Pildoritas 106 (año VIII)

Todavía podemos echar el resto

Una de las tareas principalísima, obligatoria e impostergable, que tiene la Revolución es desmontar las estrategias de la derecha que como sabemos tienen su base en la mentira, en el montaje de ollas, de campañas nacionales e internacionales a través de sus medios que son la mayoría, de matrices de opinión hasta el punto, de que por lo menos este escribidor no está seguro en poder afirmar que hemos logrado ese objetivo.

Son muchas las personas que de manera irracional, en una demostración de que son víctimas de la influencia que sobre ellas ejercen las campañas, muy bien llevadas por la contrarrevolución, para establecer como una verdad irrefutable, que las colas, el desabastecimiento, la especulación y en general todo lo que conlleva la llamada guerra económica es culpa del gobierno.

Visto desde esta óptica, tenemos que aceptar que en mucha medida es razonable que buena parte de la población haya llegado a esa conclusión, que es precisamente el resultado que quienes prepararon esta guerra esperan, y como consecuencia de ello, poder lograr la mayoría en las elecciones del 06D.

Si esto que aquí comento, se cristalizara, habría que buscar las razones en algo que el mismísimo Chávez, criticaba con mucha frecuencia y que tiene que ver con fallas en las políticas comunicacionales, para colocarlas en capacidad de, inmediatamente se produzcan hechos, que muestren las acciones de gobierno contra el contrabando, el acaparamiento, la especulación, el desabastecimiento y toda forma de guerra, el pueblo sea informado a través de MINICADENAS, que cual partes de guerra, al final del día, todos los días, en una hora que garantice la mayor audiencia, se muestren esos logros y no como hasta ahora, con noticias sueltas que como sabemos, son recibidas por una ínfima parte de la población y trasmitidas solo por los canales del Estado y algunos pocos medios, que por cierto no son la mayoría, ni tienen la mayor sintonía.

De esto, desde hace mucho tiempo, hablé en varios de mis artículos, y por cierto mucha gente de la que me hace el honor de leerme estuvo de acuerdo, pero pareciera que quienes manejan la responsabilidad prioritaria, en estos momentos por encima de cualquier otra, de contrarrestar los daños que cual dardos envenenados le causan al proceso las falsas informaciones mediáticas, no piensan igual y se limitan a informar solamente, sin aprovechar que en uso del derecho, a la defensa contra calumnias, improperios, falsedades y rumores, que tiene el gobierno por ley, bien puede disponer un espacio de tiempo cada día, o varios espacios, si fuese necesario, para desmontar las estrategias de esta guerra, que si no la derrotamos de manera contundente, nada de raro tendría que nos tocara ir “a llorar al valle”.

No es posible entender por qué las colas más largas se pueden observar en las afueras de los establecimientos del gobierno, para comprar solo tres o cuatro productos, que se agotan de un momento a otro, no es posible, enterarse por boca del Vicepresidente que el precio real de los cauchos, de ring 13,14 y 15, ni siquiera llega a los 2 mil bolívares y en casi todo el país, quien no quiera parar su carro y andar a pie o en buseta, tiene que pagar precios que oxilan entre los 40 y los 50 mil bolívares, cuando seguramente, si la infamación dada por el alto funcionario hubiese sido en cadena, la casi totalidad del pueblo sabría que no debe pagar más de lo expresado por él, pero además los funcionarios, de inmediato tendrían que visitar todos los expendios de cauchos que no son muchos en cada ciudad y exigirles adaptarse a los precios de ley.

Vienen los estrenos navideños, esto es parte de la vida de la mayoría de los venezolanos, pero resulta que una simple blusa para dama cuesta 11 mil bolívares, no se diga un pantalón, ropa interior, un par de zapatos o un flux para caballero. .

El gobierno tiene los precios reales, sabe a quién le ha dado dólares pero también sabe que hay inescrupulosos que le salen con el cuento a los consumidores que todo lo compraron con dólares paralelos, lo cual de ser cierto habría que preguntarse cómo fue que los obtuvo, si son ilegales, como fue que ingresó la mercancía, si no puede declarar los dólares con los que importó dicha mercancía etc.

¿Se ha hecho esto acaso? pues bien para informar de todo ello, se debe disponer de una acción agresiva que no es otra que las MINICADENAS informativas, que deben ir de la mano con el despliegue de los organismos correspondientes a lo largo y ancho del país para ordenarle a los comerciantes que deben vender los bienes al precio justo porque en este momento, se han puesto muy lejos del alcance de la enorme mayoría de los venezolanos.

Todavía podemos echar el resto, veremos…..


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Saúl Molina


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