Hace 55: Puerto Cabello despertó en medio del eco de los cañones y fusiles

Puerto Cabello, es una ciudad importante de Venezuela, pues, allí tiene asiento uno de los puertos de mayor significación en el recibimiento de barcos de gran calado que llegan y salen, generando una actividad económica singular no sólo para la ciudad, y el estado Carabobo, al cual pertenece, desde el punto de vista geográfico, sino para todo el país. Está ubicado en la parte norte de las costas de Carabobo. Pará la época, tendría una población aproximada de unos 180.000 habitantes. Por la importancia que reviste Puerto Cabello, en su jurisdicción territorial está enclavada la Base Naval, cuya misión, entre otras, es custodiar y proteger los bienes de la nación que llegan a través de la actividad marítima. Pero además, dentro del perímetro de la Base, está el viejo Castillo Libertador, lleno de historia. En sus fosas han pasado muchos presos políticos desde la era de Juan Vicente Gómez, hasta nuestros días.

En efecto, en el momento en que reventó el alzamiento militar, conocido como El Porteñazo, en las fosas del Castillo había un grupo importante de camaradas civiles que habían participado en actividades guerrilleras y en las UTC (Unidades Tácticas Citadinas). Todo el grupo fue liberado en los primeros minutos de la toma de la Base Naval, por parte de los militares rebeldes, y se integraron a la batalla.

Ciudad plena de historia

Puerto Cabello, es, por demás, una ciudad histórica. Aparece en la historia de Venezuela que, un mes después del 5 de julio de 1811, fecha en la cual se firma el Acta de Independencia de Venezuela, Puerto Cabello adquirió rango de ciudad, de manera oficial. Se llamó San Juan Bautista de Puerto Cabello… El 30 de junio de 1812, los realistas prisioneros en el Castillo San Felipe, se alzan bajo el mando del Alférez Francisco Fernández Vinoni, toman la guarnición y arrasan la ciudad y al puerto con los cañones del fuerte. Vuelan el bergantín Argos y rinden la plaza. La toman, pues. Esta plaza estaba bajo el mando de Bolívar.

Es la ciudad que despertó, la madrugada del 2 de junio de 1962, bajo el eco ensordecedor de los cañones, los fusiles y el tableteo de las ametralladoras. La famosa Plaza Flores, testigo fiel de tantos arrullos marineros, y de tantos amoríos, dejó a un lado su encanto legado por el bolerista de América, Felipe Pirela, en bolero inolvidable, para vestirse de angustia ante el hecho imprevisto. La Alcantarilla, una de la más famosa esquina, a la entrada de la ciudad, fue escenario de la lucha sin cuartel entre las tropas del gobierno y las del movimiento rebelde que buscaba hacer historia, como lo hicieron los antepasados. Allí, en ese sitio, murieron centenares de soldados y civiles. La Alcantarilla recibió a la tropa comandada por el Coronel Alfredo Monch, Jefe de la Cuarta División del Ejército, acantonado en la ciudad de Maracay, estado Aragua. Además, Monch, era Comandante del Teatro de Operaciones y ordenó que fuera el Batallón Carabobo, el que se desplazara hacia Puerto Cabello. En efecto, así fue. La tropa no tuvo problema en desplazarse por la estrecha carretera Valencia-Puerto Cabello. No se sabe porque los rebeldes no bloquearon la carretera. Era fácil, por su estrechez, y por el escarpado del terreno y su fragilidad. Tal vez, fue uno de los errores más caros que se cometieron en la planificación de la toma de la ciudad, y en la ejecución de la orden.

¿Cuántos muertos hubo en la batalla que se prolongó por tres días? No hay cifras precisas. Sólo números al boleo: unos hablan de 200, otros de 300, y hay quien afirma que los muertos pasaron de 400. Más de un millar de heridos. Nunca se sabrá, con exactitud, cuántos soldados y cuantos civiles perdieron la vida en uno de los alzamientos más cruentos de cuantos se tengan almacenado en la memoria, o en las hemerotecas. Aún, en años recientes, uno visitaba a esta acogedora ciudad y percibía, sin problemas, los huecos en las paredes de las casas y establecimientos, producto de los impactos de los cañones de los tanques, de los fúsiles y ametralladoras.

Un sobreviviente excepcional, como lo es el Capitán Víctor Hugo Morales, Jefe de Operaciones del alzamiento, afirma que los rebeldes lograron tomar la ciudad con facilidad, a eso de las 9 de la mañana del 2 de junio, todo estaba controlado, pero la presencia rápida de la tropa gubernamental, trastocó la planificación, ya que la acción, además de rápida, fue descomunal. Era la orden: "Aplasten a esos comunistas, rápido. No los dejen respirar". Betancourt se moría de la rabia, ya que su gobierno sabía de lo que pasaría en esa plaza, pero, por razones desconocidas, se dejó que los rebeldes actuaran. Tal vez, fue premeditado para acabar con las conspiraciones. Tiene lógica esa teoría, y viniendo de Betancourt, mucho más.

Cabe destacar, que en varias ocasiones, en fechas aniversarios de El Porteñazo, se han realizado actos no sólo de reencuentro de los oficiales y civiles sobrevivientes de aquella gesta rebelde, sino que ha servido como encuentros para la reflexión. Encontrarse, por ejemplo, con un Oscar Carrero, es tener la oportunidad de oír mil historias vividas por este combatiente. En Puerto Cabello, no hubo rendición. El Capitán Morales lo ha confirmado en varias ocasiones. En otras palabras, la batalla se fue debilitando poco a poco, no sólo por el acoso de la tropa gubernamental, sino por el cansancio y la falta de pertrechos. El debilitamiento llegó a su fin el día lunes 4 de junio, cuando la Base Naval pasó de nuevo a manos del Gobierno. Pero sin rendición. "No nos rendimos", apunta el Capitán Morales. Fue el día lunes 4, en horas de la noche cuando la heroica ciudad de Puerto Cabello recobró su tranquilidad, bajo un impresionante silencio. Poco a poco, la ciudad tomó su ritmo de desenvolvimiento normal, pero la huella de la heroicidad de los Infantes de Marina, así como de los civiles participantes en la batalla, quedó sembrada en el corazón de los porteños. La ciudad dio su aporte para quienes escriban la historia de El Porteñazo.

(Próxima entrega: El Porteñazo)

Puerto Ordaz, 14 de mayo de 2017



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Teófilo Santaella

Periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la Isla del Burro, en la década de los 60.

 teofilo_santaella@yahoo.com

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