La responsabilidad ¿es un valor para los dogmáticos religiosos?

“Artículo dedicado con especial deferencia
a los Cardenales, Arzobispos i Obispos del
partido político “venezolano” Conspiradores
Engreídos i Vergonzantes (C.E.V.)”

Siempre he pensado que, un doctor en alguna profesión, Medicina Derecho, Ingeniería, Filosofía, Arte, Literatura, etc., es un hombre que, luego de hacerse de un título universitario legal para ejercer, tiene la sublime preocupación de profundizar sus conocimientos, elevar su estima personal i ofrecer su caudal de saberes i experiencias, para beneficio de todos, en especial de su patria. Es naturalmente, un título honorífico al cual pocos aspiran, aunque se ha generalizando tanto que, a los que nunca lo obtuvieron, los llaman doctores; porque antes era simplemente para calificarlos de instruidos. I la mayoría de los conocimientos del hombre civilizado son ciencia, ciencia pura matemática i creativa) o ciencia aplicada (tecnología), i para ser ciencia concebida así, se debe tener un objeto u objetos concretos de estudio. La única ciencia, o mejor, sabiduría íntima i pura que realiza el hombre, es la poesía; i notoriamente nunca calificamos al poeta de doctor. Para mí, son doctores supremos en saber de la vida –de los universos del hombre-, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, Pablo Benedetti, José Saramago, Andrés Eloy Blanco, César Vallejo i muchos otros, recordando solamente a los más cercanos en el tiempo i conocidos, respetando a los inmensos titanes de las palabras cinceladas i bellas, como todos los grandes del Parnaso. El poeta, es el verdadero médico o doctor del alma humana, o mejor, de esa síntesis misteriosa o desconocida que forman mente i corazón.

Empero, hai muchas otras actividades humanas que ni son realmente profesiones i mucho menos ciencia. Todo lo que se rodea de misterios, supercherías, mediocridades, supersticiones, juegos tenebrosos, ritos extravagantes, ceremonias extra sensoriales i paremos de contar disparates i creencias absurdas, no solamente son falsas, nocivas i misteriosas, sino en definitiva pseudo ciencias, porque algunas como la astrología, se disfraza de astronomía o el curanderismo, se disfraza de medicina. Por ello considero que, la profesión de pensador filosófico, no solamente abarca a cuanta pasión envuelve a los hombres i mujeres del planeta, sino que, cuando la sembramos en nuestra mente, abre todos los horizontes del mundo, nos ayuda a razonar adecuadamente en cualquier profesión; pero sobre todo eleva, ennoblece i dignifica la vida en todos sus aspectos. Estudiar dos profesiones, lo que impide desempeñar bien ninguna de las dos, o lo prohibe la lei, es algo inútil. En cambio un médico, un abogado, un ingeniero, etc., cuando estudia Filosofía, refuerza todos los conocimientos de su ciencia, i se abre a todos los senderos de la existencia humana. Con la filosofía, aprendemos a conocer i establecer valores que, como paradigmas o marcas indelebles en la conciencia, nos apartan del mal i del amor a la existencia de nuestros semejantes i a la conservación ecológica del planeta i la paz del mundo. Es toda una cadena causal de honestidad i amor.

Este era un preámbulo necesario para saber por qué, los hombres que buscan el sacerdocio (i especialmente me refiero al católico, apostólico i “romano”) se introducen en la Filosofía por un camino equivocado que no es Filosofía; sin filosofía no pueden captar verdaderos valores i, finalmente, cómo un dogma, una falsedad establecida como verdadera i mantenida a juro por algo inexplicable racionalmente, llamada fe, quieren imponerla irrespetando la libertad de conciencia de la humanidad. Ya he explicado otras veces la incompatibilidad entre la Filosofía Griega i el Dogma Cristiano; o la incompatibilidad o mayor diferencia todavía, entre le dogma cristiano i la ciencia contemporánea. Agua i aceite; luz i oscuridad; falsedad i verdad demostrada; porque lo que la ciencia no puede probar, es falsedad; i lo que la ciencia puede probar, es verdad. La especulación no se admite, i lo probable queda en suspenso hasta que se admita o se deseche científicamente. No hai ninguna imposición posible por la fe. I en esto, la iglesia romana, al menos es más cauta para preparar sus mentiras o aceptar supuestos milagros (que a la larga muchos se admiten). En cambio la iglesia evangélica, mas metida en la vida ciudadana, aunque más falsa i trivial al engañar, propone disparates mayúsculos como los testigos de Jehová de preconizar que la sangre es alma i condenar a ignorantes i analfabetos a la muerte por una creencia absurda, o ver la cantidad de personas paradójicas o sea, “sin personalidad alguna” creyendo en las “curaciones inmediatas” por imposición de manos i gritos histéricos, de un loco poderoso en dinero i medios de comunicación, como el Yiyo Ávila que de paso veo en la televisión i me detengo segundos a oír sus rebuznos.

Sin embargo, esa iglesia apoyada por el Imperio (donde existen verdaderos energúmenos irracionales como el instigador al asesinato de Chávez, “Reverendo C.de M.” Pat Roberson) está invadiendo tanto o más que la CIA a los países de América Latina, aunque son la misma cosa i trabajan de acuerdo. Por eso nunca he entendido como la televisora de todos los venezolanos (VTV) todas las noche, después de Himno Nacional, encomiende un sermón evangélico, a una persona que lo menos que aparenta es ser “ministro de dios” con discursos sin sentido alguno i sin ningún aporte a la revolución, aunque se refiera a ella para engañar.

Mientras tanto, los embusteros i conspiradores de la CEV, en su obsesión “adeco-copeyana” comandados por escasos mentales como Porras, Freites o Lückert, (que se imponen a cerebros arteriosclerosos) se empeñan en ser partido de oposición, aliados de SÚMATE i del Imperio, i enemigos del único verdadero presidente que ha tenido el país, desde la Independencia al presente; cada día pierden más terreno ante le tsunami evangélico, hasta que los desplacen definitivamente. El ver con ojos de siglos de retraso a la sociedad actual; el seguir creyendo estupideces como cielo, infierno i diablo o en la idea más absurda según Russell, cual es la noción de pecado; cuando más se afanen por cumplir con el gran negocio capitalista del Vaticano i ahora, en recibir dólares para derribar a Chávez, los ensotanados (no por sotanas sino por sótanos) de esa CEV, están retrocediendo a grandes pasos de cangrejo gigante; su influencia en el pueblo venezolano i “sosteniendo” dogmas insostenibles frente al avance de la ciencia, de las ideas políticas nuevas i del cambio social vertiginoso que es propio de la vida del hombre en sociedad, estarán perdidos. Los libros de Teología no les enseñan nada, porque no tienen un “objeto concreto” sobre el cual predicar propiedades. Por favor, aunque con mucho retraso ya, lean libros que de verdad les muestren la realidad de este maltratado planeta, en cuyo retraso, sufrimiento, hambre i miseria, mucho ha tenido que ver, la doctrina de Cristo que tanto han deformado o desvirtuado. Como se dice respectos a otras prédicas: SI CRISTO VIVIERA, NO SERÍA CRISTIANO.


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Roberto Jiménez Maggiolo


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