Las necedades de un resentido charlatán

El 24 de enero de este año apareció publicado en esta misma página un artículo del señor Javier Antonio Vivas Santana, titulado "TSJ traicionó a Cabello". Al contenido de este asqueroso bodrio, redactado en un lenguaje sumamente soez, como es el estilo de su autor -después de todo, el estilo es el hombre-, le dimos una respuesta. Y se la dimos, primero: por estar tan recargado de alevosos infundios y procaces denuestos contra instituciones fundamentales del estado y, segundo, por contener, además, errores tan garrafales, cometidos por quien fraudulentamente se hace pasar por especialista de la lengua, que nos pareció que tales infamias no debían quedar sin una oportuna réplica. Y no por él, por supuesto, porque un sujeto así, tan despreciable, no merece ser tomado en cuenta, sino por sus desprevenidos lectores. Y así lo hicimos. Sólo que por haber anotado mal la dirección, de Aporrea, no pudo ser publicado oportunamente por esta página. El siguiente es el artículo nuestro:

¡Qué mal escribe este Javier Antonio Vivas Santana, que ni mentir e insultar sabe. Y no sólo eso, sino que sin ninguna clase de escrúpulos usurpa el título de doctor en enseñanza de la lengua. Para empezar, no tiene ni la más remota idea del oficio que en nuestro idioma desempeñan las comas. Por ejemplo, en su artículo titulado "TSJ traicionó a Cabello", del 24-1-7, escribe lo siguiente: "La reciente decisión del inconstitucional Tribunal Supremo de Justicia, en consentir que aquellos venezolanos con doble nacionalidad, puedan acceder a la candidatura presidencial, busca encontrar el cauce para beneficiar a un individuo que tiene nombre y apellido (¡!) Tareck Al Aissaimi". Dialos, qué forma tan chabacana y confusa de escribir. Como puede fácilmente observarse, la primera coma está mal colocada allí, pues interrumpe bruscamente la idea que comenzó a exponer acerca de la decisión del TSJ. Esta idea la desarrolla el autor del disparate, cosa insólita, en una frase que él, en virtud del mencionado signo convierte en incidental. Pero resulta que tampoco es una sola frase incidental sino dos. Eso lo logra mediante una segunda coma, también mal utilizada que, como dijimos, convierte lo que debía ser una sola frase en dos. Es decir, que desde el punto de vista estrictamente gramatical, todo esto no es sino na verdadera regorgalla, perdón, en un enrevesado galimatías que hace que Cantinflas sea un portento de claridad y coherencia.

Uno entiende, después de muchos esfuerzos, que lo que quiere significar el flamante articulista es que el TSJ lo que desea con su decisión, es proporcionar el marco legal para que Tareck Al Aissami pueda candidatearse a la presidencia de la Republica. Pero lo hace tan mal y con vocablos tan fuera de lugar, que francamente se lleva algún tiempo para poder barruntar que es lo quieren decir esas esas líneas. Al respecto nos dice: "...a un individuo que tiene nombre y apellido, Tareck Al Aissami". ¡Miren qué extraordinario descubrimiento: un individuo que tiene nombre y apellido! No puede ser, ¡quien lo hubiera imaginado!

Pero eso no es todo, porque además de lo dicho, está una serie de términos que carecen del significado que el autor de la nota pretende atribuirles. Por ejemplo, "consentir".Este vocablo lo emplea para referirse a la decisión de un organismo judicial que no es la más apropiada. Es más, que es un estridente relincho, o rebuzno, si lo prefieren. Y es un rebuzno o relincho, o ambas cosas a la vez, porque en su lugar debió emplear términos como "el marco legal", "proporcionar los extremos legales", proveer la base legal", o cualesquiera otros que mejor se adaptaran a la índole jurídica del tema. Ya que "consentir" no es un vocablo forense ni tiene nada que ver con éste. Y en segundo lugar, porque el término mencionado, como dijimos, tiene un significado muy distinto al que este señor quiere asignarle. De allí que de utilizarse esa expresión sería como decir: el TSJ consintió en tal o cual cosa, esto es, como si fuera una concesión. Cuando la función del máximo tribunal no es el de hacer concesiones, ni negociar, ni tolerar, ni aceptar, sino la de fallar, sentenciar o en último caso, autorizar a favor de cualquier cosa. Pero, además, aparte de los significados que son propios del verbo en cuestión, tiene otro muy sutil que tiene que ver con generosidad, benevolencia, etc. De manera que según Javier Antonio Vivas Santana pudiera decirse también: "el TSJ consintió generosamente en darle curso a la demanda de nulidad, etc. Lo cual sería un descomunal exabrupto, porque esos magistrados no están en sus cargos para ser generosos sino para impartir justicia en nombres de la ley. Y en cuanto a las palabras "cauce" y "acceder", no vemos, por más que nos esforcemos, de qué manera un "cauce" podría beneficiar a un individuo. Y en relación con "acceder", sinónimo de aceptar, entrar, etc., también estos términos están mal empleados, porque allí lo que correspondía decir era "aspirar a una candidatura" y no acceder a una candidatura.

