El fracaso de la Ley que prohibió los videojuegos violentos y los juguetes bélicos en Venezuela

¿Quién quiere comprar una espectacular pistola lanza dardos del Capitán América? ¿Quién quiere comprar un macizo martillo de Thor, para sorprender a los hiperactivos niños venezolanos? ¿Quién quiere comprar un robot de Optimus Prime, que grita 50 frases de guerra en español? ¿Quién quiere comprar todos los juegos pirateados de Grand Theft Auto, con envío gratuito por MRW a nivel nacional?

Así empieza la historia. Cuando tenía 8 años de edad, me invitaron a una maravillosa fiesta infantil de sábado por la tarde, para celebrar el cumpleaños del hijo menor de un afortunado abogado, que empezaba a trabajar en el Escritorio Jurídico de mis padres.

Entre golosinas, refrescos, y música festiva en el patio de la casa, los papás del chamo decidieron hacer una rifa, aprovechando la asistencia de todos los niños invitados a la fiesta. El muchacho que acertara el número oculto del 1 al 50, se ganaría una increíble GameBoy original de Nintendo, que en aquella inolvidable época "noventera", fue una videoconsola portátil codiciada por todos los jóvenes.

Recuerdo que todos los chamitos nos reunimos en la sala de la casa, esperando que la suerte estuviera a nuestro favor, y así quedarnos con el tremendo regalote tecnológico. Pero antes de empezar la rifa, el papá del cumpleañero se acercó por la espalda, y me dijo en voz baja y con insistencia "Chamo es el 14, tienes que decir 14 para que te ganes la GameBoy. Hazme caso, yo sé lo que te digo".

No sé si lo dijo por conveniencia laboral, ya que yo era el hijo de su jefe, o porque simplemente le caía bien, pero haberme dicho en secreto el número ganador de la rifa, me puso en un prematuro dilema de vida por enfrentar.

Empezó la rifa, y la mamá del cumpleañero escribió y escondió el número ganador en una hoja de papel, mientras le preguntaba a cada niño cuál era el número oculto del 1 al 50.

Después de escuchar varios números equivocados, llegó mi turno y la señora me preguntó: Carlos ¿Qué número dices tú? Yo dije el 23, y la señora me dijo: ¿Estás seguro? Y yo le respondí: "Sí, yo creo que es el número 23".

Demostrando complicidad con su esposo, ambos se miraron a los ojos, y me dijeron con decepción: "No Carlos, ese no era el número ganador". Pero siguieron con el entretenido sorteo, hasta que tras muchísimos intentos fallidos, un chamito finalmente gritó en voz alta ¡14! y se ganó la extraordinaria GameBoy de Nintendo.

Yo sé que hice lo correcto al no caer en la trampa, pero igual sentí una emoción agridulce, por lo que fácilmente pudo ser, y por lo que difícilmente no fue. Pero luego que mis papás llegaron a la fiesta, fue muy gratificante mirarlos directo a los ojos, para decirles que me había divertido un mundo en el cumpleaños, sin sentir miedo, culpa, o ratón moral por mi reciente comportamiento.

Recuerdo que los padres del chamito que dijo 14 y se ganó la GameBoy, tuvieron que cambiarlo de colegio porque bajó su rendimiento académico, ya que vivía enviciado con la maquinita japonesa. Y algunos estudiantes de mi salón, tuvieron que firmar el libro negro por mala conducta, ya que se peleaban en el recreo para jugar un minutito con la GameBoy, e incluso, se la intentaron romper y robar al afortunado niñito 14.

En mi caso, haber podido vencer con éxito esa encrucijada existencial, me ayudó a construir valores firmes de vida, que me mantuvieron en el cuadro de honor hasta la graduación, que elevaron mi autoestima, que definieron mi personalidad, y que trazaron las metas holísticas por alcanzar.

Casualmente, la historia relatada ocurrió a mediados del mes de diciembre, a pocos días de celebrarse la tercera Navidad "noventera" del siglo XX. Pero ahora en pleno siglo XXI, nos preguntamos ¿Dónde quedaron los columpios de honestidad, los toboganes de moralidad, y los árboles de pacifismo en Venezuela?

