Los núcleos de desarrollo endógenos y la ética socialista del trabajo

Los Núcleos de Desarrollo Endógenos deben romper esa forma de ver el trabajo como objeto, como instrumento para un fin, de mirar el trabajo en la forma utilitarista, como un medio para lograr un fin en sí mismo, el plusvalor. Fíjese que para el modo de producción capitalista, según Marx: ‘‘El obrero a lo largo de su vida no es otra cosa que fuerza de trabajo, y [...] todo su tiempo disponible es, según la naturaleza y el derecho, tiempo de trabajo, perteneciente por tanto a la autovalorización del capital.". En consiguiente; la forma de utilizar el trabajo como cosa, como la mercancía en la forma como no debe administrar los Núcleos de Desarrollo, de lo contrario se estaría en presencia de renunciar al "trabajo liberado, el trabajo ético", el trabajo creativo en conjunción con la naturaleza, de manera planificada, sin revalorar más el capital explotador, aquellas relaciones sociales de explotación del trabajo, pero si acrecentando la riqueza de la sociedad en función de mejorar la calidad de vida se transforma su hábitat de manera sustentable y sostenible, entendiendo a éste como "el lugar con condiciones apropiadas para que viva un organismo, especie o comunidad animal o vegetal…" Gallego, A. (2012; 117).

De manera que el hábitat a que nos referimos es el hábitat humano y aquí donde se establecen los Núcleos de Desarrollo, y es interesante la posición que sobre la forma de organización social del trabajo rescata Dussel E., al señalar en Marx la diferencia entre la ley que regula la división del trabajo comunitario y la división técnica del trabajo cuando el trabajador ha perdido "el sencillo organismo productivo de estas entidades comunitarias autosuficientes". (Ibid.154). Esto es la condición social del individuo "aislado". Con esto se quiere decir; que con los Núcleos de Desarrollo Endógenos el trabajo pretende rescatar la condición de "organismo social", el carácter ¨"comunitario" del trabajo, su forma "autosuficiente" que vincula al hombre con la sociedad, lo reivindica en su "naturaleza" por lo que los Núcleos de Desarrollo deben aspirar a potenciar ese organismo productivo en entidades territoriales donde se integren como organismo social y no anónimo en sociedades de capital que solo quieren debilitar al trabajador en su espacio soberano, enajenando sus fuerzas sociales y destruyendo sus espacio vital.

Para comprender ese problema del "trabajo social" o "trabajo comunitario" en oposición al trabajo individual alienado por el capitalista bien lo explica Dussel E. en su libro "Hacia un Marx desconocido" (p.30): "el trabajo social (que debe distinguirse del "comunitario": es aquel trabajo que realiza el "individuo aislado", sin pertenecer a "comunidad" alguna, y que sólo se torna social en la fábrica (pero aun ahí está aislado por la "división del trabajo") o en el mercado (en cuanto vendedor o comprador)". Ese trabajo socializado en la manufactura capitalista los trabajadores se disocian, compiten entre si, es propiamente una contradicción en si, aparece ya como vendedor de su fuerza de trabajo y en otras como comprador, como consumidor que no alcanza a satisfacer sus necesidades naturales y sociales, por lo que sus derechos humanos se ven desvirtuados, su tiempo ya no es su tiempo al que le pertenece en el trabajo.

De fondo lo que está planteado es superar esa disociación entre el trabajo y su propiedad como un mecanismo antiético del capitalismo donde expresa Marx (Ibíd.: 62): "La disociación entre la propiedad y el trabajo se presenta como ley necesaria del intercambio entre capital y trabajo: ….el trabajo disociado de todos los medios de trabajo y de subsistencia, de toda su objetividad, como pura posibilidad. Este despojamiento total [es] posibilidad de trabajo privado de toda objetividad. La capacidad de trabajo como pobreza absoluta". Esa disociación expresa una relación jurídica, de despojo social, de carencia de derechos sociales, donde el trabajo explotado por los capitalistas manifiesta privación social, ausencia de tiempo libre, en tanto que en los Núcleos de Desarrollo Endógenos, estas relaciones no pueden reinar, sino una necesidad de valorar el trabajo como aporte, como inversión social, que otorga derechos y capacidad de objetivarse frente al trabajo como "pobreza absoluta", donde los trabajadores no tienen alternativas, se halla privado de bienes y de medios de trabajo.

