En respuesta a los "profesores" golpistas

EN RESPUESTA A LOS “PROFESORES” GOLPISTAS


Además de estar muy mal escrito, el manifiesto de la Red de Profesores Universitarios por la Libertad y la Democracia, destila un odio visceral hacia el presidente Chávez y hacia el proceso de cambios que encabeza, lo cual los lleva a rechazar la más mínima seriedad y rigor propio de la academia. Pero no sólo es formal y estilísticamente un bodrio, indigno de estar encabezado por la palabra “profesores”, sino que además soslaya interesadamente –esto sí con mucho rigor- una serie de hechos y circunstancias históricas contemporáneas que nos trajeron hasta la situación actual.

Amén de repetir como loros los mismos estribillos de los partes de guerra del dúo Ortega-Fernández, convertidos en verdad absoluta por la “golosina visual” televisiva, tales como la categoría pseudo-científica de “castrocomunismo”, de la que muchos de ellos fueron militantes en sus años mozos. Nuestros inefables “profesores” no dicen nada sobre unas cuantas barbaridades cometidas por los presidentes ungidos por el tristemente célebre Pacto de Punto Fijo, al cual en algún momento de sus vidas adversaron y hoy alaban servilmente. Efectivamente, como dicen nuestros “profesores” en su manifiesto, dicho pacto adeco-copeyano “trató de corregir sus imperfecciones con los recursos institucionales pertinentes”, suponemos que se refieren al genocidio perpetrado por Carlos Andrés Pérez y el “asesino de Caracas”, Italo del Valle Alliegro, quienes masacraron a más de 3000 personas en febrero de 1989. También es verdad que los venezolanos “escogimos la libertad y la democracia como forma de vida”, y eso lo demostramos el 13 de abril derrocando al dictador que eliminó la Asamblea Nacional y demás poderes públicos, torturó y asesinó, y llevó a cabo más de 1000 allanamientos en menos de 48 horas; el mismo personaje que ellos aplaudieron en Miraflores y apoyaron en aquel lamentable libelo titulado: “La sociedad civil saluda el renacimiento de la República de Venezuela”, publicado el 12 de abril.

Olvidan olímpicamente que uno de los padres del “puntofijismo”, Rafael Caldera, en su segundo gobierno, cometió el crimen más grande que se haya perpetrado contra la nación y el pueblo venezolano: los auxilios millonarios a los banqueros ladrones. Este sí fue un crimen, no un simple error, como ellos consideran la libertad que se le concedió a Chavéz.
Pero el manifiesto, sin embargo, tiene una virtud, si es que se puede llamar así. Los “profesores” que lo firman se quitan la careta. Se dejan de tonterías y eufemismos y con el mayor cinismo tiran por la borda los argumentos que hasta ahora habían mantenido para lograr el cierre de la UCV. El cuento que nos echaban en la Universidad era que: “no habían condiciones para mantener la Universidad funcionando”, “no hay seguridad”, “no existe la normalidad”, “no hay presupuesto para funcionar”. Ahora dejan al descubierto que sus intenciones siempre fueron derrocar al gobierno. Se burlan de la posibilidad de convertir a la Universidad en un espacio para el diálogo, y dicen: “La universidad venezolana debe tomar partido sin ambigüedades ni cobardes apariencias de pluralismo, consulta y amplitud”. Llaman “glorioso” a un paro patronal-burocrático que sus mismos organizadores no hayan que inventar para quitárselo de encima. Mientras nuestros “profesores” rompen lanzas por un paro criminal, Ortega y Fernández se lanzan la pelota el uno al otro, y gimen: “se nos fue de las manos”, “yo no fui”, y el otro para salvar su pellejo le contesta: “yo tampoco”. Ahora nadie fue, nadie es responsable del desastre causado a nuestra empresa petrolera; no hay responsables para los miles de despidos de trabajadores, expediente mediante el cual las empresas golpistas quieren recuperar las pérdidas de dos meses de paro inútil. Nadie tiene la culpa de la severa recesión que se cierne sobre los trabajadores y el pueblo. Ninguno de estos sinvergüenzas golpistas y fascistas se hace responsable por las violaciones a los derechos laborales que los empresarios inescrupulosos ejecutan amparados en una supuesta “fuerza mayor”. Y esto es convalidado por nuestros “profesores” firmantes del manifiesto de marras. Que desvergüenza, que ejemplo están dando a sus alumnos.

Lo que ha quedado meridianamente claro para una gran parte del estudiantado, de los profesores y empleados honestos de la UCV es que fue con la presión, con la movilización permanente de la comunidad ucevista, como se logró evitar el cierre de nuestra Universidad. Sin embargo, esta conquista aún no está segura. El Consejo Universitario sigue emitiendo resoluciones confusas y ambiguas, sigue amenazando con el cierre indefinido si se produce algún hecho de violencia dentro del campus universitario (será que están preparando otra provocación como la que llevaron a cabo el 15 de enero los bandidos armados de Bandera Roja).

El reto para los ucevistas ahora es comenzar un proceso de transformación profunda de la Universidad. Se trata de acabar con las estructuras antidemocráticas y autoritarias que rigen en la UCV. Para ello es necesario conformar un FRENTE UNIVERSITARIO que agrupe a todas las organizaciones y movimientos existentes en la Universidad, para articular las luchas y comenzar a andar el camino de la transformación universitaria.


Prof. Miguel Angel Hernández Arvelo
Escuela de Sociología-UCV




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Miguel Angel Hernández Arvelo

Profesor de Historia en la UCV y miembro del comité impulsor del Partido Revolución y Socialismo. Como marxista, Hernández aboga por el definitivo rompimiento con el capitalismo en Venezuela y por la construcción del socialismo.


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