¿Por qué los hijos de Bolívar prefieren una sofisticada Playstation, una Xbox y una Wii, por encima de un tradicional trompo, un yoyo y unas metras? ¿Por qué prefieren al Capitán América por encima del Capitán Planeta? ¿Por qué no soportan el aburrimiento de los crucigramas, de las sopas de letras y del ajedrez? ¿Por qué prefieren jugar Grand Theft Auto, Battlefield y Assassin's Creed, por encima de Tetris, Lemmings y Ecco The Dolphin?

Es importante saber que desde el año 2009, la Asamblea Nacional en Venezuela aprobó la Ley para la Prohibición de Videojuegos Bélicos y Juguetes Bélicos, con el objetivo de vetar la compra y venta de basura tecnológica subversiva, la cual pudiera destruir la salud mental de los niños y adolescentes venezolanos.

La mencionada ley publicada en Gaceta Oficial N° 39.320, busca proteger el crecimiento intelectual y espiritual de nuestros jóvenes, para que no se conviertan en la presa fácil de la kilométrica violencia que impera en Venezuela. No obstante, su eficacia y eficiencia ha sido totalmente nula, dejando a la población infantil criolla en manos de juguetes y videojuegos, que despiertan la sed de venganza, la envidia, el egoísmo, la codicia, y la necesidad de matar por diversión.

Reflejando los clásicos antivalores que perpetuarán la sangre del Libertador, vemos que en las calles de Venezuela y en su ciberespacio, abundan delincuentes de la economía formal e informal, que no dudan en comercializar el belicismo de su morbosa mercancía, a cualquier cristiano o ateo venezolano que quiera enfermarse mentalmente.

En centros comerciales, en tiendas por departamento, en mercados de pulgas, y en sitios Web de comercio electrónico, podemos encontrar a buhoneros, vendedores, maleantes y revendedores, que no se cansan de importar, descargar, robar, y transgredir el marco legal impuesto en la Ley para la prohibición de videojuegos y juguetes bélicos.

Desafortunadamente, el libertinaje de violencia tecnológica se acrecienta en el mes de diciembre, ya que la Navidad del Tío Sam se encarga de llenar de capitalismo, consumismo, vandalismo y racismo a los pobres venezolanos, que como buenas ovejas borregas del rebaño norteamericano, no dudan en capitalizar la miseria espiritual de sus vidas, comprando hasta la mugre que florece en sus malditos pensamientos de avaricia.

Es así, como la gente venezolana hace hasta lo imposible por boicotear la paz del Señor, comprándoles a sus hijos un gran armamento blindado de guerra, que se paga con tarjetas de crédito, con transferencias bancarias, con tarjetas de débito, con dinero en efectivo, con sexo oral prepagado, o con una escopeta en medio de la sien.

En vista de tanto desmadre navideño en contra de la niñez venezolana, analizaremos los Sitios Web internacionales que operan en Venezuela durante las 24 horas del día, y que permiten la venta ilícita de belicismo tecnológico en el país. Tenemos los famosos casos de Mercadolibre.com.ve, Clasf.co.ve, Quebarato.co.ve y OLX.com.ve, que se burlan de la Ley para la prohibición de videojuegos y juguetes bélicos, habilitando una plataforma comercial en línea, que mercadea artículos sancionados por la mencionada ley.

Dentro del comercio electrónico venezolano, vemos miles de productos que comprometen el desarrollo psico-social de la infancia venezolana, y por desgracia, también vemos miles de padres y representantes que patrocinan la publicación, la oferta y la demanda del belicismo tecnológico.

Principalmente en Mercadolibre.com.ve, se irrespeta descaradamente la Ley que prohíbe videojuegos y juguetes bélicos en Venezuela. Pese a que Mercadolibre insta a denunciar la irregularidad del producto o servicio anunciado, pudiendo expulsar de la comunidad al vendedor infractor, obviamente los mafiosos de Mercadolibre y sus secuaces informáticos, NO renunciarán a los millones de bolívares fuertes que ganan a diario, por comisiones de ventas concretadas, por tarifas de publicación, y por el uso de su sistema privado de pago.

