Retomemos el Reparto a Domicilio de la Cesta Básica

Mercales, Pdvales y Bicentenarios han sido corrompidos y siguen siendo muy susceptibles de serlo por muchos cambios gerenciales que se les hagan. El sentimiento lucrativo capitalista es cultural y la administración de bienes subsidiados que puedan revenderse con jugosas ganancias y convertirlos así en fuente de lucro corrupto es de hecho inevitable. Por consiguiente, hay necesidad de cambiar la estrategia.

Proponemos que esos mismos establecimientos se conviertan en centros de acopio desde donde se despacharía a domicilio parroquial las bolsas de comida esenciales y no esenciales con vehículos adecuados: rancheras, motos y hasta bicicletas de reparto.

Las transacciones de compraventa tendrían que ser obligatoriamente por teléfono o personales para que luego el consumidor reciba sus pedidos semanales o diarios, según sus necesidades: Los inventarios deberán ser auditados (arqueados) cada día y evitar así que sus gerentes y demás personal los desvíen hacia el bachaquero, hacia el dueño de restorán, a la panadería, a las loncherías, a las polleras, a las carnicerías, a las farmacias. De esa manera se espera que las colas pierdan razón de ser, salvo para realizar los pedidos a corto plazo.

Los establecimientos detallistas privados tendrían que competir directamente en esos centros de acopio, y estarían sujetos a intervenciones periódicas para controlar la sana procedencia de sus inventarios. Este reparto a domicilio estaría protegido por la Guardia Nacional.

En paralelo, esos centros de acopio serían los centros de abastecimiento de bodegas y bodeguitas, de tal manera que se vaya creado una red de distribución paralela a la de la empresa privada. Sólo de esta manera podrían salir del juego la empresas intermediarias que no jueguen limpio.

09/12/2015 05:47:04 p.m.



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Manuel C. Martínez


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