En Venezuela: ¿Los "extranjeros" no tienen derecho a comer?

Miércoles 20 de abril, aunque pospuesta su venta, la bolsa de alimentos administrada por el consejo comunal del sector El Cipres, en La Parroquia Macarao, era esperada con paciencia por habitantes de dicha localidad. Afortunados los que pasaron primero, pues lograron adquirir carne, pero ya se sabe que dicho rubro para todo el mundo no alcanza. Pero como soltó algún jocoso en un momento: "Mi pana, así sea arroz solo que consigamos, vamos pal cielo".

Entre colas, criticas, chistes y bromas, a nadie se le ocurrió preguntar a semejante alguno cual era su nacionalidad. Había un propósito bien marcado entre iguales en avanzar en la cola, cancelar su bolsa con los 4 0 5 productos e irse a casa a descansar. Algunos obviamente habían faltado a su trabajo. Entre ellos o ellas, había detrás de mi, luego de tres personas, una chica joven, de la cual nos enteramos de su nacionalidad al ser rechazada por el personal de venta con un tajante: "Usted no puede comprar. A los colombianos no les podemos vender". La cara de la joven era un culto apológico entremezclado de indignación e impotencia.

Consideraciones políticas

La cúpula burocrática, de camisa roja, autoproclamada "Hija de Chávez" no solo que ya no tiene nada que ver con la base social de un proceso al que mantuvo vivo (pareciese que aun lo está) sino que como siempre suele suceder en medio de las crisis, dicha cúpula saca a relucir lo mas atrasado de su pensamiento, el cual permea hacia abajo, teniendo como fuerte hilo conector el denominado clientelismo político. El lamentable episodio al que me refiero, solo puede ser reproducido por compañeros voceros de algún órgano cuyo carácter nada tiene que ver con lo que vendría ser su propósito originario. Un consejo comunal que no discuta política con su gente, que solo convoque asambleas para hacer elecciones, que sea incapaz de escuchar algo distinto a lo que digan los voceros del gobierno y del PSUV, es un consejo comunal que se comporta como una institución mas del Estado, por tanto será un consejo comunal conservador, desfasado de la realidad, sin reflejo de clase, sometido y sus "dirigentes" hacen tino en una lamentable mentalidad policiaca.

Ese pensamiento y actitud burocrática, de fuerte componente xenófobo, racista e insensible es propio de un grupo reducido, cundido en medio de lujos, soberbia y arrogancia. Apuestan por el miedo, así solo le hablan a la gente a través de la amenaza, por eso persiguen a twitteros, despiden a los trabajadores críticos, aplican razias electorales, OLP, maltrato constante hacia los mas humildes y hasta logran que nos terminemos peleando entre quienes padecemos de la forma mas brutal esta crisis sin parangón en nuestro país.

Esta cúpula roja PSUV-Gobierno es tan parecida a la otra, la llamada MUD, que tratan a su base social de maneras iguales. Ni la primera representa a su gente, ni la segunda podría realmente hacerlo con los suyos. Ambas cúpulas son cómplices del desfalco a la nación, en la corrupción y apuestan por mantener viva una polarización impuesta a punta de maquinarias, mientras el pueblo que vive de su trabajo y el más desposeído, más allá de su preferencia política, sufre y padece lo que ya es prácticamente insoportable.

Lo que le sucedió a la joven en la cola para comprar los alimentos, lo padecemos la gran mayoría de este país de mil maneras. Por tanto para los factores políticos clásicos les da igual que los de abajo seamos venezolanos o de cualquier otra nacionalidad. A todos nos están poniendo a pagar una crisis de la que no somos responsables. El patrioterismo y chovinismo son componentes convencionales de la ideología burguesa y así lo reproduce su hija bastarda que es la burocracia.

A los de abajo, a los maltratados, a los desposeídos, solo nos queda jugárnosla y construir una alternativa política distinta. Una alternativa entre iguales, sin xenofobia, sin homofobia, sin racismo, sin ventajismo… con debates, con democracia obrera y popular. Una alternativa política que sea capaz de disputar contra las cúpulas mafiosas, que empuje porque se haga una auditoria pública y con participación social. Que haga propuestas de cara a la gente y que apueste por el protagonismo de esta última como depositaria del poder originario para que la crisis la paguen sus perpetradores.

¡Ni burocracia, Ni capital!

Gustavo Martínez Rubio

Email: gmartinez2109

Twitter: @gmartinezru



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Gustavo Martínez Rubio


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