San Martín: "Descendientes de Manco Capac"

Al no más llegar San Martín al Perú lanza una proclama en lenguas quechua, aymara y castellano, aboliendo el tributo indígena y dice: "A los indios naturales del Perú: Compatriotas, amigos descendientes todos de los Incas, ya llegó para vosotros la época venturosa de recobrar los derechos que son comunes a todos los individuos de la especie humana, y de salir del estado de miseria y de abatimiento a que le habían condenado los opresores de nuestro suelo. Nuestros sentimientos no son otros, ni otras nuestras aspiraciones, que establecer el reinado de la razón, de la equidad y de la paz sobre las ruinas del despotismo, de la crueldad y de la discordia. Me lisonjeo que os manifestareis dignos compatriotas y descendientes de Manco Capac, de GuaynaCapac, de Túpac Yupanqui, de Paullo Túpac, parientes de Túpac Amaru, de Tembo Guacso, de Pampa Cagua y feligreses del Dr. Muñecas y saber que cooperareis con todas las fuerzas al triunfo de la expedición libertadora, en la cual están envueltas vuestra libertad, vuestra fortuna, y vuestro apacible reposo, así como el bien perpetuo de todos vuestros hijos. Tened toda confianza en la protección de vuestro amigo y paisano el general San Martín".

Allí San Martín apelaba a la memoria de los antiguos líderes insurgentes indígenas y a la de los recientes guerrilleros como el cura Ildefonso Escolástico de las Muñecas. La rancia aristocracia de Lima no le perdonará jamás las ofensas cuando continúa diciendo: "Una porción numerosa de nuestra especie ha sido hasta hoy mirada como un efecto permutable y sujeto a los cálculos de un tráfico criminal, los hombres han comprado a los hombres, y no se han avergonzado de degradar la familia a que pertenecen, vendiéndose unos a otros" Eso dice San Martín en el decreto de Lima el 28de agosto de 1821, aboliendo el tributo, la mita, el pongo, la encomienda y el yanaconazgo. La oligarquía de estos pueblos lo odiará tanto como a Monteagudo, a Sucre y a Bolívar. Es muy probable que una de las fuentes principales de la admiración de San Martín por el mundo popular indígena se haya nutrido de la obra del inca Garcilaso de la Vega, escritor que San Martín leía asiduamente y admiraba tanto que incluso propuso reeditarlo sus obras; en Córdoba (Argentina).

Un análisis serio y riguroso del vínculo de amistad de Simón Bolívar y San Martín no deja lugar a dudas. Aunque ambos libertadores tengan diversos orígenes familiares y de clase, perfiles psicológicos, estilos personales y provengan de culturas nacionales distintas, los dos forman parte de un mismo proyecto de independencia y revolución Continental. Bolívar pudo haber pensado en alguna instancia de su vida en un poder ejecutivo vitalicio y en un senado hereditario. Esa visión está condensada en su proyecto de Constitución para Bolivia. A su vez San Martín pudo haber imaginado en algún momento, junto con Manuel Belgrano, que una monarquía incaica Constitucional que reinstalara el reino de los incas aplastado por la conquista española, podría llegar a ser posible o deseable. Ya desde el exilio, San Martín confiesa "por inclinación y por principio amo el gobierno republicano y nadie, nadie lo amará más que yo", pero a continuación aclara que todavía no visualiza como posible ese tipo de gobierno en América debido a sus luchas intestinas. No obstante esos dos diagnósticos políticos y esas dos elucubraciones institucionales, completamente coyunturales, son pensamientos pasajeros ante la fragilidad de lo que Bolívar y San Martín consideraban como la infancia republicana.



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José M. Ameliach N.


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