Corruptos persiguiendo a otros corruptos para que siga la corrupción

La corrupción es la expresión coherente de los valores de una sociedad capitalista. En una sociedad donde la medicina y la educación es una mercancía, y la producción y adquisición de bienes un comercio, donde las leyes son para controlar el robo que la ética permite, es lógico pensar que eso que llamamos corrupción sea una actividad normal, sólo que pasa los límites, las reglas establecidas por otros corruptos que se mantienen en los límites del engaño.

En la sociedad capitalista robar, entendido esto como apropiarse de lo ajeno, no es delito, el delito es robar rompiendo las reglas. La primera es no enemistarse con los otros ladrones y sobre todo con los países que ponen estas normas. Otra regla muy importante es mantener el robo oculto, mas no su fruto. Es el caso de un hombre desposeído de todo bien material que un día aparece con propiedades y lujos, camionetas, yates, avionetas, trajes. No se piensa que robó, sino que tuvo éxito. Si es un político corre el riesgo de que otros políticos lo señalen, pero si es un empresario habría que cambiar al sistema para establecer justicia.

Hay un dicho que es sabio y encierra mucha enseñanza: "Nadie se hace rico trabajando". Habría que añadirle: se hace rico apropiándose del trabajo, de la riqueza que pertenece a la sociedad. Agregaría un marxista (cada vez hay menos): apropiándose de la plusvalía de manera directa o indirecta.

Así está el mundo, los ladrones (capitalistas) establecieron las leyes, la ética, la cultura que encubre su robo, quien las viole es corrupto. Es la paradoja del capitalismo, la pelea entre capitalistas de toda calaña, desde el otro empresario capitalista que compite dentro de las leyes del robo, como el bachaquero que las viola, el llamado delincuente que busca su cuota de plusvalía pistola en mano, hasta el político corrupto que "agarra donde haiga".

Las grandes mayorías estafadas sufren esta situación que los condena a la miseria material y espiritual. Como decía el Che, son sometidas a un proceso embrutecedor que garantiza la permanencia del robo. Los ladrones temen a esta masa desposeída, por eso construyen sus zonas de aislamiento, sus camionetas blindadas, su vida en torre de cristal. Pero a lo que más temen es a las ideas que develan el fraude, no las toleran, contra ellas establecen una feroz persecución, las deforman, las ocultan, y quien se salga del yugo, piense, difunda el pensamiento liberador, es un condenado.

Aquí entre nosotros se ha desatado una persecución a los corruptos. En realidad es una pelea entre capitalistas, unos que cumplen las leyes de la corrupción y otros que las violan, pero es la misma ética. Esta persecución busca proteger el robo mayor, la restauración del capitalismo. De esta manera la gran masa tendrá objetivos subalternos, como nos dijo Chávez, "apagar el incendio y dejar suelto al incendiario". Concluimos con las palabras del clásico: "luchar contra la corrupción sin luchar contra el sistema que le da origen, es una forma de corrupción". Es atacar las apariencias y no la esencia del fenómeno.

 



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Toby Valderrama Antonio Aponte

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