De igual manera, hay Sitios Web venezolanos que se especializan en la venta, distribución e intercambio de la violencia cibernética, con el propósito de malograr la capacidad de discernimiento de la juventud venezolana. Tenemos los lamentables casos de Gamestore.com.ve, Psjuegos.com.ve, Underccs.com.ve, Neotienda.com, ps3maracaibo.com y demás tiendas virtuales ilegales, fácilmente halladas con el motor de búsqueda de Google, que son verdaderas fábricas "clandestinas" de ilegalidad, las cuales viven conspirando contra la Ley venezolana para la prohibición de videojuegos violentos y juguetes bélicos.

Tristemente, esas tiendas virtuales venezolanas han logrado abrir la puerta del Hosting, y obtener los renovables dominios anuales, gracias al apoyo incondicional de CONATEL, que viene facilitando la permanencia de esos Sitios Web que corrompen a los niños venezolanos, y permite que sigan vendiendo ilegalmente miles de videojuegos bélicos.

Lo peor, es que los delincuentes venezolanos aparte de comprar las famosas torres de CD, DVD y BluRay en Mercadolibre, para re-grabar y vender los videojuegos bélicos en las calles. Ahora, venden "juegos digitales" obtenidos con los trucos delictivos de la Web, para luego revenderlos a sus clientes con cupos externos "intransferibles", con las agresivas carátulas a full color, con los carritos de compra inmediata, con las Gift Cards de Amazon, con los catálogos alfabetizados de nuevos lanzamientos, con los pagos rápidos vía PayPal, y con los centros actualizados de descargas.

¡Qué vergüenza CONATEL! Por culpa de la mala asignación y la mala administración de los dominios venezolanos, un chamito de 8 años compró ayer Metal Gear Solid V en Gamestore.com.ve, luego un chamito de 11 años compró hoy Far Cry 3 en Psjuegos.com.ve, y finalmente un chamito de 7 años comprará mañana Call of Duty III en Underccs.com.ve.

Además, las redes sociales extranjeras como Facebook, WhatsApp y Twitter, han fortalecido el fracaso de la Ley para la Prohibición de Videojuegos y Juguetes Bélicos. Ya que en Venezuela existen páginas, muros, y foros llenos de gamers y piratas informáticos, que bajo el supuesto anonimato de perfiles falsos y cuentas de terceros hackeadas, se dedican a traficar videojuegos bélicos entre sus miles de seguidores, compartiendo hipervínculos en MEGA, gestionando archivos Torrents, y subiendo la violencia virtual a servidores con datos encapsulados.

En tiempos recientes, los delincuentes venezolanos que trafican videojuegos bélicos, aprovechan el uso de mensajes privados en las redes sociales, para contactar a los usuarios y completar las transacciones, que muchas veces acaban en estafas, en ciberacoso y en la práctica del Phishing.

Recordemos que el acceso a la Internet en Venezuela, se ha expandido masivamente en los hogares, plazas, oficinas y colegios del país. Pero es muy común que los padres de familia, autoricen que sus hijos tengan una computadora en sus dormitorios, o les entregan dinero para que vayan al cibercafé más cercano a sus viviendas. En ambos casos, los niños y adolescentes emplean la persuasión del estudio y los trabajos académicos, para lograr pasar más tiempo frente a la pantalla de una PC, de una tableta o de un Smartphone, y así van navegando a través de peligrosos contenidos audiovisuales, van descargando aplicaciones adictivas de Android, y van consumiendo pornografía llena de esclavitud mental.

Pero el irrespeto a la ley, no solo se irrespeta en la red telemática de la Internet, sino también en las tiendas con direcciones físicas venezolanas. Sabemos que las jugueterías legalmente constituidas en nuestro país, viven exponiendo y vendiendo su belicismo a sol y sombra, sin miedo a los posibles allanamientos y a los decomisos de la mercancía.

Tenemos el caso de la cadena de tiendas "Hobby 2000", que refleja la vagabundería ilegal del resto de jugueterías venezolanas. Allí estuvimos, visualizamos y comprobamos que se venden libremente juguetes bélicos, en sus más de 20 tiendas dentro del territorio nacional, porque la apología de guerra generada por todo el escuadrón de Los Vengadores, de los Power Rangers, de los 4 Fantásticos, de Los Transformers y de los X-Men, representa la mejor ganancia económica de una violenta temporada navideña, que continúa irrespetando la violenta letra muerta de nuestras leyes vigentes.

