¡Rebelión! ¡Rebelión! Rebelión!

Anoche, luego de enviar mi artículo titulado "Chivo que se devuelve se desnuca", oí al presidente Nicolás Maduro, en las conclusiones de la plenaria extraordinaria del III Congreso del PSUV, gritar ¡Rebelión! ¡Rebelión! ¡Rebelión!, ante la acometida de la burguesía. Y de inmediato me coloqué frente a mi computador a escribir sobre ese llamado.

En efecto, me sorprendió el grito de guerra del presidente Maduro, pues, me supongo que él sabe lo que se esconde detrás de esa palabra: rebelión. Recordé las rebeliones del 4 de mayo y 2 de junio de 1960. Es decir, el llamado "Carupanazo" y el "Porteñazo", en ambos participamos militares y civiles. Fueron actos de rebelión en contra de un gobierno establecido, pero traidor y sanguinario. Estas acciones están dentro de lo que se llama una rebelión.

Para más claridad sobre ese término, podemos consultar a un diccionario, o bien a internet. Allí encontramos que una rebelión es un levantamiento contra una autoridad establecida o un gobierno, en especial cuando se realiza con el fin de derrocarlo, y sustituirlo por otro. En ese sentido, está claro lo que persigue un acto de esta naturaleza… Una rebelión es, en la mayoría de los casos una manifestación de rechazo a la autoridad. Este rechazo puede llevarse a cabo desde un acto de desobediencia civil, hasta un intento organizado y armado con el fin de destruir la autoridad establecida. El término también se usa para hacer referencia a la resistencia armada de un grupo subordinado frente al gobierno establecido. Y, por lo tanto, a quienes participan en un acto de este tipo, se denominan rebeldes.

Pero voy a dejar atrás mi infantilismo, veamos las cosas de otra manera. El señor presidente quiso decir que ante la acometida de la derecha adeco burguesa había que rebelarse con fuerza. Con furia. Con ganas de coger el monte. Eso no lo dijo él. Lo estoy diciendo yo, por si las moscas. Pero ni la derecha ni la burguesía son autoridad, ni gobierno en ejercicio. Eso sí pretenden serlo. Entonces una rebelión sería contra quien… Pregunto.

En serio, sería interesante ver si somos capaces de coger el monte para emular a los valerosos y cojonudos guerrilleros de la década de los 60. Por ejemplo, ver en la sierra de Falcón a un Fredy Bernal y Tareck El Aissami, donde estuvieron los legendarios Douglas Bravo, El Chema, el Comandante Pablo y Trina, la guerrillera, entre otros. Ver a un Diosdado Cabello, al frente de una columna guerrillera pastoreando por las montañas del cerro El Bachiller. O a un Elías Jaua, comandando una Unidad Táctica Citadina (UTC) en Caracas. Y por qué no a un Héctor Rodríguez cavando un túnel para escapar de la isla del Burro.

¿Estamos preparados los chavistas para emprender una verdadera rebelión contra la burguesía y la derecha adeca, para salvar el legado. ¿Existen bolas para tomar los fusiles e irnos para el monte (Por supuesto que yo no podría por razones obvias), a sabiendas que en menos de 72 horas tendríamos las botas yanquis pisando nuestra tierra sagrada). Estoy seguro que muchos lo harían, pero la mayoría se quedarían en sus madrigueras… Ver para creer, o lo contrario. ¡Se cansa uno! ¡No sé si volveré!


Puerto Ordaz, 31 de enero de 2016.



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Teófilo Santaella

Periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la Isla del Burro, en la década de los 60.

 teofilo_santaella@yahoo.com

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