Un nido de víboras

I

Dicen que soñar con nido de víboras no es bueno. Que trae problemas, tras problemas. Que los amigos se convertirán en enemigos. Eso dicen. Yo nunca he soñado con un nido de víboras. Ni lo deseo. Igualmente, se dice que un nido de víboras, es el lugar donde se reúnen estos ofidios a esperar el momento preciso para actuar, y dominar a su víctima. Pero hagamos un poco de historia barata. De manera que yo pueda expresar lo que deseo que llegue a mis lectores. Porque a veces uno dice mucho, y no dice nada. Cosas veredes Sancho.

"Tenemos al enemigo en casa", dijo Benedicto XVI en su visita a Fátima en el 2010. "La novedad que podemos descubrir en este mensaje [el tercer secreto de Fátima] es que no sólo desde afuera se ataca al Papa y a la Iglesia. El sufrimiento de la Iglesia viene de su interior, de los pecados que existen en ella. Ya se sabía, pero hoy lo vemos de modo realmente terrorífico", puntualizó el sumo Pontífice.

Lo mismo acontece con el Papa Francisco. Tiene al enemigo en casa. Él lo sabe desde hace meses. "Todos los escándalos que han ido saliendo durante el Sínodo están relacionados y provienen del Vaticano. Hay quienes intentan ponerles palos en las ruedas del Santo Padre, pero les va a salir el tiro por la culata. Lo único que conseguirán es reforzarle, pues la gente reza aún más por él. Son sus enemigos los que tienen que ir preparando el ataúd". Estas palabras corresponden a un colaborador cercano del Papa Francisco, el mismo día en que tres influyentes diarios señalaron que el Papa sufría de un tumor cerebral benigno. Así actúa el enemgo.

II

El Papa Francisco, sin exagerar un ápice, está rodeado por un nido de víboras. Ni más ni menos. Con esos dos ejemplos, ahora sí puedo entrarle al fondo de mi artículo. En efecto, el presidente Nicolás Maduro, está rodeado por un nido de víboras. Cuyo objetivo es el de ponerle la mano al poder que él representa, no sólo como gobernante, sino como líder del proceso revolucionario. Pero ojo, no es sólo desde afuera que vienen las apetencias. No, señores. Esas apetencias están dentro del gobierno y dentro del PSUV. ¿Ustedes no lo creen? Pues, créanlo. Desde hace rato estamos viendo asomarse a gente interesa en ponerle la mano al "coroto", desde el flanco de la izquierda revolucionaria. Muchos comen en la misma mesa del presidente Maduro. Tal como le pasó a Jesús cuando cenaba con sus discípulos. Y de pronto salió un Judas. Muchos aplauden las arengas de Nicolás Maduro, pero la traición corre por dentro. Como corre el agua de un río crecido y desesperado hacia el mar… ¡Volveré!

Puerto Ordaz, 31 de marzo de 2016



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Teófilo Santaella

Periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la Isla del Burro, en la década de los 60.

 teofilo_santaella@yahoo.com

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