Olor a retroceso

En días pasados, en un foro internacional, el expresidente de Brasil Lula da Silva afirmó sentir “cierto olor a retroceso” en América Latina. Igualmente señaló que parte de las elites “no aceptan la política de la ascensión de las personas más pobres” y haciendo referencia a una conversación, en torno a la guerra en Irak, con el también expresidente George W. Bush recordó: “Le dije que mi guerra era contra la miseria y los millones de personas que en mi país pasan hambre”. Caminos irreconciliables…

Hay dos procesos electorales, de gran trascendencia, en puerta: la elección presidencial en Argentina del 22N y las parlamentarias en Venezuela del 6D. También una situación política compleja en Brasil. Todo esto justifica la preocupación de Lula que es la misma que muchos tenemos.

El domingo pasado, en lo que se llamó “Argentina debate”, tuvimos la oportunidad de contrastar las posiciones de los dos candidatos en carrera, Daniel Scioli y Mauricio Macri. No vamos a referirnos al discurso de Scioli, sólo al de Macri. Obviamente nuestra simpatía está con Scioli, al representar, en cierta medida, la continuidad del proyecto político de Cristina Fernández de Kirchner. De ella celebramos, cuando dijo, en su toma de posesión presidencial: “Al fin, América Latina tiene presidentes que se parecen a sus pueblos”. Eso creemos…

Macri nos dejó estupefactos, no podíamos creer tanta mediocridad, tantas frases hechas, tantas palabras de laboratorio, tanto discurso de mercadeo publicitario. Tanto engaño. El mismo lenguaje meloso y edulcorado que utiliza la derecha en nuestro país. Hacer referencia a “soñar”, a “nuestros hijos”, a “hacer posible, lo imposible”, a “hacerlo juntos”, a “convocar a los mejores”. Juegos de palabras tan burdos como “no será de un día para el otro, pero sí un día tras el otro”. Y el habitual y previsible “Vamos todos juntos Argentina”… Realmente una experiencia visual y auditiva que daba asco y repulsión. Y sin embargo… Y sin embargo es posible el triunfo de la derecha en Argentina y en Venezuela. Algo tenemos que haber hecho mal. No podemos excusarnos tras las acciones de los poderosos medios de comunicación, ni tras los recursos de la derecha internacional. Esa explicación sería insuficiente… Nuestra revolución debe mirarse a sí misma.



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Reinaldo Quijada


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