Ahora, es nuestra obligación decir que si nos preguntaran si es constitucionalmente válido candidatear para la presidencia de la República a una persona con doble nacionalidad, diríamos tajantemente y sin vacilación ninguna que no. Que además de ser un gigantesco error político sería también una violación de ka Constitución Nacional, la cual en su artículo 227 establece los siguiente: "Para ser elegido Presidente de la República se requiere ser venezolano por nacimiento, no poseer otra nacionallidad (...)". Como puede verse, más claro no podría esta contemplada en la Carta Magna la prohibición a aquellas personas con doble nacionalidad para que puedan aspirar a la primera magistratura. En este sentido, cuanto nos gustaría conocer los artificios jurídicos de los que se valió el ponente de esa decisión, a todas luces equivocada, para legitimar un hecho que colide abiertamente con la Constitución Nacional.

Lo que hemos dicho hasta aquí corresponde al primer párrafo del artículo de marras, porque a partir de allí en adelante las inexactitudes, las incoherencias, los atropellos a las normas más elementales de la sintaxis, peros obre todo a la ética, son tantas que sería demasiado prolijo comentarlas todas. Pero no sólo por la cantidad de horrendo dislates en los que incurre el patético autor de los mismos, sino también por la carencia de sentido de esas múltiples y grotescas expresiones. Al respecto, veamos solo el comienzo del segundo párrafo, el cual comienza de la siguiente manera: "¡Así es! ¿Así es qué? Los magistrados del tribunal del horror, por establecer analogías con aquel libro en el cual se explica los abusos y atropellos sobre sentencias (abusos y atropellos sobre sentencias, vaya) que fueron llamadas jurídicas y legales por Hitler y sus séquitos en los tiempos del nazimo, en la actualidad los integrantes de ese tribunal..."Como podrá observar quien esto lea, todavía este individuo no ha dicho nada de los magistrados de los que comenzó a hablar, es decir, no concluyó la oración que empezó a construir , cuando ya está empezando a construir otra cuyo sujeto es "los integrantes de ese tribunal". Y en cuanto a los magistrados que se mencionan al principio del artículo, pareciera que fueron ellos los autores de las analogías de las que habla este farsante.En fin, un verdadero despelote lingüístico imposible de descifrar.

Y es este "señor" el que se atreve, con una osadía sin límites y sin tener las credenciales necesarias para hacerlo, como ha quedado demostrado, a emitir juicio sobre la calidad de la educación en Venezuela. Y aquí se da una risible paradoja, ya que como lo registra su abultado y anonadante curriculo, él fue profesor de la misión Sucre. Y uno no puede dejar de preguntarse: ¿y en esa mala calidad de la educación en nuestro país, él no habrá tenido nada que ver? ¿Cuánto habrá sido su significativo aporte al estado actual de la enseñanza en Venezuela? Si ánimo de retaliación, yo creo que mucho, pues en cada mal profesor o docente de este país, está la omnipresente figura de Javier Antonio Vivas Santana, o sea, del profesor Rui Rua.

Pero además de lo dicho, porque hay más, la proverbial deshonestidad intelectual de este advenedizo de la educación no tiene límites, pues esa deshonestidad desborda todo lo imaginable en materia de ignominia y depravación.Porque sin el menor escrúpulo le endilga al presidente Maduro, con la desfachatez y la desvergüenza que lo caracteriza, la responsabilidad de la pésima enseñanza que se imparte en nuestros centros educativos. Encubriendo de manera cómplice a los gobiernos de Acción Democrática y Copey, cuyas responsabilidades en el profundo deterioro de la educación es absolutamente innegable. En esa época no era extraño encontrar alumnos de 5to. y 6to.grados que no sabían leer y mucho menos escribir. Por eso fue que el admirado ministro de educación durante el segundo gobierno de Caldera, el mejor ministro que ha tenido la democracia en todas las esferas de la actividad publica, Antonio Luis Cárdenas, en una entrevista que le hiciera Marcel Granier por el canal 2, afirmó textualmente que la educación en Venezuela era una vulgar estafa (sic) Debo aclarar que esa lamentable situación aun persiste.

Lo cierto del caso es que por quienes hay que tener compasión es de los pobre lectores y alumnos de este pirata de la educación, porque deben pasar más apuros que Totoño con el ahogo para interpretar, los primeros, lo que leen de este sujeto, y los segundos, entender sus lecciones.

Nota: Presidente Maduro, es preciso que entienda que los claps son apenas un paliativo, que no son ni puede ser ninguna solución. Que la solución a los graves problemas del país pasan por la recuperación económica. Y ésta no se logra sin la participación activa del empresariado nacional. No pierda más tiempo, Presidente. En beneficio del país y de su pueblo, hable con todos ellos.

Hidrolago le quita el agua temprano a la gente y se la envía tarde.



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Alfredo Schmilinsky Ochoa


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