Si quiere pollo entero, tiene que comprar el kit

En esta terrible guerra económica opositora que tiene como objetivo pulverizar el proceso revolucionario, se ha visto cualquier cosa; desde un vendedor que prefiere estrellar un montón de huevos contra el piso antes que expenderlos a precios justos, hasta una señora con una supuesta tristeza en el alma, que suelta un lote de gallinas al monte a riesgo de que mueran, porque dice que carece de alimentos, y nada le importa que no las aproveche nadie.

Procederes que no son más que nuevas versiones de aquella miserable acción de los ganaderos en el primer Gobierno de Caldera, que decidían botar la leche al río, antes que colocarle un precio que le permitiera al pueblo adquirirla y alimentar a sus niños.

Maniobras que no se pueden justificar bajo ninguna circunstancia, por ejemplo, en uno de los casos mencionados, yo hubiese optado por vender las gallinas en la puerta de la granja, y no liberarlas moribundas para que quizás sean carne de carroña entre la maleza. Así podría recuperar algo de la inversión y la gente comprar a un precio solidario. Muchos dirán que nadie trabaja a pérdida, es cierto, pero a este desastre nos sometió la oposición golpista en su locura de tumbar al presidente Nicolás Maduro. Y el pueblo tampoco tiene la culpa.

El Gobierno trabaja con todo empeño para neutralizar esa guerra económica que nos tiene al borde de la desesperación, pero los enemigos insisten y atacan con el desabastecimiento, la especulación y los acaparamientos.

También he visto algo insólito con el pollo. No se encuentra completo. En las vidrieras de los pocos establecimientos donde expenden este alimento, se observa el kit sin plumas, es decir, los empaques de pechuga limpia, los muslos y contramuslos, las alitas, el espinazo, las cabezas con los picos, las patas, las mollejitas y los hígados; pero si se quiere el animal entero, hay que comprar varios paquetes con las partes, para armarlos en la casa.

Hasta hace poco, la gente adquiría este alimento descuartizado más bien por comodidad, y el precio entre el despresado y el entero, no variaba mucho, pero ahora es una imposición de los comerciantes para poder especular.

El puerco tampoco se encuentra desde que lo regularon. Lo mismo que los huevos. Los comerciantes que se acostumbraron a clavarle a los productos 2 0 3 mil por ciento, no aceptan un margen de ganancia razonable de 30 por ciento.

Desafían al Gobierno. Arrecian la guerra económica o como decimos en criollo: echan el resto camino a las elecciones parlamentarias, con la creencia de que la especulación y el desabastecimiento que provocan produce un efecto contra Maduro.

La mayoría conoce a la oposición violenta, sabe de sus viles acciones, de sus triquiñuelas, y no caeré en su juego perverso. Los chavistas no los vamos dejar que ocupen de nuevo Miraflores y le vendan el país al FMI, a los gringos, tal como tiene planteado Lorenzo Mendoza; eso sí, para eso hay que votar.

El 6D prohibido quedarse en casa. ¡Y a pintar de rojo rojito el mapa de Venezuela!



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Alberto Morán


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