Si usted tiene piernas, puede patalear la calle y corroborar nuestra verdad, visitando cualquier juguetería belicista de Venezuela. Si usted dispone de conexión a la Internet, puede entrar justo ahora a Mercadolibre, Gamestore, OLX y a los demás suburbios de violencia virtual 100% venezolana, y corroborar la verdad del belicismo tecnológico venezolano.

Los webmasters de esas usureras tiendas virtuales y los dueños de esas usureras jugueterías, que se dedican a la compra y venta ilegal de videojuegos violentos y juguetes bélicos, NO son extraterrestres del insólito universo Marvel, ya que son delincuentes venezolanos que fácilmente podrían ser detenidos, enjuiciados, y condenados a pagar de 2000 a 4000 Unidades Tributarias, o ser privados de libertad de 3 a 5 años, basándonos en las sanciones descritas en los artículos 13 y 14, de la Ley para la prohibición de Videojuegos Bélicos y Juguetes Bélicos.

Pero como en Venezuela ya no hay Defensoría del Pueblo, ya no hay Ministerio Público, ya no hay L.O.P.N.A, ya no hay Asamblea Nacional, ya no hay INDEPABIS, ya no hay CONATEL, y jamás existió una Ley para la Prohibición de Videojuegos Violentos y Juguetes Bélicos, pues se estableció una terrible inacción judicial, en la que lamentablemente los niños y adolescentes venezolanos, sufren los efectos secundarios de la kriptonita corrupta, burocrática y revolucionaria.

Recordemos que los niños venezolanos NO nacen violentos. Se vuelven violentos por culpa de una sociedad que glorifica la violencia, y por culpa de unos padres que crecieron a expensas de esa violencia. Si seguimos promulgando leyes que simbolizan el hazmerreír de una colectividad en decadencia, pues seguiremos incrementando a corto y largo plazo, los altos índices de delincuencia por tantos robos, hurtos, guarimbas, fraudes, secuestros y asesinatos, que los niños de hoy NO dudarán en cometer durante su futura adultez.

El gigantesco ojo de la ignorancia del pueblo, alienta a seguir cometiendo el mismo oscuro delito. Esa ignorancia es fruto de la retaliación ética y moral que predomina en una Venezuela, donde los correazos, las nalgadas, los empujones, los gritos, los moretones y las cicatrices, siguen siendo la mejor educación y la mejor medicina, para corregir los defectos corporales y los defectos espirituales del infante.

Ya hay suficiente maldad en el Mundo, con el bombardeo publicitario que transmiten los medios privados venezolanos y extranjeros, con el terrorismo informativo que transmiten los medios privados venezolanos y extranjeros, y con la vulgaridad en alta definición transmitida por los medios privados venezolanos y extranjeros. Esos bodrios comunicacionales NO cumplen con la ley de responsabilidad social venezolana, y son los grandes culpables de que los niños y adolescentes, prefieran un guante de boxeo antes que un telescopio astronómico.

Nos preguntamos ¿Por qué tenemos que viajar por la vida, contaminando el cerebro de los más inocentes? Los juguetes y videojuegos bélicos, enfatizan la llegada y la proliferación del Bullying, del aislamiento social, de la repetición del año escolar, y de la insatisfacción personal, en todos los centros educativos públicos y privados de Venezuela.

Te voy a quebrar el brazo, porque así lo hizo Hulk. Te voy a romper los cuatro ojos, porque así lo hizo Wolverine. Te voy a apuñalar por la espalda, porque así lo hizo Kratos. Te voy a enseñar a fumar cigarrillos, a beber alcohol y a inhalar drogas, porque así me enseñó Carl Johnson.

Por desgracia, la compra y venta ilegal de los videojuegos violentos, NO solo afecta a los sifrinos venezolanos que los venden y los compran en las tiendas virtuales. Sabemos que el mestizaje multicultural y socio-económico que se vive en Venezuela, permite que muchísimos niños humildes con buenos valores, tengan que ir a la casa del petulante compañerito de clases, para realizar ese trabajito de historia que la maestra les mandó a efectuar en grupo. Es allí cuando el sifrino aprovecha la gran oportunidad, para presumirle a sus amiguitos toda la fatalidad y brutalidad de Mortal Kombat X, por lo que los angelitos terminan siendo cómplices de la sangrienta perturbación mental.

