La vil traición, que arrebató la vida del Abel de Colombia

Otro año recordando su muerte, aun retumban en Berruecos, los disparos que acabaron con la vida del más grande soldado e hijo predilecto del Libertador, mucho se ha escrito sobre su muerte y mucho está por descubrirse a la luz del tiempo que ha pasado , hoy les dejo un ensayo que narra parte de una confabulación que pareciera traída hasta nosotros por los mismos enemigos de Bolívar a 187 años de aquel 4 de junio.

El 1 de junio de 1830, tres días antes del asesinato del mariscal Sucre, el periódico El Demócrata de Bogotá, publicado por un círculo de liberales granadinos feroces enemigos de Bolívar, decía: "acabamos de saber, con asombro, por cartas que hemos recibido del correo del sur, que el general A. José de Sucre ha salido de Bogotá, ejecutando fielmente las órdenes de su amo..." Luego de encendidas acusaciones y duros insultos contra Bolívar y Sucre, El Demócrata concluye confiando en Obando "amigo Y sostenedor firme del Gobierno de la libertad. . ." Dice: "Puede ser que Obando haga con Sucre lo que no hicimos con Bolívar". Para la tradición historio gráfica conservadora de Colombia y Ecuador, ésta fue ni más ni menos que la sentencia de muerte de Sucre, dictada por escrito y con el señalamiento explícito de su principal ejecutor: Obando. Vamos en los siguientes párrafos a seguir esa interpretación. Antonio José de Irisarri y Juan Bautista Pérez y Soto son dos de los principales acusadores de Obando. Según ellos, cuyos trabajos han seguido la mayoría de quienes han tratado el tema, una conspiración radical urdida en Bogotá determinó la muerte de Sucre. Un club "septembrista" especialmente formado para el efecto, tuvo varias reuniones secretas en una casa del centro de Bogotá y, cuando Sucre iba a salir de la ciudad hacia el sur, envió con diferencia de horas un posta, José Manuel Elizalde, que llevaba la noticia y la instrucción del asesinato hacia el sur. Los escritos los había preparado Luis Montoya. La posta antecedió un corto tiempo a Sucre en su llegada a Neiva y allí entregó una carta que traía de Bogotá para Obando al canónigo Manuel José Mosquera, entusiasta bolivariano que, sin saber su contenido, se la hizo llegar prontamente a su destinatario. Es importante destacar que si el comedido canónigo no supo nada del contenido de la misiva, como quedó dicho, tampoco nadie tiene evidencia de que allí se incluyeron instrucciones o insinuaciones sobre la muerte de Sucre; pero la secuencia del hecho es, en todo caso, interesante porque el canónigo afirmó luego que como respuesta a su nota con que acompañaba el sobre cerrado, Obando le dijo "Sucre no pasará de aquí". El 28 de mayo llegó a Pasto procedente del Sur el coronel venezolano Apolinar Morillo que decía haber sido expulsado por Flores. No está claro si él lo buscó u Obando lo encontró, pero lo cierto es que se entrevistaron. Luego Morillo declararía que entonces recibió el encargo de asesinar a Sucre. Obando le indicó que debía ir a Salto de Mayo y contactar con José Erazo y entregarle una nota sin fecha de su puño y letra que decía: "Mi estimado Erazo: El dador de ésta le advertirá de un negocio importante, que es preciso que lo haga con él. Él le dirá a la voz todo y usted dirija el golpe". Conocedor de la consigna de Bogotá, Obando encontró en Morillo un ejecutor ideal para el crimen. Erazo, con antecedentes criminales conocidos, había ya prestado servicios a Obando en el pasado, según el mismo general luego reconoció. A ellos se unió el coronel Juan Gregorio Sarria, procedente de Pasto también. Como ya quedó dicho en párrafos anteriores, Sucre pernoctó en la casa de Erazo y hasta invitó un trago a Sarria. Posteriormente, Erazo junto con tres peones licenciados del ejército, Andrés Rodríguez, Juan Cuzco y Juan Gregorio Rodríguez, prepararon el golpe y lo ejecutaron bajo la dirección de Morillo. Aparte de habérsele visto horas antes junto a ellos, no hay ninguna evidencia adicional sobre la de Sarria en el hecho concreto del asesinato, aunque bien pudo haberlo presenciado a distancia para dar parte de él. Morillo y los tres peones se apostaron en la espesura de la selva de Berruecos y dispararon contra Sucre cuando atravesaba el angosto sendero. De los testigos, solo Caicedo, el asistente del Mariscal, logró ver a los agresores y los describió ligeramente como de rasgos "acholados". Uno de ellos llevaba espada al cinto. Parecería que fue Morillo.

Enrique Ayala ;también nos narra que el cuerpo de Sucre fue sepultado en total secreto al Monasterio de El Carmen Moderno de Quito ,por su amada esposa con quien se iba a reunir después del fracaso de congreso. Fue sepultado cerca del altar. La Marquesa rodeó siempre al asunto de misterio, tratando de proteger el cadáver del Mariscal de las profanaciones, especialmente durante las administraciones de Flores, de quien siempre tuvo sospecha de que había tenido que ver con el crimen. Poco tiempo después de ese hecho, se casó con el general Isidoro Barriga que por imprudencia, según algunos, o por premeditada acción, según otros, dejó caer de un balcón a la pequeña hija de Sucre, que murió por esa causa. Luego de enviudar de nuevo vivió una vida de retiro, hasta su muerte

Que hubiera sucedido en la América de no haber sido asesinado Sucre? La historia se hace con los hechos que aunque dolorosos nos recuerdan a cada rato que mientras el hombre no cese en su ambición nacerán Morillos y Obandos para matar a los Sucre, Bolívar y Chávez que han luchado por su pueblo

Algún día la historia contará las victorias contra la oligarquía y mientras

NO SE DEBE SER DEBIL, SI SE QUIERESER LIBRE



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Antonio Daza


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