La Columna de Dante

Hizo y no robó

Ha comenzado un nuevo período de sesiones en la Asamblea Nacional y la oposición ya está demostrando que solo tiene como objetivo central excluyente derrocar al Presidente. Obviamente no es muy elegante empezar diciendo que "en seis meses habrá cambio constitucional de Gobierno". Evidentemente representa cero aporte para el entendimiento y camino al diálogo nacional imprescindible para sacar a Venezuela adelante.

El Legislativo es un poder con muchas competencias y por lo tanto esa actitud tenderá a profundizar la grieta social e imposibilitar un desenlace. Eso no es bueno para el país. Atenta contra la convivencia y naturalmente construirá más intransigencias.

Ojalá los diputados opositores tengan sensatez y administren correctamente su supremacía de votos para ayudar a gobernar y no para poner más palos en la rueda del Ejecutivo. Todos tenemos que acostumbrarnos a esta nueva realidad política institucional y a partir de ella encontrarnos, construir puntos de acuerdo en vez de baldíos propensos para la peleadera sistemática, vacía de contenidos y sobre todo negativa a los ojos de propios y extraños.

Los primeros pasos han sido de expulsión de emociones contenidas durante mucho tiempo. Desahogadas las pasiones viene el momento de legislar en grande. De la edificación de un aparato legal productivo, bien antiburocrático, que ratifique la simplificación de todos los trámites que hoy desalientan a los nuevos emprendimientos.

Es la hora de los constructores de confianza. De las figuras de ambos lados que instalen en los ciudadanos una sensación de capacidad y honestidad fortísima, que haga que se les reconozca porque hicieron y no robaron; porque su gerencia fue efectiva y trajo soluciones para los usuarios y que sus trabajadores tengan sentido de pertenencia y honor de ser parte de esos procesos exitosos, respetados y exaltados por todos.

Cuando apreciamos que en el aparato germinan focos de corrupción de distinto tamaño, cuando percibimos la desaparición de los valores que vienen del hogar, aquellos que priorizan la honestidad, la decencia y los buenos modales, no podemos sorprendernos de lo que todos vemos, a veces infelizmente con un acostumbramiento o fatalismo desmotivador.

Hoy con muchas ganas y convicción me adhiero a este pensamiento del gran Simón: "El sistema de Gobierno más perfecto es aquel que produce la mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política". No hay otra.

Fuerte abrazo

 

 



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Dante Rivas


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