¡Es la Economía, estúpido! ¡Otra vez!

Recordando aquella famosa frase, estrellada como bofetón de alerta en la cara del gobierno de Bill Clinton en los Estados Unidos, ahora que se nos trajo a la contingencia de la guerra económica y a los problemas cotidianos para conseguir algunos víveres esenciales, negados por quienes tienen en sus manos el mayor porcentaje de divisas, del mayor manejo de bienes importados, y del mayor porcentaje de bienes esenciales, distribuidos en el país, y -a la vez- de las mayores ganas de derrocar al gobierno, podríamos vociferar hoy, de nuevo, pero en nuestro país: ¡ Es la Economía, estúpido !...

(Sin que por motivo alguno estemos particularizando en persona alguna, este llamado de angustia, porque lo que hacemos, como siempre es un llamado al colectivo)

Por no querer mirar más allá de la punta de la nariz, por no aceptar que debemos, ¡DEBEMOS! Planificar (Guevara Serna dixit), y por mantener el control de nuestras fronteras en manos de quienes han hecho de ellas una especie de "coto de caza", donde lo que se ‘captura’ es un sinnúmero de ingresos (útiles y nocivos) que pueden entonces, tanto ayudar como hundir a un país (pero que en dinero va a bolsillos particulares -lo que ya es nocivo-, y en drogas, por ejemplo, o en paramilitarismo, pasa y llega para dañar a nuestro pueblo y engrosar los índices de inseguridad); donde lo que se intercambia no sólo podría servir para impulsarnos como modelo económico, sino que también sirve para descolocar al país, para destrozarlo económicamente, cuando vimos que a la criminal exacción de gasolina (y gasoil) auspiciada desde el mismísimo ministerio de Energía o de Petróleo (o como se llame ahora), por cuenta de burócratas ultra-corruptos, le siguió la devaluación ficticia y mortífera de nuestro signo monetario (gracias al dólar-Cúcuta y luego a dólar-today), y, a partir de allí, la debacle (total) de la extracción de todo tipo de productos, incitando a que el "hombre nuevo", a ese que no logramos formar porque descuidamos enormemente la Educación, pero que la ideología capitalista -implantada por siglos-, y que sí hizo su "trabajo", nos lo convirtiera en "homo bachaquerus" (a falta de formación y a sobra de impunidad y mal ejemplo…), ES QUE ESTAMOS COMO ESTAMOS…

La guerra económica que nos han montado, y que cada vez se hace más real, cabalga en el lomo de la jamás lograda -aunque muchas veces planteada- formación política y educación básica de nuestro pueblo, y de allí, ha resultado como repetitivo, establecer siempre que “lo urgente se imponga sobre lo importante”. Esto hace que la curva electoral, que de elección en elección viene marcando la caída -cada vez más en situación de barrena- de un experimento que pudo ser realmente revolucionario pero se dejó envolver en relaciones capitalistas, en un intento de “transición”, que si bien ha beneficiado a las clases más desposeídas, y ha solventado gran parte de la deuda social, pero no avanza significativamente hacia el socialismo, (aunque sí lo descalifica al mostrar fisuras que la oposición usa para “vender” esta forma de gobierno como algo que no funciona…), se agudice, mostrando un ángulo de caída cada vez mayor.

Ahora, de cara a la próxima elección, nos piden -de nuevo- que dejemos de ser críticos, porque -como siempre- le estamos dando vuelo a la oposición, a nuestros “enemigos” (que cada vez más, sabemos dónde es que están). Pero lo cierto es que a las críticas y a las propuestas que se le han hecho tanto al gobierno de Chávez como al de Maduro, a pesar del llamado del primero a “ser críticos”, y no tanto ‘autocríticos’, porque el único autocrítico fue él… no les paran ni media. La autosuficiencia y la ‘grandiosidad’ son más que pomposas. Y, precisamente, por no aceptar las críticas, por tanta ‘infalibilidad’, gracias a la cual en cada nueva elección se gana más apretadamente, se desacreditan los cuestionamientos -porque se gana y ya-, y no cambiamos nada de lo que pudiera ser reprochable.

