornoso cómo ha sobrevivido el chantaje de ayuda oficial por voto y obligatoria participación en eventos oficiales. Cuando el pueblo participa sin bozal de arepa, las revoluciones alcanzan plenitud y se vuelven inderrotables.

La peor guarimba va por dentro del proceso bolivariano, porque cuando el enemigo se disfraza y se mezcla como si fueran dolientes de este titánico proyecto revolucionario, no puede haber sorpresas. Los tránsfugas, camaleones, farsantes y cobardes que ocupan cargos claves y manejan presupuestos mil millonarios saldrían despavoridos si se le diera poder verdadero al pueblo. Solo basta observar una reunión abierta de un consejo comunal, por solo poner un modelo de organización popular, para darse cuenta la tremenda distancia política y de honestidad entre los que nada tienen que perder y los oportunistas y confidentes de la Derecha. Cierto que la conciencia política del pueblo se bate entre el estómago y el cerebro. La ignorancia mata a los pueblos y es preciso matar a la ignorancia, dijo José Martí.

La administración populista de la riqueza petrolera ha creado un país- pueblo con una cultura consumista desenfrenada y valores falsos de convivencia y felicidad. Aun así, gracias a este pueblo alegre, bonchón, directo y aguerrido los gobiernos de AD y Copei salieron de Miraflores, pero no cabe duda ni ocultemos que sigue viva la burocracia inepta y corrupta, el político de profesión, el gobernante reptil y la corte de mujiquitas, saltando de un cargo a otro como si fueran trapecistas de circo.

Diera la impresión que resulta mejor soñar el país que merecemos que, montarse en ese caballo salvaje pero hermoso llamado Revolución. Pero, como diría el Comandante Argimiro Gabaldón,"el camino es duro, difícil… pero es el camino". En medio de la tormenta no se puede recular porque la diferencia entre Revolución y Transición la sella una vanguardia ideológica sin costuras ni miedo a la muerte, siempre al lado del pueblo –de hecho y no de palabras. Revolución es decir Humanidad. Mientras que Transición es creer que los cadáveres no deben ser sepultados sino momificados.



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Elmer Niño


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