Dialogar no es opcional; es obligatorio

"Así como la capacidad virtual para el diálogo nos da, de manera directa,

el índice de madurez de la persona, el que el diálogo sea,

en toda su extensión y profundidad posible,

nos da la medida real de la sociedad en que se vive .

Una sociedad que hace posible el diálogo es,

por eso mismo, una sociedad en movimiento,

que reconoce su necesidad de progreso y de mejora"

Carlos Castilla del Pino

I

La orientación que intentaré dar a este artículo viene sugerida por la lectura de un artículo escrito por Elías Jaua. En www.aporrea.org/actualidad/a236744.html , el Diputado Jaua atribuye las siguientes palabras a Hugo Rafaél Chávez Frías: "Que nosotros los comprendamos a ellos y a ellas; y que ellos o ellas nos comprendan a nosotros porque todos somos venezolanos, venezolanas y estamos en este mismo territorio. Ni ustedes se van a ir de aquí ni nosotros tampoco".

Lo que Chávez quiere decir con esa frase es lo siguiente: Si queremos caminar rápido debemos hacerlo solos. Si queremos caminar lejos y emprender una larga andadura, tenemos que saber caminar juntos. El desencuentro no nos lleva lejos. En otras palabras, el destino común de los venezolanos puede ser un buen comienzo para mirar juntos más lejos (¿despejar/abrir horizontes?).

En realidad, desde un punto de vista antropológico, es el reconocimiento de la figura del otro como semejante lo que constituye el primer motor de la preocupación por el otro. La incapacidad de reconocer en el otro el rostro de alguien que es lo mismo que yo, engendra la indiferencia o, lo que es peor, el rechazo. Cuando el prójimo pierde su calidad de semejante, se deshace un resorte esencial del reconocimiento y, como consecuencia, de la solicitud y de la compasión .No solo somos prójimos de los demás o sujetos morales responsables de los demás. También somos sujetos necesitados de los demás, beneficiarios de los demás. Por eso nuestra plena realización nos exige salir de nosotros mismos, salir al encuentro del otro, ejercitarnos en la confianza en el otro, vivir en un constante dialogo de ida y vuelta, en un continuo dar y recibir. De ahí la necesidad del dialogo humilde. Lo que Chávez dice es que el elemento esencial del diálogo genuino es "ver al otro" o "experimentar la otra parte"

II

Digámoslo sin reparos nos encontramos ante un gran desafío. Los datos de la realidad son concluyentes; se imponen por su evidencia y no admiten demasiada discusión: La vida pública está desmoralizada. Falla lo moral cívica que debería ser el subsuelo de un gran diálogo nacional, el buen entendimiento y la concordia. ¿Por qué es esto así? Creo sinceramente que sólo una estrategia informada por el dialogo puede conducirnos a encontrar respuestas adecuadas.

Me refiero a un dialogo humilde,permanente, honesto y critico con la realidad, con los distintos subsistemas que la configuran. Un dialogo multidireccional e interdisciplinar, teniendo en cuenta la gran complejidad de dicha realidad.

III

En la sociedad en la que vivimos parece imprescindible llevar a cabo, de alguna u otra forma, un proceso que podríamos denominar de retracción de la verdad. Si nos preguntamos qué condiciones podrían hacer viable una situación social de convivencia pacífica y de cooperación leal y perdurable en una sociedad formada por grupos ideológicos heterogéneos y en gran medida rivales, la respuesta obvia es que tal convivencia sólo es posible si todos los grupos aceptan de buen grado ciertos valores y principios. El más obvio de ellos es el reconocimiento de que los otros grupos tienen derecho a existir y a mantener sus propias creencias mientras las encuentren convincentes. Dialogar supone encontrarse con el otro "a través" (dia-) de la "palabra" (logos).Todo encuentro está bajo el juicio de un Logos y se debe a la dinámica de un Espíritu que el diálogo no podrá nunca agotar, y al cual deberá abrirse siempre de nuevo, ya sea por amor o por necesidad. Sin diálogo no cabe sociedad, y sin lenguaje no cabe diálogo. Cuanto mayor sea la calidad de las palabras intercambiadas, mayor será la profundidad y la fecundidad del encuentro. El diálogo es una tensión conjunta hacia la verdad práctica, que implica la existencia de un logos común que puede abrirse paso en el curso de la discusión. El diálogo es lo que distingue a los seres humanos racionales del resto de especies. La capacidad de comunicarse, debatir, tolerar, aceptar, consensuar es lo que ha hecho avanzar a las sociedades humanas.

IV

Las cúpulas políticas (Gobierno y Oposición) han reactivado últimamente el tema del diálogo. ¿Cual debería ser el objetivo principal del diálogo? No puede concebirse este dialogo como vía para la manipulación del otro, como medio para obtener nuestros fines a costa de él, por ejemplo engañando. No basta postular el diálogo para que el diálogo exista. La perentoria necesidad que de diálogo tenemos todos los habitantes de este país puede hacer pensar, de modo simplista, que basta el cumplimiento del requisito elemental que es el respeto para que el diálogo como ensalmo, se dé. Nada más inexacto, sin embargo. Bajo las formas denominadas "corteses" - dejar respetuosamente hablar a uno- se esconde, la mayoría de las veces, una impermeabilidad absoluta para lo ajeno y un desinterés suficiente como para convertir el diálogo en mero simulacro. Diálogo es algo sencillo de formular, aunque de efectividad difícil: se trata de aquello que hacen dos, si pueden, cuando intentan entenderse verbalmente sobre algo que interesa a ambos. Diálogo no es, cualquier forma de hablar.

REFERENCIAS

http://www.aporrea.org/actualidad/a230713.html

http://socialismo-budismo-y-cristianismo.blogspot.com/

medida713@gmail.com



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Luis Antonio Azócar Bates

Matemático y filósofo

 medida713@gmail.com

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