Frente a ese trabajo acumulado, muerto y fetichizado se levanta el trabajo comunitario, la cooperación social del trabajo que se objetiviza, no como trabajo objeto sino como: "Actividad, como fuente viva del valor. Enfrentando al capital como la realidad de la riqueza universal, como su posibilidad universal que se encuentra en la acción". (Ibid.:63). Dussel E. aquí muestra a Marx invocando esa fuerza del trabajo vivo frente al trabajo acumulado, el trabajo muerto, ese trabajo que ha servido de medio de acumulación de riqueza o de cosas (mercancías) contra el trabajo pero al mismo tiempo manifiesta esa capacidad del trabajo enfrentando al capital cuando se asume como generador de la riqueza universal a través de la practica laboral como fuente creadora de la transformación del mundo.

Los principios y valores que rigen en los consejos comunales como órganos rectores del desarrollo en las comunidades según el artículo 3 de la Ley Orgánica de los Consejos Comunales son: "Participación, corresponsabilidad, democracia, identidad nacional, libre debate de ideas, celeridad, coordinación, cooperación, solidaridad, transparencia, rendición de cuenta, honestidad, bien común, humanismo, territorialidad, colectivismo, eficacia, eficiencia, eficiencia, ética, responsabilidad social, control social, libertad, equidad, justicia, trabajo voluntario, igualdad social y de género, con el fin de establecer la base sociopolítica del socialismo que consolide el nuevo modelo político, social, cultural y económico". Se debe reconocer de acuerdo con investigaciones realizadas por Spector (1997) que los trabajadores "….con mayores satisfacción con la vida son también más cooperativos, son más puntuales, gestionan mejor su tiempo, están menos tiempo de baja laboral y permanecen más tiempo en la organización….". (Véase; Polo V. Jean, et al, 2012; 469).

Pero la tarea de gobernar con el pueblo, para el pueblo y por el pueblo no es fácil ello requiere superar la vieja ética del trabajo, los viejos hábitos laborales, la indisciplina, la falta de conciencia puesto que cuantas veces vemos ejemplos por la prensa criticando la gestión bolivariana casos de mal uso o despilfarro de presupuestos, ya sea en la asignación de créditos indebidos a las cooperativas, la falta de seguimientos de los recursos asignados a los consejos comunales, la corrupción y de cuantos vicios del capitalismo aún subsisten pero lo peor es la falta de control social y contable, el peor enemigo de la revolución bolivariana por cuanto de que acciones contra el patrimonio público menoscaban la credibilidad en la revolución social. Pero "la dificultad principal en el terreno económico: llevar a cabo en todas partes una contabilidad y un control riguroso de la producción y distribución de los productos, aumentar la productividad del trabajo, socializar de una manera efectiva la producción" (Ibíd.: 119).

Por lo tanto; convencer al pueblo de que un nuevo desarrollo es posible equivale a integrarlo en las tareas de gobernar no solo políticamente sino también social y económicamente, pues se trata de "saber organizar de un modo práctico. Esta tarea es la más difícil, pues se trata de organizar de un modo nuevo las más profundas bases de la vida de decenas de millones de hombres, las bases económicas" (ibídem.). de la sociedad, esto en consonancia con los fundamentos del socialismo del siglo XXI reflejados en el artículo 4 parágrafo 12 de la Ley Orgánica de los Consejos Comunales sobre las Redes Socio-Productivas: "Articulación e integración de los procesos productivos de las organizaciones socioproductivas comunitarias, para el intercambio de saberes, bienes y servicios, basados en los principios de cooperación y solidaridad; sus actividades se desarrollan mediante nuevas relaciones de producción, comercio, distribución, cambio y consumo, sustentable y sostenible, que contribuyen al fortalecimiento del Poder Popular".

Fuentes consultadas:

1.-Gallego, Alexander (2012), "Hábitat sustentable: de la epísteme a la morfogénesis", No. 2, pp. 111-129.

2.-Dussel Enrique. (1988). "Hacia un Marx desconocido", editorial siglo XXI, México.

3.-Polo Vargas, Jean David, Fernando Ríos, Manuel y Ramírez, Raúl Gonzalo, (2012) "Diseño del trabajo y satisfacción con la vida", Revista Venezolana de Gerencia, 17 (59): 466-481.

 

 



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Alexander Kórdan Acosta R.

Economista. Magíster en Gerencia de Servicios Administrativos. Doctor en Ciencias Estratégicas para el Desarrollo. Profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Instructor de Cooperativismo Comunitario.

 kordankovki@gmail.com

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