Traidores a la Patria

No importa lo que sea o represente Julio Borges, los socialistas no podemos conducirnos con los métodos de la derecha fascista, a menos que sea para defendernos de un ataque frontal.

¿Cuál Patria?

¿Cuál patria traiciona Julio Borges? Julio Borges tiene su patria, lo más seguro asociada a los intereses imperialistas. La derecha tiene como patria la misma donde hacen vida los oligarcas ¿Que si tienen o no tienen patria?, no vale debatir por este asunto peregrino. La pregunta es cuál es la patria que cada quién defiende: la de los ricos o la patria socialista. Si no es socialista, si en ella no gobierna la igualdad y la justicia, la solidaridad, un país lleno de seres egoístas, indiferentes e individualistas a ultranza, no puede ser mi patria. Sin esta condición mi patria se reduce a mis amigos más cercanos, a mis compañeros de vida y de lucha. La patria no puede ser otra entelequia más, un comodín para descalificar o calificar a nuestros contrarios.

Por eso es que, si se acusa de "traición a la patria" a aquellos que adversan las decisiones políticas del gobierno, me estarían contando dentro de los traidores a la patria. Mientras el gobierno esté pactando con la derecha, con los capitalistas; tenga de Vicepresidente de economía a un capitalista, Arreaza esté arengando en contra de los chavistas críticos, acusándolos de traidores, me sumo a esos traidores, porque tampoco esta patria "patriotera" y que anuncia vientos de fascismo, es la mía. Mi patria está donde se ame y se luche con valentía por la justicia y la igualdad de los seres humanos, reflexiva, racional.

Por más fascista imperialista, por más reaccionario, manipulador, pícaro sea Borges no merecía ser golpeado bajo los efectos de arengas como las de Arreaza o del presidente y de Diosdado, acusando de "traidores" a diestra y siniestra a medio mundo. Así como lesionaron a Borges estos fanáticos enfurecidos de odio los harán más tarde con Héctor navarro, o con Ana Elisa Osorio, o con Jorge Giordani, o con cualquiera de nosotros, solo por no disentir del gobierno. Así mataron a Rosa Luxemburgo los socialdemócratas alemanes ¿Quién los detiene? Eso no es la lucha socialista y mucho menos socialismo.

Vuelve la pregunta inicial ¿Traidores a qué o a quién? El gobierno está pactando (¿dialogando?) ahora mismo con el capitalismo. Se acaba de crear un mostrico llamado Ministerio Para el Poder Popular de Minería Ecológica ¿Qué especie de sarcasmo es ese? Resulta que su ministro es experto en minería ecológica, como si eso existiera. Ahora, convenientemente adscrito a la Vicepresidencia de Económica. Todos sabemos de una forma o de otra que en Bolívar se pelean con furia el desarrollo minero y las concesiones mineras, entre el gobierno y los privados; pelean por "intereses". Ya se siente el deterioro moral que tan solo las expectativas de hacer grandes negocios está generando en nuestros dirigentes, burócratas y empresarios el negocio de la minería. Vuelvo y repito, si oponerse a estos hechos vergonzosos es traición, soy traidor.

¿Acaso acabar con los sueños chavistas del socialismo no es una traición a Chávez, al socialismo y al pueblo chavista? ¿Por qué no hablan de eso? Nadie quiere admitir que Maduro no es Chávez y que Chávez nada tuvo que ver con estas alianzas, pactos, acuerdos pactados con los capitalistas. Las políticas adelantadas por Maduro no se conjugan con el socialismo y con el Plan de la Patria ORIGINAL (con el espíritu de Chávez). Todo el mundo se niega a comprobar que el Plan Original fue ADULTERADO.

"No debemos criticar al gobierno porque así ayudamos al imperio acabar con la revolución" ¡Chantaje tonto! ¿Cuál revolución? Si acabaron con ella, y solo queda el carapacho de un gobierno, de individualidades acobardadas, que ahora se niegan con su PRAGMATISMO capitalista a asumirse socialistas y vanguardia política. Es fácil mostrar fuerza con el crítico y con el más débil. Perseguir bachaqueros. Pero al capitalismo no lo tocan. Fuerza y valentía se debe mostrar con políticas y ACCIONES socialistas verdaderas.

Da escalofríos escuchar a Diosdado acusar de traidores a los burócratas del gobierno que firmaron el referéndum presidencial, denunciarlos y exponerlos en público, pero que a la vez no diga nada sobre cuál es esa patria que se traiciona, si es la socialista de mentira, de palabritas, o es la otra, la de los capitalistas que dirigen nuestra economía y dictan la política de Miraflores. Preocupa que el diputado nunca cuente algo sobre las decisiones de gobierno; que no hable de la explotación del Arco Minero y de las alianzas con el capitalismo.

Da escalofríos, porque se ha ocupado, voluntariamente o no, a la tarea de vigilancia, tanto de lo que hacen y dejan de hacer los personajes de la derecha como de las críticas y de los críticos dentro del chavismo, confundiendo a unos y otros dentro de un mismo saco con el comodín de traidores a la patria. "Si no estás con migo está contra mí" Y con razón, porque, de nuestra parte, el diputado Cabello como el gobierno y el partido, después de la muerte de Chávez no le han hecho honor al socialismo. Diosdado, carente de ideas políticas, solo vigila, y hace uno que otro chiste escatológico. Es lamentable.

Si se critica a un gobierno que se dice socialista de la boca para afuera, y que tiene como único ideólogo a un empresario capitalista, no debería ser traición a la patria, si patria es socialismo. Pero hacerlo de forma reflexiva, sí que es revolucionario; es un alerta a la rectificación, y eso es revolucionario.

La patria es socialismo, dice Chávez, patria es el hombre, dice Alí y patria es humanidad, José Martí. No se puede traicionar una patria que solo existe en la mezquindad de un gobierno arrogante y sordo, que gobierna con la derecha interna y proscribe a los chavistas, y que tampoco le importa mucho lo que siente y piense el pueblo chavista en la calle, que solo se escucha a sí mismo en su soberbia.

Viviendo de la reserva moral chavista, del pasado chavista, hoy el gobierno sostiene a duras penas el estandarte maltrecho de la revolución, sin saber qué hacer, si pactar o capitular al capitalismo. Pero confundiendo el honor con la soberbia, jamás andará sobre los pasos del socialismo y de Chávez. Para eso se necesita coraje, ambición, grandeza de espíritu. Quién los tenga, que asuma.



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Héctor Baiz

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