El Papa Francisco debe reabrir "El Limbo" para el general Osorio

El Papa anterior, cuyo nombre como pastor de la iglesia católica universal no recuerdo, ni quiero averiguar, porque pasó fugaz y sin hundir en la tierra sus pasos ni la punta del cayado, o báculo inherente a su dignidad de pastor de almas, eliminó el limbo, justamente el asunto único por el cual le recuerdo ahora. Era el limbo aquel espacio entre la vida y la muerte donde iban los niños no bautizados; distinto aquel destinado como asiento provisional de aquellas almas sobre las cuales aún no había una decisión, absolución para dirigirse al cielo o condena para hundirse en las pailas del infierno que llaman purgatorio; o lo que es lo mismo, en donde se está como entre tercera y el plato.

Uno no sabe ahora donde se hallará aquella multitud de almas infantiles e inocentes. Aunque no se los imagina como refugiados que ahora atraviesan el mar Mediterráneo en busca de la paz, la vida y hasta lo más elemental, como comida. Si por Francisco fuera, como lo ha dejado ver, ese asunto o situación dramática y por demás injusta no existiera, lo que revela que su poder no está en la tierra y entre los vivos. De donde uno supone que Francisco está seguro que los niños muertos no bautizados, asunto que de ser un pecado no les compete, de una vez van al cielo por inocentes y de por sí santificados.

Pero en el lenguaje coloquial, por lo menos venezolano, estar en el limbo es también estar en "la luna", encantado, distraído, amarrando la perra o haciéndose el "musiú" o simplemente el loco. Uno se hace el loco generalmente porque le conviene, por no meterse en vainas o meterse una vaina. Generalmente las agallas del tipo, suelen aconsejarle hacerse el loco, mirar para allá, en la dirección opuesto a la de donde pasa el contrabando, si no es él mismo el ejecutor de la trampa o la picardía, para que la caja suene.

El general Osorio, cuando en Barcelona el presidente Maduro "montó en cólera", por lo menos eso pareció, al observar el lamentable estado en que se hallaban los Supermercales Bicentenario de esta ciudad y Puerto La Cruz, hace ya más de dos años, se hizo el musiú, como que nada sabía de eso, estando en el cargo desde largo tiempo atrás. Por aquel desastre que, según se dijo fue el producto de la desviación de recursos destinados a poner orden y hasta higiene en aquellos espacios, se llevaron presos por unos pocos días a unos tres funcionarios de bajo nivel puestos en libertad con prontitud porque sólo eran unos simples pagapeos. ¿Y Osorio que hizo? Pues que uno sepa, el loco. Tanto que todavía el local de Barcelona sigue en el mismo lamentable estado de descuido, desidia y desaseo y sólo llegan pocas cosas. Si usted entra allí, observará un cuadro de caos. ¿Y Osorio? En el mismo estado, haciéndose el loco.

Los medios acaban de informar que unos cuantos, mucho más que aquellos tres pendejos que pusieron presos por lo de Barcelona, y de un nivel muy alto, fueron detenidos acusados de varios delitos como el desviar productos de Mercal y CVAL a las redes de distribución privadas, irregularidades muchas, lo que incluye promover el bachaqueo. Pero además de lo dicho, hay en común que todos ellos, según la prensa, estuvieron bajo la supervisión, mandato o subordinación por años, en distintos cargos, del general Osorio. Al parecer, para donde a éste enviaban, iban aquellos como en cadena; circunstancia demasiada azarosa como para ser cierto o, demasiado real para considerarle azarosa.

Sería una manifestación descarada de mala fe de nuestra parte pedir que por lo que los subalternos y escogidos reiteradamente por Osorio mal hicieron, éste pague. No es extraño que en quienes confió abusasen de él y los bienes del pueblo. Por lo menos así será hasta que se pruebe lo contario. Pero no parece excesivo o cruel que digamos que el general Osorio, pese su alto nivel jerárquico militar, vive en la luna, porque en el limbo no, pues este espacio lo eliminó el Papa anterior. Por ese estar extasiado en el satélite terrestre sus más cercanos colaboradores le robaron primera, segunda, tercera, home y hasta las almohadillas y de paso, muchas veces, dejaron el plato del pueblo vacío.

Pero es por demás pecaminoso que un general sea tan descuidado, en exceso confiado con la gente a su mando, sin cuidar como debía lo puesto a su resguardo. Entonces ¿con quién cuenta la república y la revolución?

De donde uno concluye que el general Osorio alguna culpa tiene, pues en el menor de los casos, haber bajado la guardia cuando no debía, estar pensando en pajaritas preñadas mientras descaradamente le robaban el home, es un enorme descuido y sin duda un pecado que se debe pagar. Claro, mientras esto se dilucida, el Papa debe reabrir el limbo, pues el purgatorio, no corresponde por ahora a Osorio por causa de lo sucedido o hecho por los suyos de manera reiterada y continuada, estando ellos bajo su supervisión. Si eso, lo que sugiero, hace Francisco, allí estará por largo tiempo y nos daría cierta tranquilidad; no correríamos el riesgo que a Osorio lo enroquen.

Observen que por los niños muertos sin ser bautizados, como ya dijimos, no vale el limbo, pues de hecho son santos. Pero para el caso del General Osorio es pertinente.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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