Pero lo cierto es que para cada siguiente elección, el ‘borderline’ se hace más estrecho, la curva que está a punto de cruzarse con la ascendente curva del enemigo, se empeña en aproximarse cada vez más rápido. Y los gringos, que sí nos tienen pesaditos con todo y ropa, que nos estudian, que nos seducen con su ideología intocada por este gobierno (y el anterior), y que sí miran más allá de las puntas de sus narices, nos esperan como el caimán que en boca de caño esperó al “kirchnerismo”, en un país donde la no-reideologización llevó al rápido olvido de quienes con su neoliberalismo entreguista, privatizaron hasta el gato y le vendieron a Iberia -por ejemplo- el último jet de Aerolíneas Argentinas en un dólar con setenta y cinco centavos… ¿ y el pueblo ? … el pueblo que se joda…

Del enemigo aquí se habla a diario, pero no se cree suficientemente en su maldad. De tanto decir que cuando bajara el petróleo esto se vendría abajo, nos pasó como con el cuento aquel del que gritaba que venía el lobo, sin ser verdad… hasta que les llegó. Recuerdo que con Chávez inauguramos un tiempo en el que por vez primera, desde que tengo uso de razón política y económica, los ‘presupuestos’ nacionales comenzaron a calcularse con precios de barril petrolero por debajo del precio de mercado existente. En tiempos de la Cuarta República los presupuestos se hacían con estimaciones muy por encima del precio real del barril petrolero. Es decir que desde antes de comenzar el año, ya traían el déficit implícito… y cuando llegaba el mes de Junio, y “veían” que los dineros no alcanzaban, comenzaban los ‘recortes’, que se iniciaban en el ámbito de “lo cultural” y seguían con los incumplimientos de pagos a maestros y profesores, a pensionados, etc. O sea, recortaban por donde la cuerda se hacía más delgada…

Apenas desapareció Chávez, volvimos a diseñar presupuestos con estimaciones de precios petroleros por encima de lo que habían acostumbrado los gobiernos de Chávez. Matando de paso al Fondem, ‘Fondo de estabilización macroeconómica’, que tenía su “utilidad” y que podía servir frente a cualquier desbalance. De 40 dólares, se pasó a 60 dólares, a pesar de que ya venían bajando los precios… Eso, por supuesto, nos acercó al déficit fiscal, que es apenas compensado por impuestos que pesan sobre el pueblo, como el IVA, que permite que de la misma gente, se haga “la vaca” para, por ejemplo, decretar aumentos de sueldos. Y es que el gobierno parece no contar con economistas, o, si los tiene, no les paran o están ocultos… porque lo que son Sanguino y Farías, que son los que más paja hablan y menos compromisos asumen en sus apariciones televisivas, realmente dan pena ajena…

Y vuelvo a decir: ¡ Es la economía, estúpido !, porque a esto nos trajo el río. Inclusive, el imperio es tan poderoso, que hasta una de las leyes más básicas (y de las que más se cumplían) de la economía, como es la de la Oferta y la Demanda, es desvirtuada con fines políticos, ahora internacionales. Hoy bajan el precio del petróleo (para joderse en Rusia, pero también en Venezuela), como ayer le bajaron el precio de la Soya a Argentina, y antier le bajaron el precio al azúcar, para quebrar la economía cubana…

La demostración más palpable de esto último que les cuento, es que pese a la crisis en el medio oriente, pese las guerras, y aunque las incursiones rusas en Siria hayan destrozado flotas completas, pertenecientes a ISIS (Daesh), de camiones-cisterna cargados de petróleo robado, que se lo venden a Europa y Estados Unidos, el precio del petróleo sigue “bajando”…

