Vientos de la sabana

La mano extendida

Nuestro presidente Nicolás Maduro sigue dando muestra de ese admirable valor de humildad al extender la mano a todos los sectores y poderes públicos para sumarse al gran diálogo nacional para dirimir aspectos inherentes al mejoramiento social, político y económico del país que contribuya al bienestar de los venezolanos y venezolanas.

Obvio que ese diálogo no debe ser condicionado por esos sectores golpistas, guarimberos, asesinos, antidemocráticos que a lo largo de casi cuatro lustros han demostrado el rechazo y la no aceptación de la voluntad del pueblo humilde que decidió acompañar a Chávez en estos caminos del socialismo, de la libertad, de la soberanía, de la autodeterminación del pueblo.

Este diálogo debe estar lejos, muy lejos, de las destempladas pretensiones de la Directiva de la Asamblea Nacional y de su mayoría de apátridas que sólo ven sus intereses personales y su posición lacaya hacia los enemigos de Venezuela quienes sueñan con asirse de las grandes riquezas de hidrocarburo, minerales y el agua de nuestro suelo.

Una oposición apátrida que ha pateado los esfuerzos de Unasur, que han pateado la mesa antes de sentarse, que han enviado cartas insolentes, con sentidos de redacción complejos, desatinados, toda una composición orate que se rezaga en la infructuosidad, en la inoperatividad y lo que da es muestra de un tenor obstaculizador al mejoramiento social.

Nuestro obrero Nicolás Maduro sigue dando la mano a quienes piden la invasión, a estos terroristas que demuestran que la opción es la violencia, a quienes mandan a tres pelagatos a atacar a los Comités Locales de Abastecimientos y Producción (Clap), porque la única propuesta de la oposición es golpear el estómago del pueblo digno, arrodillarlo de hambre y bajarle el autoestima revolucionario y la consciencia política socialista.

Ellos saben que los Clap son organizaciones populares políticas con acciones muy bien definidas hacia la defensa de la alimentación en las comunidades, es por ello que los atacan tanto, a cada rato, porque la única bandera de la oposición ante el problema que ellos mismos han generado en la economía nacional, es que nadie tenga acceso a la comida, para seguir creando la angustia, la zozobra, la desesperación , la desesperanza, la rabia y el descontento hacia el proyecto humanista y socialista bolivariano y chavista.

COMO UN PEQUEÑO ROEDOR quedó Almagro en la OEA, sinvergüenza este tipejo, este delincuente de cuatro suela, traidor a la unión de los países latinoamericanos, reptil del imperio norteamericano, pobre ser, que si tuviese dignidad renunciaría a su cargo que llegó con el apoyo de todos. Sin embargo ante este diminuto hombre, pero gigante en maldad, nos regocijamos y gozamos en la solidaridad caribeña, países que han dado muestra de hermandad con Venezuela, con su lucha y quienes hacen votos por un diálogo fructífero, sin altanerías, con respeto de los deberes y derechos, y con respeto a las autoridades y a la Constitución…, no al diálogo que busca la derecha nacional e internacional para la discrepancia sino el diálogo de la sensatez para construir los caminos de la paz, de la dignidad, de la no injerencia, del no intervencionismo.



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Geovanni Peña

Diputado a la Asamblea Nacional. Militante del PSUV.

 santanajerez@hotmail.com

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