El trágico tema que hoy presentamos en Aporrea, siempre se ha intentado politizar en el territorio venezolano. Y no dudamos que las cucarachas capitalistas opositoras, representando a la horda delictiva que financia todo el belicismo cibernético del país, simplemente se seguirán quejando por el alto precio de los juguetes, por la crisis monetaria reinante, y por las dificultades del control cambiario.

Seamos sinceros, la Ley para la Prohibición de Videojuegos y Juguetes Bélicos en Venezuela fue un auténtico FRACASO, y es un cruel reflejo de otras leyes bienaventuradas, que terminaron siendo un polvoriento numerito de la Gaceta Oficial, como la olvidada ley para el manejo integral de los desechos sólidos, como la olvidada ley que prohibía fumar en espacios públicos, y como la olvidada ley que castigaba la piratería de música, de películas y de programas de computadora.

En los pequeños detalles de la vida, se encuentra la gran verdad del Universo. Estamos seguros que el tremendo fracaso de la Ley para la Prohibición de Videojuegos y Juguetes Bélicos, demuestra con claridad el abismo ideológico que más temprano que tarde, extinguirá por completo a la Revolución Ecosocialista Venezolana.

Construir leyes piratas que acaban en la basura, también es una forma de violencia en contra del pueblo venezolano. La problemática NO se resuelve, ni con reformas atemporales ni con recursos de nulidad. Creemos que la violencia nace y renace, con la conciencia e inconciencia de todos los niñitos 14, que antes de codiciar una agresiva figura de acción de Spiderman, deberían ambicionar el altruismo, la solidaridad y la honestidad.

La época navideña debería rescatar la humildad, la empatía y el patriotismo en Venezuela, para NO continuar comprando tanta chatarra tóxica de plástico y metal. Si los niños venezolanos prefieren un escudo original del Capitán América, por encima de adoptar a un perrito mestizo de la calle, es por culpa del legendario proceso de Transculturación que sufrió nuestro tricolor patrio, el cual endiosaba el sabor del Kool-Aid, y rechazaba el gusto del papelón con limón.

Es chocante ver llorar de felicidad a niños venezolanos, que recibieron una laptop por parte de Santa Claus, que recibieron un Iphone por parte del Niño Jesús, y que recibieron un Drone por parte de sus padres, quienes jamás pensaron en regalarles a sus hijos un gratuito beso en la mejilla, un gratuito abrazo de oso, y un gratuito te amo directo a los ojos.

Debemos recuperar el santificado ambiente familiar 100% venezolano, con las fiestas decembrinas de Navidad y con la parranda del Año Nuevo. Desde nuestro cibermedio Ekologia.com.ve exigimos que los organismos públicos en Venezuela, no sigan promoviendo la venta de violencia digital en la Internet, ni sigan envolviéndola con papel de regalo traslúcido.

Si usted es un delincuente que trafica con videojuegos violentos y juguetes bélicos en Venezuela, debe saber que terminará preso en la cárcel o cantando debajo de un puente. Si por el contrario, usted es un ciudadano lleno de amor por la vida, debe evitar la esclavitud mental de sus hijos, nietos, sobrinos y ahijados.

No olvidemos que allí afuera hay miles de niños de la calle, que NO ambicionan pistolas de guerra, porque ya están cansados de recibir los balazos de la indiferencia ciudadana. Allí afuera hay miles de niños de la calle, que no necesitan el escudo protector del Capitán América, porque ya están vacunados contra la esperanza de un mejor amanecer. Allí afuera hay miles de niños de la calle, que jamás leerán nuestro artículo de opinión, porque ya no tienen más lágrimas para escribir el puño y la letra de sus llantos.

Cuando el 31 de diciembre rompamos el cielo de alegría y color, con la explosión de tantos fuegos artificiales, NO olvidemos que un niño con cáncer de la calle, se quedó ciego, sordo y mudo el 1 de enero.



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Carlos Ruperto Fermín

Licenciado en Comunicación Social, mención Periodismo Impreso. Egresado de la Universidad del Zulia en Venezuela.

 carlosfermin123@hotmail.com

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