Entonces nuestro llamado, es que así como le están poniendo atención a nuestras super-relaciones internacionales, a las cuales ojalá podamos tener tiempo para ‘llegarles’ y para que ellas ‘nos salven’, como la de incluirnos dentro de las bondades que pueda traer(nos) el Brics Bank (o banco de los países BRICS), ya que el Banco del Sur (propuesto por Chávez) se ha alejado aún más con los resultados de ayer en Argentina, y con la alineación ya cocinada por el imperio, de Colombia, Chile, Perú, Paraguay y hasta Uruguay, se ocupen TAMBIÉN de esta zona de frontera de la que nunca se ocuparon. Ni cuando Chávez y hasta ahora, con Maduro, cuando parece que por fin la “descubrieron” (así como Juan Manuel Santos también descubrió el oriente colombiano, siempre desasistido, pero sostenido por Venezuela), para asombrarse de que precisamente por este costado del país, fue por donde se (nos) descosió Venezuela.

Porque a pesar de las críticas que hicimos y de las propuestas que pusimos en el tapete, que al reunirlas se convirtieron como en una “crónica de una muerte anunciada”, nunca se nos escuchó. Y todavía parece que no sabemos qué hacer para recuperar el valor de nuestra moneda, que será el bastión principal, no sólo para ir reduciendo la extracción de gasolina y de productos subsidiados y demás, sino también para rescatar nuestro signo monetario en función de nuestra futura y cercana inclusión dentro de los convenios ‘swap’ con China (de intercambio de monedas) y de participación con fuerza dentro del ya casi listo ‘Banco de los BRICS’.

Por eso el “ritornello” del llamado: ¡Es la economía, estúpido!, que ahora tenemos que colocarlo, ¡Ooootra vez!, por delante del que habíamos hecho (que siempre hacemos y que consideramos más importante), que no es otro que: ¡Es la EDUCACIÓN, estúpido!, porque gracias a la ineptitud, e incluso a diversas formas de corrupción, en lo que en tanto escritorio y taquilla, venimos tolerando, al punto de no-castigar y, en consecuencia, no dar ejemplo, (y también porque algunos compañeritos “pueden molestarse…”), “LO URGENTE SE HA VUELTO A UBICAR SOBRE LO IMPORTANTE”.

Lo desafortunado de todo este asunto, es que se sigue pensando que se pierde terreno o se pierden elecciones, por lo que “uno” escribe, y no por lo que “causa” que uno escriba. Y por eso mismo, cada vez que se “gana” una elección no se hace ningún correctivo. Y no se hacen los correctivos porque jamás se debaten los ‘porqué’, referidos a la obtención de una cifra u otra. No se quiere mirar, hurgar, saber qué aconteció... Y mucho menos quiere revisarse la curva electoral nacional que viene en pérdida (bajando año a año) cruzándose anticipadamente con el empuje imperial que auspicia a la derecha en el país.

El Estado Táchira, mi estado natal, podría ser un laboratorio ideal para hacer ese tipo de “lecturas” que nunca quisieron hacer, solamente para atornillar a los principales culpables de la pérdida de terreno, tanto político como geográfico, en una zona que resultó tan delicada como tantas veces lo anunciamos y alertamos… pero por aquello del triunfalismo, o por ganar las elecciones en el resto del país, no se le puso atención o, como se dice coloquialmente, no se le paró bolas a un alud que mostró su principal fuerza de arrastre precisamente en el Táchira, a partir de los primeros gobiernos dizque chavistas, pero profundamente contrarrevolucionarios, que se replican hoy en día con el que tenemos, que es un carato desgobernado por un sujeto tocado por la creencia de que puede llegar a gobernar al país, llegando a Miraflores sobre los lomos de la ultraderecha reaccionaria y de la derecha reformista -y contrarrevolucionaria también-, incrustada en el partido de gobierno.

Recordé el nombre de aquel programa de televisión, el del ‘Inspector Rodríguez’: ¡ Qué locura ! … … …


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Manuel Rugeles


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